Es fundamental la prudencia en estos casos, tomando en cuenta muchos otros que han sucedido en Siria. Pero esta vez la liberación de las religiosas ortodoxoas del convento de Maalula, secuestradas por los rebeldes islamistas de Jabat al Nusra en diciembre del año pasado. Su liberación había sido anunciada esta mañana con un tuit por la red de televisión al Arabyia; después un vocero de los rebeldes de la zona de Aalamun (en donde se encontraban prisioneras) había desmentido la liberación y había indicado que las negociaciones todavía estaban en curso.
Pero ahora, la liberación ha llegado y dentro de poco serán enviadas al Líbano, en cuya capital, Beirut, se encuentra ya el jefe de los servicios de seguridad de Qatar, Saadé el-Kbayssi que, según lo que refiere la agencia Ani, se habrí areunido con su homólogo libanés, Abbas Ibrahim, justamente para afinar los detalles de la operación. Hay que recordar que Qatar es considerado el principal patrocinador de las milicias de Jabat al Nusra y que las negociaciones entre los servicios de seguridad de Doha y los de Beirut habían sido fundamentales para la liberación de un grupo de chiitas libaneses, que estuvieron secuestrados 17 meses en manos de los rebeldes.
Las monjas ortodoxas, sirias y libanesas, fueron secuestradas en diciembre del año pasado en compañía de tres auxiliares del convento de Maalula, la localidad cristiana que se encuentra al norte de Damasco y muy conocida por el hecho de que se trata de uno de los lugares en los que todavía se habla el arameo, la lengua de Jesús. Desde el principio, este secuestro se demostró ser mucho menos intrincado con respecto a los de los dos obispos de Aleppo y el del padre Paolo Dall’Oglio, puesto que siempre ha habido un canal de comunicación con las milicias que las mantenía prisioneras.