Hace un año a El Cairo era la Navidad de Tawadros –el nuevo papa copto que acababa de ser electo-- y de la confrontación a distancia con el presidente islámico Mohamed Morsi. Desde entonces han pasado doce duros meses para Egipto, con el ejército volviendo al poder, los muertos en la represión de las manifestaciones de los Hermanos Musulmanes y las iglesias que en diversas partes del país llevan todavía hoy impresas las heridas de los asaltos de los islamistas el pasado mes de agosto. Es en este clima suspendido entre el miedo de nuevos brotes de violencia y la esperanza de poder pasar página de verdad, que la comunidad copta se prepara para celebrar su Navidad, que cae el martes 7 de enero.
Justo en los últimos días el nivel de conflicto entre el general al Sisi y los islamistas ha vuelto a ascender peligrosamente, después de la decisión del gobierno que ilegalizó oficialmente al movimiento de los Hermanos Musulmanes. Se han producido nuevos muertos en las calles y el temor de los coptos es siempre el mismo: el de ser reconocidos como un objetivo fácil para la violencia por parte de quien los considera “responsables” del golpe por parte del Ejército que –en medio de las protestas populares-- depuso al presidente Morsi, todavía en la cárcel. Los militares han prometido reforzar las medidas de seguridad entorno a las iglesias durante la Navidad; tanto es así que la fiesta cae a penas una semana antes de la fecha del crucial referéndum sobre la nueva Constitución, el 14 y 15 de enero. Un voto sobre un texto enmendado por los artículos más discutidos que habían sido introducidos por los Hermanos Musulamanes y que ahora representa una prueba muy importante para el Egipto post-islámico.
Los coptos son conscientes de lo que se juegan en este momento. “Llevamos con nosotros la herencia pesada y dolorosa del número de víctimas de la violencia –ha escrito el director del semanario cristiano 'Watani', Joussef Sidhom, en su editorial navideño--. Sin embargo no es lo mismo quedar atrapados en un túnel sin salida, como el Egipto bajo el gobierno de los islamistas, o intentar huir de este túnel para seguir hacia adelante, incluso con tantos terroristas alrededor que continuan poniendo obstáculos en el camino”.
La celebración navideña más importante en El Cairo será la liturgia de la medianoche en la catedral de San Marco, a la cual han sido invitados el presidente provisional de Egipto, Adil Mansour, y el primer ministro Hazem el Beblawy. Ya el 1 de enero el papa copto Tawadros recibió la visita del Grand imam de la universidad de al Azhar, Ahmed al Tayyeb, que junto al mufti Shawky Allam ha trasladado las felicitaciones de Navidad a los cristianos egipcios. Un gesto que es todavía más importante ya que la misma al Azahar es cada vez más un terreno de confrontación entre su liderazgo moderado y los partidarios de los Hermanos Musulmanes.
“Pedimos a Dios que este años sea de verdad nuevo en cada cosa –ha dicho Tawadros recibiendo a al Tayyeb--, lleno de paz para todo Egipto. Que Dios done sabiduría a las autoridades en la gestión del país y paz a todos los pueblos”. Respecto a la Constitución que será votada en referéndum el 14 y 15 de enero el papa copto ha expresado el auspicio de que “refleje la imagen del país que cada ciudadano desea” añadiendo que los coptos “harán de todo para que Egipto esté unido”.