RD - Jueves, 5 de enero 2006 - Juan José García Failde renunció hace un lustro en favor de monseñor Santiago Panizo a la presidencia del Tribunal de la Rota en España, pero su longeva impronta ha sido recogida «al dedillo»: reclama la modernización de los procesos de nulidad y prepara a sus discípulos ante la amplia gama de nuevas causas que se avecina. Es, dice, el devenir de los tiempos.
Lo entrevista el Abc.
-¿Cómo retrata usted el panorama actual de la nulidad matrimonial en nuestro país?
-Lo que está claro es que el número de procesos va en aumento día a día, porque empiezan a tomarse nuevas causas en consideración, muchas de origen psicopatológico. Correlativamente, el porcentaje de los procesos que reciben una sentencia afirmativa ha crecido hasta un 80 por ciento, más o menos. Aunque el aspecto a resolver es el tiempo que se dilatan: por término medio, oscilará alrededor de un año y medio. Sin embargo, podría ser cosa de meses, incluso, de días. -La traba que se alega con más frecuencia es el dinero, pero usted se ha manifestado en contra de eso de que sólo la consiguen los ricos...
-Es que es una frase tan manoseada y tan tonta, porque si, como he dicho, el 80 por ciento de los casos prosperan, todos serían personajes famosos... Y, en cambio, quizás en «mi» Tribunal de la Rota, apenas pasaron 4 ó 5 famosos... Los miles restantes son anónimos.
-Quizás no se requiera fama, y sí dinero, porque ¿cuánto dinero puede suponer la totalidad del proceso?
-Una cosa es el dinero que se le pague a los abogados privados y otra la tasa del tribunal. Los tribunales aprueban unas tasas para el abogado, aunque esta profesión es libre y conocemos casos que han pedido cantidades exageradas. Las tasas del Tribunal son muy bajas, así como las retribuciones para sus miembros. ¿A ti te parece caro 100.000 de las antiguas pesetas por todo el proceso? ¿O 60.000 en segunda instancia? Pues es lo que cuesta.
-¿Es partidario de agilizar y modernizar los trámites existentes?
-Muy partidario. He llegado a proponer que estas causas se llevasen por la vía administrativa, y no por la canónica. Recurriendo a 2-3 personas de confianza, y que el obispo pudiese regular el proceso a través de un decreto. Y es que hay una serie de solemnidades y formalidades que deben desaparecer.
-Pronto se cumplirá el primer año de la instrucción «Dignitas Connnubii» que pretende acoplar la nulidad a los nuevos tiempos...
-Pero no ha resuelto nada. Desde luego no es la instrucción ideal. Es sumamente minuciosa, aunque se limita a repetir lo que ya existe. Algunos hubiésemos deseado una normativa nueva y muchísmo más breve. Por ejemplo, que aplicase el procedimiento oral (escuchando a las partes y dictando una sentencia inmediata) o que el documental fuese más rápido de lo que es, siempre salvaguardando el derecho de defensa de las partes...
-Recientemente, se han admitido como causas de nulidad la anorexia, la adicción a internet o al móvil... ¿El «hasta que la muerte nos separe» se ha convertido en «hasta que un trastorno nos separe»?
-Pero no ahora, siempre. Una cosa es que el matrimonio dure y otra que no se pueda separar, porque si se hace imposible vivir con otra persona, no vas a hacerlo hasta que la muerte te separe. Eso sería injusto e inhumano. La Iglesia no quiere eso, y por eso ha consentido que esas causas de separación se tramiten por tribunales civiles.
-¿Qué trastornos psicopatológicos explican mayor número de casos de nulidad?
-El abanico es enorme: desde las más graves, como las psicosis, esquizofrenias, neurosis, violencia de género... El juez siempre debe apoyarse en la Psiquiatría y los informes que avalan la naturaleza del trastorno de una persona, la evolución del mismo, su incidencia en la inteligencia, voluntad y felicidad del matrimono...
-¿Hay más focos de problemas psicológicos que antes? ¿Estamos más locos?
-Se descubren más porque sabemos más, y también porque existen más por la vida de ajetreo, nerviosismo y competitividad que llevamos. Todo ello desencadena la predisposición genética a un trastorno que podamos tener, y en otros casos, como la intoxicación etílica, deteriora el psiquismo de una persona y produce ese trastorno.
-¿La instrucción eclesiástica emulará los divorcios «exprés» del Gobierno y tendremos nulidad en seis meses?
-No estoy de acuerdo con la lentitud del procedimiento canónico, aunque la complejidad de la causa determina los plazos. Todo lo que sea dar facilidades siempre que no vaya en contra de la verdad y la justicia, me parece bien.