Amsterdam, (Holanda), 26 Jun. 06 (AICA) Después de casi 430 años, el obispo de Haarlem (Holanda), monseñor Joseph Maria Punt, presidió la procesión de Corpus Christi que se realizó por las calles y los canales de la ciudad de Amsterdam. En realidad es el tercer año consecutivo ya que la demostración pública de la fe de los católicos en la Sagrada Eucaristía salió por primera vez en 2004 en ocasión del 150º aniversario de la existencia de la iglesia de Nuestra Señora.
En Ámsterdam no había procesiones desde el año 1578 cuando la Reforma Protestante las prohibió. Esta prohibición duró varios siglos en casi todo el país. En 1983 se volvió a permitir que se pudiesen celebrar públicamente manifestaciones religiosas. La iglesia de Nuestra Señora, cuya pastoral está encomendada a sacerdotes del Opus Dei, fue la primera que utilizó esa posibilidad y retomó una tradición perdida hace más de cuatro siglos. Ahora se puede decir que, ya que la procesión levanta mucho interés, se convirtió en una tradición.
De nuevo hubo mucho público en la comitiva que siguió al Santísimo Sacramento. Era un cortejo multicolor con más de mil peregrinos que cantando y rezando causaban el asombro de los viandantes de la capital. El papa Benedicto XVI había mandado su bendición a la procesión.
En la homilía el obispo dijo que el Papa sabía que se iba a celebrar la procesión y que también en Estados Unidos había sido tema de discusión en un “website” en el que se concluyó que si en Amsterdam se podía organizar una procesión, era posible organizarla en cualquier sitio.
Monseñor Punt recordó que hace cuarenta años iba a las clases de la universidad en bicicleta por los canales de Ámsterdam. “Entonces no podía ni imaginarme que un día iría por los canales acompañando a Jesús. En aquella época soñaba yo con un nuevo mundo con libertad ilimitada que haría desaparecer todo tipo de estructuras y de autoridad. Ese nuevo mundo no llegó. Ahora estamos sometidos a una violencia sin sentido, a una locura del sexo. Nos hemos alejado de nuestras raíces.”
Sin embargo el obispo señaló que hay un cambio. “Esta procesión de Corpus Christi es un ejemplo de ello. Solo puede explicarse por el amor. No por nada la primera encíclica de Benedicto XVI trata sobre el amor. Pasó mucho tiempo hasta que la gracia de Dios me tocase el corazón. Pero si dejamos que el amor nos penetre interiormente, la fe se vuelve vida. Él existe y lo podemos encontrar en la Eucaristía”.
“Esta procesión no es folklore, sino una oración con Cristo entre nosotros”, añadió monseñor Punt. “También la gente que desde las aceras nos mira quedará bendecida. Pidamos al Señor que envíe su luz y que abra nuevos caminos. Así bendecirá a nuestro país y a esta ciudad”.
Procesión ecuménica y colorida :
La procesión tenía un tinte muy especial. La iglesia de Nuestra Señora, organizadora de la procesión, alberga a tres grupos: los católicos autóctonos de la ciudad, una comunidad de católicos del Surinam (ex Guayana Holandesa) y otra de sirios-ortodoxos. Además de los sacerdotes del Opus Dei, tomaron parte en la procesión sacerdotes coptos y etíopes. También participaron fieles de otras parroquias de Amsterdam que cantando y rezando acompañaban al Señor Sacramentado. La banda de música de Volendam, vestidos sus integrantes con sus trajes típicos, precedía y alegraba al cortejo.
Por la calle se repartían folletos al público en los que se explicaba lo que estaban contemplando. Algunos turistas de países mediterráneos hacían una genuflexión o se santiguaban cuando pasaba la Custodia.
Antes de la procesión el obispo presidió una concelebración eucarística, cantada por un coro polifónico gregoriano y otro del Surinam.+