Para celebrar el primer aniversario de su reunión en el Vaticano, el 10 de mayo de 2013, el patriarca copto ortodoxo ha enviado una carta al papa Francisco, a través del nuncio apostólico en Egipto, el arzobispo Paul Gobel; el patriarca desea que las iglesias cristianas pueden celebrar la Pascua juntas. El papa Francisco ha respondido mostrando gran aprecio por esta iniciativa, que tiene como objetivo la unificación, e invitando al papa Teodoro II al Vaticano en octubre próximo, a la celebración del Sínodo de los obispos, que tendrá como tema principal la familia. Con la visita del papa Francisco a Tierra Santa en pocos días, se puede observar la presencia de un clima ecuménico.
En cuanto a la unificación de la fecha de la Pascua, hay que recordar que la Iglesia copta utiliza el calendario juliano, mientras que la Iglesia católica sigue el calendario gregoriano. Esta diferencia de fechas en la celebración de la resurrección de Cristo es un problema, sobre todo en el norte de África y Oriente Medio, donde conviven diferentes comunidades cristianas. Es una situación difícil y complicada, sobre todo en las familias «mixtas».
El año pasado, en Tierra Santa, en que la diferencia en el cálculo de la fecha de Pascua fue de cinco semanas, una decisión de la Asamblea de Ordinarios católicos de Tierra Santa, de octubre de 2012, invitaba a los católicos de rito oriental y a las diócesis latinas de Tierra Santa a adoptar el calendario juliano en 2015 y, hasta entonces, ad experimentum (la fecha de partida era el año 2014), práctica habitual en Chipre y Jordania, pero no en Egipto.
El papa Francisco ha escrito al patriarca copto diciendo que rezaba para que todos los cristianos sean uno: «Consciente de que lo que nos une es mucho mayor que lo que nos separa, aun reconociendo que la unión no es completa ni perfecta».
El deseo de celebrar la Pascua el mismo día todos los fieles demuestra una actitud de renovación de las relaciones amistosas y de reconciliación mutua entre las Iglesias, promoviendo el diálogo interreligioso y trabajando en la unificación de los cristianos de todo el mundo, «para que sean uno».
La peregrinación del Papa a Tierra Santa es también muestra de este importante ecumenismo, gracias a su reunión con el patriarca griego ortodoxo, Bartolomé, promoviendo esta buena atmósfera.
Los papas de las Iglesias católica y ortodoxa copta se llevan reuniendo desde 1973. Pablo VI y el antecesor de Teodoro, Shenuda III, pusieron fin a siglos de tensión y de acusaciones mutuas con el beso de la paz y la firma de una declaración cristológica conjunta, impulsando este importante diálogo entre la Iglesia católica y la ortodoxa.