Hay mucha violencia en las comunidades de la parroquia, algunas situadas en suburbios o favelas dominadas completamente por los narcos. Muchos de ellos han llegado de Río de Janeiro, debido a la limpieza policial que se está haciendo con motivo del Mundial de Fútbol de este año. En ocasiones, entran y esconden armas incluso en centros comunitarios, sobre el techo. Piensan que si un día entra allí la Policía, no sospechará que el centro está siendo utilizado como zulo.
El domingo pasado tuvimos el retiro mensual. Vino un buen grupo que participó activamente en la lectura orante de la Palabra. El lunes recibí también a personas para atención espiritual o psicológica; a algunas las esperaba y otras vinieron de urgencia, debido a la gravedad de sus problemas. Les dedico el tiempo necesario para que puedan salir de aquí más tranquilas, con esperanza. Algunas me lo agradecen mucho y al final me quieren dar un beso o un abrazo como gesto de gratitud.
Al final del día me siento feliz, con una gran paz interior, por haberme escogido el Señor para ser misionero, sacerdote y psicólogo. No sé cómo agradecerle todo ello. Esta experiencia me ayuda a permanecer en estas tierras. Otras veces pienso que es hora de volver a España para estar más próximo a mi familia. Me encuentro en esta disyuntiva, sin saber qué hacer. Espero que el Señor me indique qué es lo mejor para la construcción del Reino. Por el momento, después de mis últimas vacaciones en España, he vuelto a esta diócesis de Brasil, para dos años más.
La desestructuración familiar es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la Iglesia en Duque de Caxias, donde trabaja el P. Joaquín.Estos días me he encontrado con grupos de novios. Continuarán su preparación para el matrimonio con los 20 encuentros previstos por la Coordinadora de la Pastoral familiar: la mitad de ellos dedicados a la familia, y el resto sobre Jesucristo y el sacramento del Matrimonio.
Estos días también he estado con el grupo Maranattá, de rehabilitación de personas con drogodependencias. Me habían pedido un día de encuentro para analizar el contexto en el que viven los niños. Entre los principales retos que hay que mejorar se encuentran las agresiones familiares y la necesidad de una mejor educación y más diálogo entre padres e hijos, así como entre los esposos. Además, destacaron la proliferación de problemas de alcoholismo y consumo de drogas, ante lo cual subrayaron la importancia de llevar a cabo terapias de desintoxicación.
Además, los grupos de novios mostraron su preocupación por la baja renta de las familias, el abandono de los hijos y los abusos sexuales que se producen en el marco de las familias. Para todo ello subrayaron la necesidad, respectivamente, de buscar trabajos con un sueldo digno; promover un mayor diálogo en las familias y dedicar más atención a los hijos y, por último, facilitar terapias y la tutela de niños y adolescentes que sufren problemas de abusos.
Esta semana también he asistido a la reunión de dos grupos de los conocidos círculos bíblicos. Son momentos de evangelización, donde las personas hablan de sus vidas, de sus luchas, de sus situaciones concretas, de lo que hacen y cómo lo hacen, de sus motivaciones... Uno descubre cuánta gente buena hay alrededor, y cómo el Espíritu les anima para llevar una vida de auténticos santos. Todo esto me ayuda a ofrecer al Señor mi día a día, todo lo que hago.
El sábado, tuvimos en nuestra parroquia el “Día de la Vida”. Médicos, fisioterapeutas, odontólogos… ofrecieron su servicio gratuito a los más necesitados. Queremos ahora preparar el programa de atención a casos familiares especiales: segundas uniones, familias con problemas de drogas, alcohol o juego, atención a las viudas, divorciados...
Recientemente tuvimos además una reunión con el obispo para programar un día de reflexión sobre el documento enviado por los pastores de Brasil a las parroquias y comunidades sobre las preguntas del “Sínodo extraordinario sobre la familia”, que acontecerá en octubre de 2014 en Roma.
P. Joaquín Sánchez Macías, misionero comboniano