La Razón, 19/04/06 (España)
Es un hecho: en nuestro mundo hay personas que viven hastiadas, angustiadas, tristes... Es que perdieron lo más importante: la razón de vivir. Perdieron la poesía, la belleza, el sentido de la vida... la vida espiritual... la alegría de vivir.
-La vida pide seriedad. La alegría no es risotada ni perpetuo chiste... Nace del interior de la persona, de la generosidad...
-El gran historiador A.Toynbee afirmó: «Muchos hombres y mujeres de hoy han comido tantas golosinas... que ya están hartos de todo... Y casi todo les repugna y les produce hastío».
-Pablo VI dijo: «La sociedad tecnológica ha multiplicado las ocasiones de placer, pero encuentra difícil engendrar... la alegría. Porque la alegría tiene origen: es espiritual». ¡Gran verdad!
-El dinero, la comida, el comfort, la velocidad, la técnica... no faltan, aunque sí abunda la tristeza, la ansiedad, la congoja...
-Aristóteles (384-322 a.C.) observó: «El hombre no puede vivir largo tiempo... sin alegría».
-El poeta de la alegría, Paúl Claudel, convertido al catolicismo, decía: «Enseña a los hombres que no tienen otro deber en este mundo... que la alegría».
-«La alegría cristiana es una participación espitual de la alegría insondable del corazón de Jesucristo glorificado», enseñó el Papa Montini.
J. Mª. ALIMBAU