Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Documentación: León Magno, papa y doctor de la Iglesia
Memoria de san León I, papa y doctor de la Iglesia, que, nacido en Etruria, primero fue diácono diligente en la Urbe, y después, elevado a la cátedra de Pedro, mereció con todo derecho ser llamado «Magno», tanto por apacentar a su grey con una exquisita y prudente predicación como por mantener la doctrina ortodoxa sobre la encarnación de Dios, valientemente afirmada por los legados del Concilio Ecuménico de Calcedonia, hasta que descansó en el Señor en Roma, donde, en este día, tuvo lugar su sepultura en San Pedro del Vaticano.

Por el camino del amor, también nosotros podemos ascender hasta Cristo

fuente: Sermones (Trat. 74, 5: CCL 138 A, 459-461)
Se utiliza en: Viernes, VI semana de Pascua (par)
Sábado, VI semana de Pascua después de Ascensión (par)

Exultemos, amadísimos, con gozo espiritual y, alegrándonos ante Dios con una digna acción de gracias, elevemos libremente los ojos del corazón hacia aquellas alturas donde se encuentra Cristo. Que los deseos terrenos no consigan deprimir a quienes tienen vocación de excelsitud, ni las cosas perecederas atraigan a quienes están predestinados a las eternas; que los falaces incentivos no retrasen a los que han emprendido el camino de la verdad. Pues de tal modo los fieles han de pasar por estas cosas temporales, que se consideren como peregrinos en el valle de este mundo. En el cual, aunque les halaguen ciertas comodidades, no han de entregarse a ellas desenfrenadamente, sino superarlas con valentía.

A una tal devoción nos incita efectivamente el bienaventurado apóstol Pedro. El, situado en la línea de aquella dilección que sintió renacer en su corazón al socaire de la trina profesión de amor al Señor, que le capacitaba para apacentar el rebaño de Cristo, nos hace esta recomendación: Queridos hermanos, os recomiendo que os apartéis de los deseos carnales, que os hacen la guerra. ¿A las órdenes de quién, sino a las del diablo, hacen la guerra los deseos carnales? El se empeña en uncir a los deleites de los bienes corruptibles a las almas que tienden a los bienes del cielo, tratando de alejarlas de las sedes de que él fue arrojado. Contra cuyas insidias debe todo fiel vigilar sabiamente, para que consiga rechazar a su enemigo sirviéndose de su misma tentación.

Queridos hermanos, nada hay más eficaz contra los engaños del diablo que la benignidad de la misericordia y la generosidad de la caridad, por la que se evita o vence cualquier pecado. Pero la sublimidad de esta virtud no se consigue sin antes eliminar lo que le es contrario. ¿Y hay algo más opuesto a la misericordia y a las obras de caridad que la avaricia, de cuya raíz procede el germen de todos los males? Por lo que si no se sofoca la avaricia en sus mismos incentivos, es inevitable que en el campo del corazón de aquel en quien la planta de este mal crece con toda pujanza, nazcan más bien las espinas y abrojos de los vicios, que semilla alguna de una verdadera virtud.

Resistamos, pues, amadísimos, a este pestífero mal y cultivemos la caridad, sin la que ninguna virtud puede resplandecer. De suerte que por este camino del amor, que Cristo recorrió para bajar a nosotros, podamos también nosotros subir hasta él. A él el honor y la gloria, juntamente con Dios Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Otras lecturas del mismo autor

