Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Documentación: Orígenes, presbítero

Dios preordena todas las cosas

fuente: Opúsculo sobre la oración (6: PG 11, 438)
Se utiliza en: Jueves, XXVI semana del Tiempo Ordinario (par)

«Si Dios conoce de antemano el futuro y éste no puede no llegar a existir, la oración es inútil». Pero es que aun en la hipótesis de que Dios no conociera el futuro, no por eso dejaríamos de ejecutarlo ni de desearlo; lo que les ocurre a las cosas en función de la presciencia divina es que todo aquello que depende de nuestra libertad es útilmente ordenado al gobierno del universo y a la armónica disposición de lo creado. De donde se deduce que si Dios conoce previamente todo lo que cae bajo el dominio de nuestro libre albedrío, es lógico que cada cosa sea ordenada por la providencia según una auténtica escala de valores. Y el contenido de la oración de una persona, sus disposiciones, lo que cree y lo que desea obtener, serán conocidos de antemano, y una vez preconocidos, serán integrados en el orden de la providencia. Es como si dijera: a este orante que ha rezado con insistencia, lo escucharé en razón de su misma oración; en cambio, a este otro no lo escucharé o porque no es digno de ser escuchado, o porque me va a pedir lo que a él no le sería conveniente recibir o no sería decoroso que yo se lo concediera.

O también: a éste no le escucharé, por ejemplo, a causa de su misma oración; lo escucharé por él mismo. Que si alguno se siente turbado por el hecho de que al ser infalible la presciencia que Dios tiene de las cosas futuras, parece imponerse a las mismas una especie de necesidad, a este tal hay que responderle que Dios conoce esto mismo necesariamente, esto es, que aquel hombre no quiere ni necesaria ni firmemente lo mejor, o, que de tal modo va a querer lo peor, que será incapaz en el futuro de un cambio en mejor.

E inversamente —dice Dios—: cuando aquel otro me pida algo se lo concederé, por ser digno de mí, dado que él no rezará indignamente, ni se conducirá negligentemente en la oración. A este tal, apenas haya comenzado a orar, le concederé lo que solicita y mucho más sin comparación de lo que pide o concibe: es conveniente que yo le venza en generosidad y le conceda mucho más de lo que es capaz de pedir. Y puesto que va a continuar siendo así, le enviaré un ángel custodio, que desde ese preciso momento comience a colaborar en su salvación y lo asista siempre; en cambio, aquel otro que va a ser mejor que éste, le enviaré un ángel más digno.

A un tercero que, tras haberse consagrado a una doctrina por demás elevada, acabara por retirarse y recurrir a concepciones terrenas, le retiraré aquel magnífico colaborador: retirado el cual, según su merecido, inmediatamente un poder maligno tomará el relevo, que a la primera ocasión que se le presente para tender insidias a tu tibieza, la aprovechará en seguida induciéndole al pecado, al haberse él mismo mostrado pronto a pecar.

Esta es más o menos la forma en que se expresará —es de creer— aquel que todo lo preordena.

