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El Testigo Fiel
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Documentación: Concilio Vaticano II

La Iglesia sigue a su único esposo, Cristo

fuente: Del Decreto Perfecta caritatis, sobre la adecuada renovación de la vida religiosa (Núms. 1.5.6.12)
Se utiliza en: Común de vírgenes (lecc. único)

Ya desde el comienzo de la Iglesia, hubo hombres y mujeres que, por la práctica de los consejos evangélicos, se propusieron seguir a Cristo con más libertad e imitarlo más íntimamente, y, cada uno a su manera, llevaron una vida consagrada a Dios. Muchos de ellos, por inspiración del Espíritu Santo, o vivieron en la soledad o fundaron familias religiosas, que fueron admitidas y aprobadas de buen grado por la autoridad de la Iglesia. Como consecuencia, por disposición divina, surgió un gran número de familias religiosas, que han contribuido mucho a que la Iglesia no sólo esté equipada para toda obra buena y dispuesta para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo, sino para que también, adornada con los diversos dones de sus hijos, aparezca como una novia que se adorna para su esposo y por ella se manifieste la multiforme sabiduría de Dios.

Todos aquellos que, en medio de tanta diversidad de dones, son llamados por Dios a la práctica de los consejos evangélicos, y la profesan fielmente, se consagran de una forma especial a Dios, siguiendo a Cristo, quien, virgen y pobre, por medio de su obediencia hasta la muerte de cruz, redimió y santificó a los hombres. De esta forma, movidos por la caridad que el Espíritu Santo difunde en sus corazones, viven más y más para Cristo y para su cuerpo que es la Iglesia. Por lo tanto, cuanto más íntimamente se unen a Cristo por su entrega total, que abarca toda su vida, más fecunda se hace la vida de la Iglesia y más vivificante su apostolado.

Recuerden ante todo los miembros de cualquier instituto que, por la profesión de los consejos evangélicos, respondieron a un llamamiento divino, de forma que no sólo muertos al pecado, sino renunciando también al mundo, vivan únicamente para Dios. Pues han entregado toda su vida a su servicio, lo que constituye ciertamente una consagración peculiar, que se funda íntimamente en la consagración bautismal y la expresa en toda su plenitud.

Los que profesan los consejos evangélicos, ante todo busquen y amen a Dios, que nos amó primero, y en todas las circunstancias intenten fomentar la vida escondida con Cristo en Dios, de donde mana y crece el amor del prójimo para la salvación del mundo y edificación de la Iglesia. Esta caridad vivifica y guía también la misma práctica de los consejos evangélicos.

La castidad que los religiosos profesan por el reino de los cielos debe de ser estimada como un don eximio de la gracia, pues libera el corazón del hombre de un modo peculiar para que se encienda más en el amor de Dios y en el de los hombres, y, por ello, es signo especial de los bienes celestes y medio aptísimo para que los religiosos se dediquen con fervor al servicio de Dios y a las obras de apostolado. De esta forma evocan ante todos los fieles cristianos el admirable desposorio establecido por Dios, que se manifestará plenamente en el siglo futuro, por el que la Iglesia tiene como único esposo a Cristo.

Otras lecturas del mismo autor

Cristo, plenitud de la revelación - [Constitución dogmática Dei Verbum, sobre la divina revelación (Núms. 3-4)]
Yo salvaré a mi pueblo - [Constitución dogmática Lumen Gentium (Núms. 2 y 16)]
Cristo ha hecho partícipes de su consagración y de su misión a los obispos por medio de los apóstoles - [Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia (c. III, n. 28)]
Somos hijos de Dios y constituimos una familia en Cristo - [Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia (Cap. 7, 50-51)]
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La Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal de la íntima unión con Dios - [Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia (Núms. 1-3)]
Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último - [Constitución pastoral Gaudium et spes (núm. 40.45)]
La esperanza de la tierra nueva - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núm. 39)]
Santidad del matrimonio y de la familia - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núm. 48)]
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El misterio de la muerte - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núms. 18.22)]
Sobre la actividad humana en todo el mundo - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núms. 33-34)]
La actividad humana - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (Núms. 35-36)]
Que toda la actividad del hombre se purifique en el misterio pascual - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núms. 37-38)]
Necesidad de inculcar sentimientos que llevan a la paz - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núms. 82-83)]
Papel de los cristianos en la construcción de la paz - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núms. 88-90)]
Las preguntas más radicales del género humano. - [Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual (núms. 9-10)]
La economía de la salvación - [Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia (núm. 5-6)]
Id y haced discípulos de todos los pueblos - [Del Decreto Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia (Núms. 4-5)]
Hay que anunciar, con toda libertad, el misterio de Cristo - [Del Decreto Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia, 23-24]
Disponibles para toda obra buena - [Del Decreto Christus Dominus, sobre el deber pastoral de los obispos en la Iglesia, 12-13.16]
Vocación de los presbíteros a la perfección - [Del Decreto Presbyterorum ordinis, sobre el ministerio y la vida de los presbíteros,12]
El Espíritu Santo enviado a la Iglesia - [Lumen Gentium 4 y 12]
María, tipo de la Iglesia - [Lumen Gentium 63-65]
Cristo está presente en su Iglesia - [Sacrosanctum Concilium 7-8.106]
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