«La vía para solucionar los problemas en Siria no puede ser la de la intervención armada. La situación de violencia no disminuiría. Es más, existe el riesgo de que explote y se extienda a otros países». Es lo que afirmó a la Radio Vaticana el obispo Mario Toso, secretario del Pontificio Consejo Justicia y Paz.
«El conflicto en Siria –añadió– contiene todos los ingredientes para explotar en una guerra de dimensiones mundiales y, de cualquier manera, nadie saldría indemne de un conflicto o de una experiencia de violencia. La alternativa no puede ser más que la de la razón, de las iniciativas basadas en el diálogo y la negociación. Es decir, hay que cambiar de dirección. Hay que tomar sin dudar un instante la vía del encuentro y del diálogo, que son posibles con base en el respeto recíproco, en el amor».
«El poder ideológico de la violencia que aniquila al adversario –dijo mons. Toso– debe ser sustituido por el poder del amor que se preocupa de lo que es común. El verdadero poder es el amor, que implica una pasión por el bien de los otros, como suele decir el Papa Francisco. El amor potencia a los demás, suscita iniciativas de colaboración para la justicia y la paz». El obispo explicó que Francisco, con su fuerte llamado, se convirtió en un intérprete «del grito que sale de todas partes, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad». Se trata, añadió, «de la exaltación universal de la consciencia de la gente, de los pueblos. Las sociedades civiles y sus organizaciones piden a sus representantes que, por una parte, dejen definitivamente el conflicto armado y, por otra, que trabajen con convicción e intensidad por la paz».
Las palabras del obispo Toso sobre la posible degeneración del conflicto expresan muy bien las preocupaciones vaticanas por lo que podría suceder.