Otras lecturas del mismo autor

Esta fe que profesan los romanos es la misma que se anuncia y crece en todo el mundo - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 1, 7-9: PG 14, 852-855)]
Dios no es parcial con nadie - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 2, 7: PG 14, 887-889)]
También vosotros habéis resucitado juntamente con él - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 4, 7: PG 14, 985-986)]
Qué significa resucitar con Cristo - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 5, 8: PG 14, 1041-1042)]
En la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, cada uno ejercemos distintas funciones - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 9, 2: PG 14, 1211-1212)]
Todos los miembros de la Iglesia ofrecen la hostia viva - [Comentario a la carta a los Romanos (Lib. 91: PG 14, 1204-1205. 1206-1207)]
Abrahán creyó en lo que había de venir, nosotros creemos en lo que ya ha venido - [Comentario a la carta a los Romanos de (Lib. 7: PG 14, 981-985)]
Cristo hablaba del templo de su cuerpo - [Comentario sobre el evangelio de san Juan, tomo 10,20]
¡Ánimo, soy yo! - [Comentario sobre el evangelio de san Mateo (Lib 11, 6: PG 13, 919-923)]
Cristo, al tiempo de su pasión, no rehusó morir por los impíos y los injustos - [Comentario sobre la carta a los Romanos (4, 10. 11: PG 14, 997-999)]
Sin derramamiento de sangre no hay perdón - [Comentario sobre la carta a los Romanos (Lib. 3, 8: PG 14, 950-951)]
Si alguien ha sido reconciliado por la sangre de Cristo, que no se relacione más con lo que es enemigo de Dios - [Comentario sobre la carta a los Romanos (Lib. 4, 7: PG 14, 986-988)]
Los que son compañeros de Cristo en el sufrir también lo son en el buen ánimo - [De la exhortación al martirio (Núms. 41-42: PG 11,618-619)]
Somos edificados a manera de piedras vivas, como casa y altar de Dios - [De las homilías sobre el libro de Josué (homilía 9,1-2: SC 71,244-246)]
El sacrificio de Abrahán - [Homilía sobre el Génesis (Hom. 8, 6.8.9: PG 12, 206-209)]
Angosto y estrecho es el callejón que lleva a la vida - [Homilías (Homilía 5 sobre el libro del Éxodo, 3-4: Ed. Maurist. t. 2, 145-146)]
Producid el fruto que la conversión pide - [Homilías sobre el Evangelio de san Lucas (Hom. 22, 7-10: SC 87. 306-308)]
Cristo es nuestro sumo sacerdote, nuestra propiciación - [Homilías sobre el Levítico (Homilía 9, 5. 10: PG 12, 515. 523)]
El paso del Jordán - [Homilías sobre el libro de Josué (Homilía 4, 11: PG 12, 842-843)]
La conquista de Jericó - [Homilías sobre el libro de Josué (Homilía 6, 4: PG 12, 855-856)]
Por la penitencia, nos purificamos de la impureza de nuestra lepra - [Homilías sobre el libro de los Números (Homilía 7, 1-2, Ed. GCS t. 8, 37 40: SC 29, 133-136)]
Hambre de oír la palabra del Señor - [Homilías sobre el libro del Génesis (16, 4: PG 12, 249-250)]
Cristo lava a su Iglesia con el baño del segundo nacimiento - [Homilías sobre el libro del Génesis (17, 8.9: PG 12,260-261)]
Purificados por su palabra, Dios hace resplandecer en nosotros la imagen del hombre celestial - [Homilías sobre el libro del Génesis (Hom. 4: PG 12, 234-235)]
El perdón de los pecados - [Homilías sobre el libro del Levítico (Homilía 2, 4: PG 12, 417-419)]
La muerte de Cristo se ha convertido en espiga de trigo - [Homilías sobre el libro del profeta Jeremías (Homilía 10, 1-3: PG 13, 358-362)]
Esto es lo que hay que pedir en la oración - [Opúsculo sobre la oración (1-2: PG 11,415-418)]
Nuestro ángel custodio reza con nosotros - [Opúsculo sobre la oración (10-11 PG 11, 446­)]
Ser constantes en orar - [Opúsculo sobre la oración (12-13: PG 11, 451-455)]
Vosotros que aspiráis a ser espirituales, pedid bienes celestiales en la oración - [Opúsculo sobre la oración (13-14: PG 11, 455-459)]
Dios lo sabe todo antes de que suceda - [Opúsculo sobre la oración (2.5: PG 11, 422-423. 430-434)]
Todos tenemos potestad para perdonar los pecados cometidos contra nosotros - [Opúsculo sobre la oración (28-33: PG 11, 526. 527.558-562)]
Da a cada uno lo que le es debido - [Opúsculo sobre la oración (28: PG 11, 522-523)]
Cómo hemos de orar - [Opúsculo sobre la oración (2: PG 11, 418-422)]
Sobre la oración asidua - [Opúsculo sobre la oración (7-8: PG 11, 439-442)]
Sobre la oración pura - [Opúsculo sobre la oración (9-10: PG 11, 442-446)]
Venga a nosotros tu reino - [Opúsculo sobre la oración (Cap. 25: PG 11, 495-499)]
Sobre el misterio de la encarnación del Verbo - [Tratado Sobre los principios (Lib 2, 6, 2: PG 11, 210-211)]
© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.30