Se habla a menudo del rol cada vez más visible de las redes sociales y de la realidad de una comunicación omnipresente que llega a ser vida «en directo». En particular se es llevado a poner en discusión los conceptos de real y virtual, sanando lo que originalmente era percibido como una antítesis.
En su reciente mensaje por la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Benedicto XVI afirma con fuerza que el ambiente digital tal como lo conocemos hoy «no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que es parte de la realidad cotidiana de muchas personas.»
Para el padre Antonio Spadaro, director de la revista de los jesuitas «La Civiltà Cattolica», «mientras se razone en términos instrumentales no se entenderá nada de la Red y de su significado. "Toda tecnología crea un nuevo ambiente", ha escrito Marshall McLuhan. La Red no es un instrumento sino un ambiente. El espacio digital no es inauténtico, alienado, falso o aparente, sino que es una extensión de nuestro espacio vital cotidiano, que reclama "responsabilidad y dedicación a la verdad".»
«No es un "lugar" específico dentro del cual entrar en algunos momentos para vivir 'on line', y del que salimos para volver a entrar en la vida 'off line' - explicó a Aleteia el sacerdote jesuita -. El mensaje del Papa nos invita a habitar el espacio digital. Habitar significa inscribir los propios significados en ese espacio. Y este es propiamente el desafío: inscribir los significados y valores de nuestra vida en el entorno digital. Incluso los valores de la fe.»
«Obviamente sin embargo -advierte- habitar en el mundo digital no puede prescindir de la sabiduría de una adaptación, una 'domesticación' no siempre fácil. Mientras se diga que es necesario salir de las relaciones en Red para vivir relaciones reales se convalidará la esquizofrenia de una generación que vive el ambiente digital como un ambiente puramente lúdico en el cual se pone en juego un segundo 'yo', una doble identidad que vive de banalidades efímeras. La vida 'on line' y la vida 'off line' reclaman una profunda integración, incluso para volverse recíprocamente auténticas.»
Para el padre Spadaro «el desafío es claro: no ver en la Red una realidad paralela, sino un espacio antropológico interconectado radicalmente con los otros espacios de nuestra vida. Por lo demás la Red es una "revolución antigua", como he escrito varias veces. Responde a antiguos deseos, pre-digitales, simplemente humanos, como el de conocer la realidad y el de estar en relación. El desafío no está en "usar bien" la Red, sino de "vivir bien" al tiempo de la Red. La ética de la vida física y de la vida digital es la misma, porque las dos son reales, verdaderas.»
(El presente artículo no aparece en la versión castellana de Aleteia, sino en la italiana, traducido para El Testigo Fiel por ADC. Invitamos a leer también la "tuit intrevista" al P. Spadaro, publicada hace un tiempo en estas mismas páginas)