El caso de Giuliano Ibrahim, el joven genovés que se convirtió al Islam y entró a formar parte de las fuerzas juhadistas en contra del gobierno sirio es el primero que atañe directamente a Italia. Pero la presencia de guerrilleros extranjeros en la guerra siria es un dato que ha sido denunciado en diferentes ocasiones por diferentes organismos; probablemente es una de las razones por las que la opinión pública en el país comienza a apoyar a Assad, como indicaremos más adelante.
Según un informe citado por la televisora libanesa “Al Manar”, durante los enfrentamientos de los últimos meses habrían muerto más de 6000 jihadistas extranjeros: 729 sauditas, 640 opositores del régimen iraní, 489 egipcios, 439 libaneses, 439 chechenos, 422 palestinos, 301 afganos, 263 libios, 261 paquistaníes y también kuwaitíes, franceses, británicos, tunecinos, estadounidenses, somalíes, jordanos e incluso 6 personas de Surinam. Aunque estos datos sean difíciles de verificar, lo que es cierto es que desde que comenzó el conflicto una cantidad de combatientes extranjeros en territorio sirio, financiados por Qatar y Arabia Saudita, han constituido la columna dorsal de la guerrilla armada. Y así, se ha ido delineando el sectarismo religioso en contra de los chiítas, alawitas, cristianos y sunitas moderados lo que en principio era una revuelta política. Lo terrible es la extraordinaria crueldad de la situación.
Como decíamos, por este motivo una gran parte de los sirios preferiría el régimen (aunnque sea opresivo y totalitarista) que conocen en lugar de otro con características todavía inciertas. Según un estudio presentado en la OTAN hace algunas semanas, la mayor parte de los sirios, después de dos años de conflicto, está atemorizada por el aumento de la influencia de Al Qaeda, por lo que apoyaría al gobierno de Assad. Esta circunstancia sería, entre otras, una de las razones por las que el ejército regular sirio está retomando el control del país. Según algunos datos, citados por la Middle East Newsline, «la gente está cansada de la guerra y odia a los jihadistas más de lo que odia a Assad». Por este motivo, el 70 % de los sirios apoyaría al gobierno, frente a un 20 % neutral y un 10 % a favor de los rebeldes.
En este marco se inserta la polémica de los cristianos sirios hacia Paolo Dall’Oglio, el jesuita italiano fundador de la comunidad de Mar Musa, Siria, expulsado por el gobierno de Assad en 2012. Dall’Oglio hizo hace algunos días algunas declaraciones que provocaron reacciones negativas en la comunidad cristiana del país. Dall’Oglio dijo, entre otras cosas: «los italianos piden que se adopte una postura clara y fuerte sobre la necesidad de ofrecer al pueblo sirio la posibilidad de defenderse concreta y militarmente del régimen de Assad... Desde hace un año y medio hablamos de la necesidad moral de una intervención directa, como sucedió en Libia, o indirecta, como la decisión de dar las armas necesarias para bloquear el bombardeo sistemático del régimen sirio, que es un régimen mafioso».
Esta postura contrasta con la postura tanto de las Iglesias sirias como del Papa, que rechazan las armas y piden la apertura de un diálogo a nivel nacional e internacional.
Un cristiano sirio escribió una carta abierta al padre Dall’Oglio, difundida por “Ora Pro Siria”, el sitio web que se ocupa directamente del calvario del país y de los cristianos, particularmente. Es una carta muy dura y citamos algunos pasajes.
«Según mi opinión, y la de muchos otros sirios, en particular los cristianos de Siria, ya no eres un hombre de Dios. Porque estás buscando tu gloria terrena y nada más. Porque cambiaste tu vocación de hombre de paz, por la de un hombre que llama a la guerra. Porque en lugar de tratar de encontrar una solución pacífica para la crisis siria, has empezado a concentrarte y a usar toda tu energía para promover la intervención de la Otan y armar a los rebeldes que tu llamas “partigiani”, porque los caníbales, según tú, se han convertido en “partigiani”. Por todo esto, nosotros los cristianos de Siria creemos que Jesucristo es Dios de paz y no de guerra, es Dios de amor y no de odio, Dios de alegría y no Dios que ama la sangre».
El autor de la carta, que se llama Samaan Daoud, continúa: «Te conozco desde hace muchos años, desde 1988 (en ese entonces yo tenía 18 años). Al principio me gustaban muchísimo tus ideas novedosas sobre las religiones. Me gustaba mucho tu apertura hacia los demás, tu forma de actuar, la fundación de Mar Musa... Así, Paolo, te ruego: ten piedad del pueblo sirio, sobre todo de los cristianos que se han quedado, y no comercies con su sangre, porque nosotros no te hemos nombrado delegado o portavoz de los cristianos de Siria».