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Santiago Mata
Madrid. Nacida en Córdoba en 1957, Lourdes Méndez Monasterio es licenciada en Derecho y máster en urbanismo; está casada, tiene seis hijos y ejerció la abogacía hasta 2002, cuando entró en el Gobierno de Murcia como Consejera de Trabajo. Es Miembro del Comité Ejecutivo Nacional y como diputada, su última intervención tuvo lugar el 18 de diciembre, al rechazar la moción de IU de una ley de plazos del aborto. En esa ocasión afirmó que "el aborto es un mal terrible para la mujer".
Dentro del PP usted ha abogado por la creación de un Ministerio de la Familia, ¿cómo valora la intención de Rajoy de crearlo?
Me parece fundamental, es de las mejores ideas que puede sacar nuestro partido en su programa. Si queremos hablar de futuro, tenemos que hablar de la familia tradicional, basada en el matrimonio entre hombre y mujer, que es la única que garantiza el futuro. El Partido Socialista se ocupó de la liberación de la mujer, sin pensar en sus consecuencias: se trata de que la mujer pueda compatibilizar su vida laboral y familiar. Por eso nosotros fuimos los primeros que hablamos de la conciliación.
En la defensa de la familia, la iniciativa ha surgido de la calle y no de los partidos...
La sociedad civil ejerce la soberanía nacional. Nosotros somos representantes de la sociedad y tenemos que legislar lo que la sociedad civil reclama, aunque hay temas que no se pueden dejar al albur de la mayoría, porque daríamos paso al relativismo que deriva en totalitarismo cuando no existen derechos fundamentales o verdades objetivas. Nuestro partido no se aparta de los temas importantes: por eso apoyó la manifestación del Foro de la Familia cuando se aprobó la equiparación de uniones homosexuales con el matrimonio.
¿Se suben al carro cuando ya está en marcha?
El PP se moja en las realidades que nos parecen importantes. Somos defensores de la familia. Si me habla del aborto, creo que el aborto ha sido un fracaso absoluto de todos, como se ha visto con las barbaridades que se están cometiendo en las clínicas abortistas. Es momento de que todos nos planteemos que el aborto no es solución. El eufemismo de que es un acto de libertad de la madre es absolutamente absurdo, porque lo que han demostrado estos 20 años en que se llevan haciendo estas barbaridades es que la mayor parte de las mujeres van presionadas a abortar.
¿La ley no se cumple?
Se comete un fraude de ley cuando el 97% de los casos se producen por el primer supuesto, de peligro para la salud física o psíquica de la madre. La mujer cree que abortar es decisión suya simplemente porque un psicólogo (que debía ser psiquiatra) de una clínica privada le da un papel. Hay que cumplir de forma radical. Si se cumpliera, habría muy pocos abortos. Uno de los países con legislación muy parecida a la nuestra es Polonia, y allí se producen 200 abortos al año.
¿Ha pasado el impulso ideológico abortista?
Que no es bueno para la mujer es algo demostrado por la ONU, y por organizaciones médicas. El Elliot Institute americano ha probado que existen muchos más riesgos para la mujer si se produce el aborto que si no se produce. Nos gustaría sacar este debate fuera de los enfrentamientos partidistas. Es un problema muy grave y las administraciones públicas tienen que tomar postura.
¿Una postura de qué tipo?
Informar y ofrecer alternativas. Informando y estableciendo un tiempo para reflexionar se evitarían muchos abortos, ya que la madre tendría más libertad y más capacidad de decisión. Hay un estado de EEUU donde sólo con dejar 24 horas para reflexionar bajaron los abortos al nivel de hace tres décadas. Las alternativas pueden ser varias. Nuestro partido presentó una proposición no de ley sobre una red de ayuda económica a embarazadas, centros de acogida, la posibilidad de dar el hijo en adopción.
¿Basta la ayuda económica?
No bastan las medidas paliativas cuando hay un embarazo no deseado: es un tema de educación afectivo-sexual. Se quedan embarazadas chicas de 14 o 15 años tras una noche de movida, y eso se puede evitar educando a nuestros hijos como personas y no como animales. Se recurre al aborto como si fuera un método anticonceptivo. Los adolescentes y jóvenes ignoran las consecuencias traumáticas que tiene para esa mujer que aborta, y que tiene que saberlo. Existen problemas de ansiedad, intentos de suicidio, etc. Lo afirma por ejemplo Mike Ferguson, vicepresidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de EEUU, que es ateo y partidario del aborto en ciertos casos, pero considera una irresponsabilidad muy grande no contar con esta realidad científica.