No se trata de un «misterio»; probablemente se trate solamente de un descuido, pero es un hecho que la referencia a los «fieles laicos» del último borrador del texto latino de la constitución apostólica «Humanae salutis», con la que el Papa Juan XXIII convocó al Concilio, el 25 de diciembre de 1961, desapareció (ver Humanae Salutis nº 20). El presunto responsable de la «errata» fue el calígrafo Arrigo Bravi, que tenía entonces 32 años, trabajaba en la Secretaría de los Breves a los Príncipes (oficina que se encargaba de los mensajes caligrafiados a los reyes) y era miniaturista.
Hoy se ha hablado sobre este caso en el Aula Vieja del Sínodo en el Vaticano, durante la presentación de la quinta publicación de la colección «Exemplaria praetiosa»: la preciosa edición de la bula «Humanae salutis», que llevó a cabo Scrinium por encargo del Archivo Secreto Vaticano. Con las ganancias de esta publicación (destinada a los coleccionistas en la edición limitada y a un público más amplio de examinadores en la edición más común) se financiará la restauración de algunos de los documentos más raros que componen los 84 kilómetros de documentos conservados en el Archivo.
Participaron en la presentación (bajo la moderación del vaticanista italiano Fabio Zavattaro) monseñor Jean-Luis Bruguès, Archivista y Bibliotecario de la Santa Romana Iglesia, el Prefecto del Archivo Secreto, monseñor Sergio Pagano (autor del comentario al volumen y del estudio filológico y comparativo entre las diferentes versiones del documento) y el historiador Alberto Melloni, director de la Fundación para las Ciencias Religiosas de Boloña.
El mismo Prefecto Pagano se refirió al «mini-misterio» de las palabras que desaparecieron del pergamino manuscrito de la bula: «Por una circunstancia fortuita -dijo- poseemos todas las minutas, todas las correcciones, y, por lo tanto, fue posible reconstruir cada mínimo paso del trabajo de preparación de la bula». Un texto que siempre ha sido definido como una «constitución apostólica», porque lleva ese título, pero que en realidad, como explicó Pagano en su estudio, debe ser considerado más como una bula papal. «La noche antes de que firmara el Papa, que se llevó a cabo el 25 de diciembre de 1961, el texto con las últimas correcciones fue enviado a «L’Osservatore Romano» y a la Papelería Apostólica. En la versión que publicó el periódico vaticano, el término «christifideles laicos» aparece, mientras que estas dos palabras desaparecieron en el texto original manuscrito de la bula, que habla solo de «christifideles»».
Con respecto a las correciones, el Prefecto del Archivo Secreto Vaticano también recordó que incluso el secretario particular de Juan XXIII, monseñor Loris Capovilla, propuso algunas correcciones (a lápiz) y siempre estaba muy atento en el uso de términos «que no hirieran la sensibilidad de los ateos, de los no creyentes, de los hermanos cristianos de otras confesiones». En cambio, las correcciones de monseñor Pericle Felici, secretario del Concilio, demostraban su preocupación «por las consecuencias eclesiales internas y por la relación con la Curia romana».
Melloni explicó que en la «Humanae salutis» se expresa la idea del Concilio que tenía Juan XXIII: «El discurso con el que en enero de 1959 el Papa Roncalli anuncia a los cardenales reunidos en la Basílica de San Pablo extramuros su intención de convocar a un concilio, el texto de la bula y la alocución «Gaudet Mater Ecclesia» del 11 de octubre de 1962, día del inicio del Vaticano II, demuestran un desarrollo coherente. Ya desde la bula se notan estos aspectos: un renovado clima de confianza y el horizonte ecuménico». Melloni, además, agradeció a Pablo VI por haber querido poner a disposición de los estudiosos todos los documentos del Concilio.
Al responder a una pregunta sobre la aplicación y la actualidad del Concilio Vaticano II hoy, monseñor Pagano hizo una alusión a la reforma litúrgica y a los «rumores discordantes y extraños»: «Cuando hoy veo en ciertos altares de las basílicas esos siete candelabros de bronce que rodean la Cruz, pienso que se ha entendido muy poco de la constitución sobre la liturgia «Sacrosanctum Concilium»». Una referencia a algunas decisiones relacionadas con la preparación del altar que caracterizaron el Pontificado de Benedicto XVI.
por Andrés Tornielli
El texto completo de la bula «Humanae Salutis» puede leerse en español aquí.