Lluvia de arroz en el Vaticano. El próximo domingo 14 de septiembre, Papa Francisco casará a 20 parejas romanas. El obispo de Roma, después de haber celebrado bautismos, comuniones y confirmaciones, y después de haber confesado y presidido ordenaciones sacerdotales, ahora se prepara para unir ante el altar a cuarenta novios de su diócesis. Los más jóvenes tienen 25 años y el más grande, 56. Y desfilarán por la nave central de la basílica de San Pedro parejas que ya conviven, y algunas, incluso, ya tienen hijos.
Un gesto importante del Papa, justamente antes del próximo Sínodo en el que se trazarán las nuevas líneas guía de la Pastoral para la familia. Otro momento importante se verificará el próximo domingo 28 de septiembre, cuando llenarán la Plaza San Pedro muchos abuelos en compañía de sus nietos.
Han pasado 14 años desde el último matrimonio “público” celebrado por un Papa en San Pedro. Lo administró Juan Pablo II durante el Jubileo de las Familias en el año 2000. Antes, en octubre de 1994, el mismo Wojtyla celebró otros matrimonios de grupo. Pero el Papa polaco también casó a muchas otras parejas en ceremonias privadas.
La celebración del próximo domingo, además del número de los novios, será como las que se ven en todas las Iglesias del mundo. Novios acompañados por sus madres y novias acompañadas por sus padres. En el altar, además del Papa, estarán el cardenal vicario de la diócesis de Roma, Agostino Vallini, y unos cuarenta sacerdotes amigos de los novios.
«El Santo Padre, en sus homilías y durante las catequesis, se ha dirigido a menudo a las parejas de esposos y a las familias –subrayó mons. Filippo Iannone, director del Centro para la pastoral familiar de la diócesis de Roma. La última vez, cronológicamente, fue el saludo dirigido a los recién casados de hace algunas semanas durante la audiencia general de los miércoles en la Plaza San Pedro: “Ustedes son los valientes, porque hay que tener valentía para casarse hoy”».
El próximo domingo se casarán parejas con historias más o menos largas: hay algunas que ya viven juntas, otras que ya tienen hijos, otras que se conocieron en la parroquia… No todos son originarios de la capital italiana, pero todos viven en la diócesis de Roma. Las edades varían bastante: desde la pareja más joven (ambos nacieron en 1989) hasta la más grande (él de 1958 y ella de 1965).
Al final de la Misa, después del saludo con el Pontífice en la sacristía, los recién casados podrán visitar los jardines vaticanos para el acostumbrado ritual de las fotos.