Con su presencia en Lampedusa, Francisco lanzará un mensaje de solidaridad a todo el mundo. Una visita que será histórica. Para acoger por todo lo alto al Pontífice, la isla se ha convertido en un hervidero de preparativos.
«Su presencia es una señal para demostrar que mientras en el norte hay ricos que desperdician, en la otra parte hay un sur que lo deja todo para buscar fortuna y, a menudo, encuentra la muerte», indicó Alfred Xuareb, secretario de Bergoglio, conversando con algunos periodistas al margen de la visita del primer ministro de Italia, Enrico Letta, al Vaticano. La máquina logística en Lampedusa está ajustando los últimos detalles para la visita de Francisco.
«La visita del Papa a Lampedusa es un hecho importante, que pretende ser una respuesta de cercanía a los migrantes no solo de la isla, sino de todas partes, a los que se debe facilitar la integración; es una visita que pretende subrayar una atención verdadera y amplia», añadió Xuareb, que explicó la importancia del gesto de Francisco, pues pretende impulsar a todos a «una revisión, a todos los niveles, para dar respuestas auténticas a las preguntas de hoy».
El arzobispo de Palermo, Paolo Romeo, indicó que «en el último encuentro con los obispos sicilianos, nos había dicho que algo se estaba moviendo en su corazón en dirección hacia Lampedusa. Ahora llega este feliz evento que conmueve a todos».
Por su parte, el párroco de S. Gerlando en la isla mediterránea, Stefano Nastasi, indicó en una entrevista que «El Papa viene también para alentar a los habitantes de Lampedusa que necesitan ser confirmados en la lógica de la caridad y de la hospitalidad pequeña, espontánea, cotidiana. Una acogida, quizá poco organizada, pero dictada por el corazón. Creo que Francisco, hablando a nosotros, hablará a toda la Iglesia, para decir que cree en la caridad, cree que el amor sigue siendo posible. Muchos han perdido la confianza. Pero hay que recuperar la conciencia de que la caridad y el compartir pueden multiplicar lo poco que tenemos o lo poco que somos, y hacer que se convierta en comunión para todos».