El que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz y me siga. Parece duro y grave este precepto del Señor de negarse a sí mismo para seguirle. Pero no es ni duro ni grave lo que manda aquel que ayuda a realizar lo que ordena.
Es verdad, en efecto, lo que se dice en el salmo: Según tus mandatos, me he mantenido en la senda penosa. Como también es cierto lo que él mismo afirma: Mi yugo es llevadero y mi carga ligera. El amor hace suave lo que hay de duro en el precepto.
¿Qué significa: Cargue con su cruz? Acepte todo lo que es molesto y sígame de esta forma. Cuando empiece a seguirme en mis ejemplos y preceptos, en seguida encontrará contradictores, muchos que intentarán prohibírselo, muchos que intentarán disuadirle, y los encontrará incluso entre los seguidores de Cristo. A Cristo acompañaban aquellos que querían hacer callar a los ciegos. S quieres seguirle, acepta como cruz las amenazas, las seducciones y los obstáculos de cualquier clase; soporta aguanta, mantente firme.
En este mundo santo, bueno, reconciliado, salvado mejor dicho, que ha de ser salvado-ya que ahora está salvado sólo en esperanza, porque en esperanza fuimos salvados-, en este mundo, pues, que es la Iglesia, que sigue a Cristo, el Señor dice a todos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo.
Este precepto no se refiere sólo a las vírgenes, con exclusión de las casadas; o a las viudas, excluyendo a las que viven en matrimonio; o a los monjes, y no a los casados; o a los clérigos, con exclusión de los laicos: toda la Iglesia, todo el cuerpo y cada uno de sus miembros, de acuerdo con su función propia y específica, debe seguir a Cristo.
Sígale, pues, toda entera la Iglesia única, esta paloma y esposa redimida y enriquecida con la sangre del Esposo. En ella encuentra su lugar la integridad virginal, la continencia de las viudas y el pudor conyugal.
Todos estos miembros, que encuentran en ella su lugar, de acuerdo con sus funciones propias, sigan a Cristo; niéguense, es decir, no se vanagloríen; carguen con su cruz, es decir, soporten en el mundo por amor de Cristo todo lo que en el mundo les aflija. Amen a aquel que es el único que no traiciona, el único que no es engañado y no engaña; ámenle a él, porque es verdad lo que promete. Tu fe vacila, porque sus promesas tardan. Mantente fiel, persevera, tolera, acepta la dilación: todo esto es cargar con la cruz.