Madrid, 28/06/06 (La Razón ) - La tesis no es nueva, pero el estudio publicado por Claire Asquith ha rescatado la polémica. En su enssayo titulado «Shadowplay: los pensamientos ocultos y los mensajes políticos de William Shakespeare», Asquith mantiene que el dramaturgo era un subversivo político y un ferviente católico que desarrolló un código secreto, un lenguaje cifrado y alegórico para hacer frente a la furia protestante del reinado de Isabel I.
La supresión de la Iglesia católica en Inglaterra se realizó en poco tiempo a través de una rápida maniobra del gobierno Tudor, pero la mayoría del pueblo inglés mantuvo el espíritu católico durante décadas. El testamento espiritual del padre de Shakespeare, hallado en 1750 en una casa de Stratford-on-Avon, es una ferviente declaración de fe católica. Es más que probable que quisiera transmitirla a su hijo, a pesar de la terrible represión de Isabel I, a quien Calvino, entusiasmado, enviaba mensajes de apoyo como éste: «Quien no quiere matar a los papistas es un traidor: salva al lobo y deja inermes a las ovejas...»
Los indicios del catolicismo de Shakespeare se han recogido en numerosos estudios. En la Enciclopedia Católica de 1913, Herbert Thurston recogía que «el archidiácono anglicano R. Davies escribió a finales del XVIII que el dramaturgo había muerto como un papista». El profesor Richard Wilson, de la Universidad de Lancaster, asegura que el escritor vivió en hogares católicos al menos durante dos lustros, a finales del XVI. Según Wilson, el silencio de los famosos «años perdidos», de los que apenas existe información sobre Shakespeare, «bien se puede deber a la necesidad que tuvo de permanecer en el anonimato durante la sangrienta persecución contra los católicos».
Un lenguaje oculto. Cuenta Wilson que Hoghton Towers, residencia a la que llegó Shakespeare con sólo 16 años, era el centro de operaciones de los católicos de la Contrarreforma. En el testamento de Alexander Hoghton, cabeza de familia, aparece mencionado un joven estudiante, un tal «William Shakeshafte», a quien encomienda a una familia católica. Son muchos los que sostienen que ese estudiante era Shakespeare, que tomó el nombre de sus abuelos para huir de la persecución.
Según los expertos es posible rastrear el catolicismo de Shakespeare en sus obras y poemas, incluido «Hamlet», con su cercanía a la doctrina católica del purgatorio, una de las más criticadas por el protestantismo. La tesis de Claire Asquith parte, precisamente, de un análisis del lenguaje de la obra shakesperiana. Según Asquith, Shakespeare compuso unos poemas en los que, como en un puzzle, dejaba ver su fuerte sentimiento católico y su temor por el futuro de Inglaterra.
Según indica el estudio, «tenía un lenguaje oculto; adopta conceptos católicos en clave, utilizando términos como “tempestad” o “tormenta” para explicar los problemas de Inglaterra, y “oscuridad” para hacer referencia al protestantismo».
Asquith pone más ejemplos: «En la primer escena de “Mucho ruido y pocas nueces”, el héroe Benedick se refiere al 6 de julio. Para los católicos isabelinos, esta es una fecha importante: es el día en que Enrique VIII ejecutó a Sir Tomas Moro, su canciller, por rechazar su divorcio y oponerse a que se convirtiera en la cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Moro se convirtió en modelo para los disidentes que permanecían fieles a la Iglesia católica». El mismo Moro («More», en glés) a quien, según Asquith, hace triple referencia en el soneto 23: «More than that love which more hath more expressed...»
Mar Velasco