«La postura de quien espera para los musulmanes un “baño purificador” en el secularismo parece más bien ingenua y objetivamente errónea. Sobre todo puesto que lamentamos los efectos del secularismo en la vida de las comunidades cristianas y de toda la sociedad. Con respecto a la experiencia religiosa, el mal común no es una “media alegría”».
En la intervenció que pronunció durante la inauguración, el cardenal Angelo Scola comentó de esta manera la “cresta del encuentro”, que es el tema de la décima reunión del Comité científico de la Fundación Internacional Oasis, en curso desde esta mañana en Milán. Dos días de diálogo que este año también recuerdan la primera década del organismo creado por Scola y en el que participan unos setenta estudiosos cristianos y musulmanes. Y es justamente la actualidad de estos días (con los ecos de las protestas en Turquía, pero también la transición incompleta que se está viviendo en los países de las revueltas desde 2011), lo que confirma la intuición de la Fundación Oasis en un momento de tránsito delicado, que debe ser afrontado pacientemente y con equilibrio.
A partir de esta óptica, los cristianos y los musulmanes parecen encontrarse ante la necesidad de alejarse de dos direcciones opuestas y peligrosas: la de un secularismo cerrado que (usando las palabras de uno de los que participan en el encuentro, el filósofo francés Rémi Brague), deja fuera de juego la cuestión de Dios; y la opuesta, representada por una fe reducida a ideología totalitarista, que aplasta a los que no la siguen. Estas tendencias no serían tan diferentes, si es verdad que, como se dijo ayer en Milán, la misma religión inmanente del Islam político está mucho más «secularizada» de lo que parece.
Así pues, es necesario llegar a una nueva síntesis entre religión, razón y sociedad –dijo explícitamente Scola–, y la Europa de hoy, con sus perspectivas cada vez más multiculturales, es el mejor laboratorio para construirla. En donde equilibrio, precisó el arzobispo de Milán, no quiere decir proceso unidireccional, aplanado en el mero deseo de «recuperación de lo trascendente» por parte del Occidente. «Liquidar la cuestión de la ideologización de la religión como simple uso inapropiado de la religión con fines políticos –indicó Scola– puede fácilmente convertirse en una auto-absolución».
La clave se encuentra en el encuentro, que debe ser recorrido por completo, con las fatigas y las cautelas que exige. Por ello, la respuesta que dio el arzobispo al margen de la conferencia de prensa a una pregunta sobre la construcción de una mezquita en Milán, fue emblemática de estas ideas: «El derecho a la libertad religiosa no es tal si no llega a prever lugares de culto. Pero, para aplicarlo concretamente, las autoridades tienen la tarea de verificar quién es y cuáles son las necesidades de quien lo pide. Y cómo se insertaría la mezquita en el contexto. Por ejemplo, una mezquita no debería estar apoyada contra el edificio que alberga una iglesia».
Esta síntesis es posible cuando se une verdaderamente y sin prejuicios todo lo que se está moviendo en diferentes áreas del mundo. Y esta es justamente la vocación específica de la Fundación Oasis, con su método del encuentro “cara a cara” que sigue manteniendo intacta su validez a diez años de su nacimiento. Ayer, por ejemplo, tuvo mucha atención la participación en el encuentro del iraquí Sayyed Jawad al-Khoei, de la Fundación al-Khoei de Najaf. El religioso chiíta habló sobre la larga tradición de diálogo que sostiene a este centro religioso y sobre la manera en la que se está tratando de poner en práctica su historia en el Irak de hoy, en el que, al contrario, se vive una realidad cada vez más sectaria.
«El 14 de marzo fundamos el consejo iraquí para el diálogo entre las religiones –contó. Tratamos de superar el estilo de los halagos recíprocos y de las declaraciones nebulosas, para entrar directamente en el corazón de los problemas. Y adoptamos como punto de partida los derechos universales del hombre y la igualdad absoluta en la ciudadanía».
Por Giorgio Bernardelli, Milán
Para conocer mejor la Fundación Oasis de encuentro y diálogo entre musulmanes y católicos.