María, antes de concebir corporalmente, concibió en su espíritu - [(Sermón 1 en la Natividad del Señor, 2.3. PL 54,191-192)]
En Pedro permanece lo que Cristo instituyó - [(Sermón 3 en el aniversario de su consagración episcopal, 2-3: PL 54,145-146)]
La Iglesia de Cristo se levanta sobre la firmeza de la fe de Pedro - [(Sermón 4 en el aniversario de su consagración episcopal, 2-3; PL 54,149-151)]
Purificación espiritual por el ayuno y la misericordia - [(Sermón 6 sobre la Cuaresma, 1-2: PL 54,285-287)]
El misterio de nuestra reconciliación - [Carta a Flaviano (Carta 28,3-4 PL 54,763-767)]
El misterio de nuestra reconciliación - [Cartas (Carta 31, 2-3: PL 54, 791-793)]
Somos templo del Dios vivo - [De los tratados sobre el ayuno cuaresmal (1.2.3.4: CCL 138A, 252.253.254.255)]
Los días que transcurrieron entre la resurrección del Señor y su ascensión - [Sermón 1, sobre la Ascensión del Señor (2-4: PL 54, 395-396)]
Reconoce la dignidad de tu naturaleza - [Sermón 7 en la Natividad del Señor 2,6]
La cruz de Cristo, fuente de todas las gracias - [Sermón 8 sobre la pasión del Señor 6-8]
Dios ha manifestado su salvación en todo el mundo - [Sermón en la Epifanía del Señor 3,1-3.5]
Reconoce, cristiano, tu dignidad - [Sermón en la Natividad del Señor 1,1-3]
El nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz - [Sermón en la Natividad del Señor 6,2-3.5]
Cristo vive en su Iglesia - [Sermón sobre la Pasión 12,3,6-7]
Meteré mi ley en su pecho - [Sermón sobre las bienaventuranzas (Sermón 95, 1-2: CCL 138A, 582-584)]
Dichosos los pobres en el espíritu - [Sermón sobre las bienaventuranzas (Sermón 95, 2-3: CCL 138A, 584-585)]
La dicha del reino de Cristo - [Sermón sobre las bienaventuranzas (Sermón 95, 4-5: CCL 138A, 585-587)]
Feliz el alma que ambiciona este manjar - [Sermón sobre las Bienaventuranzas (Sermón 95, 6-7: CCL 138A, 587-588)]
Mucha paz tienen los que aman tu nombre, Señor - [Sermón sobre las Bienaventuranzas (Sermón 95, 8-9: CCL 138 A, 588-590)]
La sabiduría cristiana - [Sermón sobre las bienaventuranzas 95,6-8]
Mucha paz tienen los que aman tus leyes - [Sermón sobre las bienaventuranzas 95,8-9]
Demos gracias por la divina economía - [Sermones (73, 1-2: CCL 138 A, 450-452)]
Cual sea el trabajo de cada uno, tal será su ganancia - [Sermones (Serm. 92, 1.2.3: PL 54, 454-455)]
Del bien de la caridad - [Sermones (Sermón 10, 3-5 sobre la Cuaresma: PL 54, 299-301)]
Contemplación de la pasión del Señor - [Sermones (Sermón 15, 3-4 sobre la Pasión del Señor: PL 54, 366-367)]
La Ascensión del Señor alimenta nuestra fe - [Sermones (Sermón 2 Sobre la ascensión, 1-4: PL 54, 397-399)]
Entended el misterio de un amor tan grande - [Sermones (Sermón 2, 3-5 en la resurrección del Señor: CCL 138A, 443-446)]
El especial servicio de nuestro ministerio - [Sermones (Sermón 4,1-2: PL 54,148-149)]
En la inmolación de Cristo está la verdadera Pascua y el único sacrificio - [Sermones (Sermón 60, 1-2, sobre la Pasión del Señor: CCL 138A, 363-365) ]
La ascensión de Cristo es nuestra propia exaltación - [Sermones (Sermón 73 Sobre la Ascensión, 3-5: CCLA, 452-454)]
Pedro y Pablo, dos vástagos plantados por Dios - [Sermones (Sermón 82, en el natalicio de los apóstoles Pedro y Pablo, 1,6-7: PL 54,426-428)]
La cruz de Cristo, fuente de todas las bendiciones y origen de todas las gracias - [Tratado sobre la Pasión del Señor (Tratado 59, 4-6: CCL 138A, 354-359)]
Y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios - [Tratados (Tratado 36 ,1-2 CCL 138, 195-196)]
Lo que fue visible en nuestro Redentor, ha pasado a los ritos sacramentales - [Tratados (Tratado 74, 1-2: CCL 138A 455-457)]
El momento es apremiante - [Tratados (Tratado 90, 2-3: CCL 138A, 558-561)]
© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.30