Ciudad del Vaticano, 17 Ene. 08 (AICA)
El rector de la universidad romana “La Sapienza”, Renato Guarini, dijo que esperaba “con alegría al Papa, mensajero de paz y hombre de gran cultura”.
La palabra del Santo Padre habría sido “un momento de alta cultura, de confrontación de ideas que sería fecunda para toda la comunidad universitaria de ‘La Sapienza’, declaró el profesor Guarini durante una entrevista realizada por el periodista Alessandro Gisotti, en Radio Vaticana.
En la entrevista el Rector, que hacía varios meses había invitado al Papa, pone el acento sobre la importancia del diálogo entre la fe y la razón, rasgo distintivo del pontificado de Benedicto XVI.
“Yo, personalmente, y la comunidad académica nos preparamos para recibir al Papa, sabiéndolo mensajero de paz, pero sobre todo hombre de gran cultura, de profundo pensamiento filosófico. Se puede, por tanto, confrontar con él y escuchar sus reflexiones.
-El año académico se inaugura con la consigna del compromiso para abolir la pena de muerte, un tema caro al Papa, quien recientemente pidió abrir un debate público sobre la sacralidad de la vida humana. ¿Qué puede hacer en este debate el mundo académico?
-Puede hacer mucho, porque nosotros somos los educadores de las generaciones del futuro. Debemos, por tanto, sensibilizar las generaciones en estas problemáticas. Y la finalidad de la visita y de la invitación al Papa están justamente ligados al tema de fondo, por así decir, de la inauguración del año académico. Quisiera, en efecto, que al final de la ceremonia, o en los días siguientes, los estudiantes de “La Sapienza” de alguna manera se empeñaran en sensibilizar a los estudiantes de todas las universidades italianas e internacionales.
-Benedicto XVI, como es sabido, fue durante mucho tiempo profesor universitario. ¿Cómo miran sus docentes a este excepcional ex colega?
-“La Sapienza” es una universidad muy grande, muy compleja. Evidentemente, hay en ella creyentes y no creyentes y de diversas ideologías. Yo tengo para mí que todos deberíamos mirar a Benedicto XVI sobre todo como a un hombre de la cultura y a un ex profesor, independientemente de las propias ideas. Sin embargo, me parece que en estos días alguien hizo ciertas afirmaciones… creo que alguien que jamás leyó los escritos de Benedicto XVI.
-Usted se refiere, obviamente, a algunas decenas de docentes de “La Sapienza” que pidieron, mediante una nota dirigida a usted, anular la visita del Papa. ¿Qué nos puede decir?
-Yo pienso que no son más que una minoría, porque “La Sapienza” tiene 4.500 docentes. Por tanto, quienes manifestaron su disenso en dicha nota, son un número exiguo. Yo respeto las ideas de todos, pero quisiera hacer un llamado a todos a dialogar, sobre todo a hacer prevalecer la razón sobre las ideologías, ideologías que ya están superadas.
-Como es sabido, uno de los rasgos característicos del pontificado de Benedicto XVI es su empeño en hacer fecundo el diálogo entre fe y razón. ¿Cuáles son las dificultades, pero también qué posibilidades ve usted en este diálogo?
-Yo soy un hombre de razón y deseo que se pueda, realmente, con el diálogo, con la profundización de los temas, llegar a una reflexión fecunda. Porque mientras todos permanezcan en lo genérico -y, le repito, estas son personas que jamás leyeron los escritos del Papa-, evidentemente es fácil asumir posturas preconcebidas. Por tanto, deseo que ésta sea incluso la ocasión para un fecundo diálogo entre fe y razón.
-En el reciente discurso a los administradores locales de Roma y del Lazio, el Papa puso el acento sobre la centralidad de la educación para la formación de la persona humana. ¿Qué papel puede desempeñar la universidad respecto a esto?
