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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Cipriano, obispo y mártir
En Cartago, de la África romana, pasión de san Cipriano, obispo muy esclarecido en santidad y doctrina, que gobernó sabiamente la Iglesia en tiempos difíciles, consolidó la fe de los cristianos en medio de tribulaciones, y, en tiempo del emperador Galieno, después de sufrir un penoso exilio, consumó su fe en el martirio, decapitado por orden del procónsul ante gran concurrencia de pueblo. Su memoria se celebra también pasado mañana.

Fe inquebrantable

fuente: (Carta 10, 2-3.5: CSEL 3,491-492.494-495)
Se utiliza en: San Ponciano, papa y San Hipólito, presbítero, mártires (lecc. único) (13/8)

¿Con qué alabanzas podré ensalzaros, hermanos valerosísimos? ¿Cómo podrán mis palabras expresar debidamente vuestra fortaleza de ánimo y vuestra fe perseverante? Tolerasteis una durísima lucha hasta alcanzar la gloria, y no cedisteis ante los suplicios, sino que fueron más bien los suplicios quienes cedieron ante vosotros. En las coronas de vuestra victoria hallasteis el término de vuestros sufrimientos, término que no hallabais en los tormentos. La cruel dilaceración de vuestros miembros duró tanto, no para hacer vacilar vuestra fe, sino para haceros llegar con más presteza al Señor.

La multitud de los presentes contempló admirada la celestial batalla por Dios y el espiritual combate por Cristo, vio cómo sus siervos confesaban abiertamente su fe con entera libertad, sin ceder en lo más mínimo, con la fuerza de Dios, enteramente desprovistos de las armas de este mundo, pero armados, como creyentes, con las armas de la fe. En medio del tormento, su fortaleza superó la fortaleza de aquellos que los atormentaban, y los miembros golpeados y desgarrados vencieron a los garfios que los golpeaban y desgarraban.

Las heridas, aunque reiteradas una y otra vez, y por largo tiempo, no pudieron, con toda su crueldad, superar su fe inquebrantable, por más que, abiertas sus entrañas, los tormentos recaían no ya en los miembros, sino en las mismas heridas de aquellos siervos de Dios. Manaba la sangre que había de extinguir el incendio de la persecución, que había de amortecer las llamas y el fuego del infierno. ¡Qué espectáculo a los ojos del Señor, cuán sublime, cuán grande, cuán aceptable a la presencia de Dios, que veía la entrega y la fidelidad de su soldado al juramento prestado, tal como está escrito en los salmos, en los que nos amonesta el Espíritu Santo, diciendo. Es valiosa a los ojos del Señor la muerte de sus fieles. Es valiosa una muerte semejante, que compra la inmortalidad al precio de su sangre, que recibe la corona de mano de Dios, después de haber dado la máxima prueba de fortaleza.

Con qué alegría estuvo allí Cristo, cuán de buena gana luchó y venció en aquellos siervos suyos, como protector de su fe, y dando a los que en él confiaban tanto cuanto cada uno confiaba en recibir. Estuvo presente en su combate, sostuvo, fortaleció, animó a los que combatían defender el honor de su nombre. Y el que por nosotros venció a la muerte de una vez para siempre continúa venciendo en nosotros.

Dichosa Iglesia nuestra, a la que Dios se digna honrar con semejante esplendor, ilustre en nuestro tiempo por la sangre gloriosa de los mártires. Antes era blanca por las obras de los hermanos; ahora se ha vuelto roja por la sangre de los mártires. Entre sus flores no faltan ni los lirios ni las rosas. Que cada uno de nosotros se esfuerce ahora por alcanzar el honor de una y otra altísima dignidad, para recibir así las coronas blancas de las buenas obras o las rojas del martirio.

Otras lecturas del mismo autor

La lucha por la fe - [(Carta 58, 8-9.11: CSEL 3, 663-666)]
Fabián nos da ejemplo de fe y de fortaleza - [(Cartas 9,1;8,2-3: CSEL 3,488-489.487-488)]
Una fe generosa y firme - [Carta 60, 1-2.5 (CSEL 3,691-692.694-695)]
Los sacramentos vitales - [Cartas (Carta 63, 8-9: CSEL 3, parte 2, 706-708)]
En la persecución se inflige la muerte, pero sigue la inmortalidad - [Del tratado a Fortunato (Cap. 13; CSEL 3,346-347)]
El coro numeroso de las vírgenes acrecienta el gozo de la madre Iglesia - [Del Tratado sobre el comportamiento de las vírgenes (Núms 3-4.22.23: CSEL 3,189-190.202-204)]
Pedimos de modo que nuestra oración recabe la salvación de todos - [Del Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 17-18: CSEL 3, 279-281)]
Es cristiano el que en todo imita a Cristo - [Sermón atribuido (PLS 1, 51-52)]
El que nos dio la vida nos enseñó también a orar - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 1-3: CSEL 3,267-268)]
Santificado sea tu nombre - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 11-12: CSEL 3,274-275)]
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 13-15: CSEL 3,275-278)]
Después del alimento, pedimos el perdón de los pecados - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 18.22: CSEL 3,280-281.283-284)]
Que los que somos hijos de Dios permanezcamos en la paz de Dios - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 23-24: CSEL 3,284-285)]
Hay que orar no sólo con palabras, sino también con hechos - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 28-30: CSEL 3,287-289)]
La oración ha de salir de un corazón humilde - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 4-6: CSEL 3, 268-270)]
Nuestra oración es pública y común - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 8-9: CSEL 3,271-272)]
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 13-14: CSEL 3, 275-277)]
No anteponer nada a Cristo - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 15-16: CSEL 3, 277-279)]
No os agobiéis por el mañana - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 19-20: CSEL 3, 281-282)]
Después del alimento, pedimos el perdón de los pecados - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 22-23: CSEL 3, 283-285)]
Que los que somos hijos de Dios permanezcamos en la paz de Dios - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 24-25: CSEL 3, 285-286)]
Velad y orad - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 26-27: CSEL 3, 286-287)]
Hay que orar no sólo con palabras, sino también con los hechos - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 28-29: CSEL 3, 287-288)]
El Señor oraba por nuestros pecados - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 30-31: CSEL 3, 288-290)]
Buena es la oración con el ayuno y la limosna - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 32-33: CSEL 3, 290-292)]
Los cristianos han de adorar a Dios frecuentemente y siempre - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 34-35: CSEL 3, 292-293)]
Los que estamos siempre en Cristo, no cesemos de orar ni siquiera de noche - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 36: CSEL 3, 293-294)]
Cristo nos dio la paz y nos mandó que tuviéramos un solo corazón y una sola alma - [Tratado sobre la unidad de la Iglesia católica (12-14: CCL 3, 257-259)]
Los mártires están reservados para la diadema del Señor - [Tratado sobre los apóstatas (Cap 2, PL 4,479-480)]
La esperanza nos sostiene - [Tratado sobre los bienes de la paciencia (Núms. 13 y 15: CSEL 3, 406-408)]
Volved a mí, dice el Señor - [Tratado sobre los bienes de la paciencia (Tratado 3-4: CSEL 3, 398-399)]
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