Análisis Digital, 04/04/06 El Partido Laborista holandés, previsible vencedor de las próximas elecciones generales, ha hecho suya la propuesta de la vicepresidenta de su fracción parlamentaria, Sharon Dijksma, que obligaría a las mujeres con estudios que no trabajen a devolver al Estado la inversión hecha en su educación.
El principal sindicato holandés aplaude la idea, mientras que, desde varios blogs, se exige a la diputada que devuelva el dinero que costaron los dos estudios superiores que dejó sin terminar, antes de convertirse, a los 23 años, en miembro del Parlamento
“Los que tiene usted enfrente son los laboristas, que son sus adversarios –decía Winston Churchill a un diputado recién llegado al Parlamento-. Los enemigos los tiene usted aquí detrás, en su propio partido".
Sharon Dijksma representa, para muchos holandeses, el prototipo de político cuyo único mérito consiste en haberse hecho un hueco en las despiadadas luchas intestinas por lograr cargos y huecos en las listas de los partidos.
Tras abandonar dos veces sus estudios por sus pésimas calificaciones, se convirtió, a los 23 años, en diputada del Partido Laborista, actividad por la que ha recibido una generosa remuneración pública en los últimos 12 años. Dijksma, vicepresidenta de la fracción parlamentaria laborista, es uno de los nombres que más se citan como posible ministra si, como se prevé, la izquierda repite en las elecciones generales del próximo año el triunfo que cosechó en las últimas municipales.
La carrera de Sharon Dijksma es la opuesta a la que han elegido miles de holandesas, que sí terminaron con éxito sus estudios, pero que, en un momento dado, antepusieron el cuidado de sus hijos al éxito profesional.
Contra ellas dirige Dijksma el poder del que ha sido investida: “Una mujer con estudios superiores que decide quedarse en casa y no trabajar significa una destrucción de capital”, considera la diputada.
“Si recibes el beneficio de una educación cara a expensas de la sociedad, no debería estar permitido que desperdicies esos conocimientos sin ser castigada por ello”. La propuesta, que no ha sido aún concretada, se reproduce en la página web del Partido Laborista. En su blog personal, Dijksma habla de un “reembolso sustancial”.
Edith Snoey, líder del principal sindicato holandés, sólo encuentra una pega en esta propuesta: debería sancionarse también a los varones con estudios que no trabajen. Por lo demás, suscribe plenamente la idea: “Hurra por Sharon. Procedamos, porque luchamos por el mismo objetivo: más mujeres en el mundo laboral”.