-La universidad puede desarrollar un papel importantísimo, y sobre todo la Universidad de Roma, una universidad como “La Sapienza”, que es un gran centro de atracción para las diversas regiones de Italia como también para algunos países del área mediterránea. Ciertamente que nosotros tenemos un papel importante, pero sobre todo tenemos una gran responsabilidad. Yo deseo que en la formación de las personas, más allá de su preparación profesional y científica, se logre una muy alta formación humana. Debemos, con nuestra acción, lograr hacer que los jóvenes se comprometan con grandes ideales.
Un debate sobre falsedades como la de Ratisbona
Mientras en Italia se iniciaba un debate instigado engañosamente por el reclamo de 67 docentes de “La Sapienza”, que pidieron cancelar la visita de Benedicto XVI, un pequeño grupo de estudiantes ocupaba el rectorado. Sobre la cuestión de las protestas “anti-Papa” en el ateneo romano, Alessandro Gisotti recogió el comentario del historiador Ernesto Galli Della Loggia, que habló también para Radio Vaticano.
“La tolerancia en Italia -aseveró el historiador- es todavía una mercadería muy rara y lo más triste es que parece ser rara sobre todo donde no debería serlo, esto es, en los ambientes intelectuales. Sobre todo las universidades, en Italia, continúan siendo un lugar donde no siempre la tolerancia es practicada. Que no lo fuese de parte de grupos de estudiantes -grupos, es necesario repetirlo siempre, minoritarios, muy minoritarios- esto lo sabemos. Pero que fuese también en grupos de profesores que no reconocen ninguna actitud de diálogo, esto me golpea demasiado”.
-Los firmantes del pedido contra la visita del Papa se refieren a un discurso sobre Galileo del entonces cardenal Ratzinger, en 1990. Sin embargo, atribuyen al Papa el pensamiento de un filósofo, por otra parte agnóstico, citado por el Cardenal. ¿Es ésta una nueva extrapolación al estilo de Ratisbona?
-Sí, creo que se trata otra vez de un equívoco, no sé hasta qué punto de buena o de mala fe, de una cita que el Papa hizo de Feyerabend, un filósofo de la ciencia, que comentando el proceso de Galileo sostenía que en cierto sentido -el problema es ver en qué sentido- la posición del cardenal Bellarmino, esto es de la Iglesia, era más racional, más razonable que la de Galileo, que como todos los descubrimientos, las rupturas, se colocaba en cierto modo en contraste con la opinión media razonable de su tiempo. Entiendo, por lo que he leído, que el sentido del discurso era que el Papa lo retomaba para demostrar que los juicios, en base al principio de racionalidad, y de racionabilidad, pueden ser, incluso, falaces, como precisamente fue el juicio de Bellarmino sobre la cuestión de Galileo.
-Alguien, en estos días, volvió a enarbolar, de una manera cargosa y exasperante, la teoría de la contraposición entre Juan Pablo II, “el amigo de la ciencia”, y Benedicto XVI, “el reaccionario”. ¿Qué piensa de este intento por oponer un Papa contra otro Papa?
-Creo que del punto de vista histórico es exageradamente osado, porque nadie ignora ya que era demasiado notorio que el principal consejero teológico de Juan Pablo II fue el cardenal Ratzinger. Además -y esto se puede decir tranquilamente, entre otras cosas porque era de una absoluta obviedad y porque estaba entre sus funciones-, que el diseño y la redacción de un significativo número de pasajes de las encíclicas y de los discursos de Juan Pablo II, eran propiamente del cardenal Ratzinger. Pensar que haya o pueda haber habido un contraste doctrinal entre ambos, me parece verdaderamente falto de fundamento histórico.
Regresión al anticlericalismo del siglo XIX
Por su parte, la agencia SIR de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) subraya que fue “una óptima idea invitar a Benedicto XVI” a hablar en una “gran universidad” como “La Sapienza”.
A propósito de las “contestaciones” anunciadas, la agencia expresó su preocupación. Es realmente para preocuparse, dice la nota, “por el vacío, el sin sentido, que este rechazo del diálogo grita sobre todo a la comunidad universitaria, pero también a toda la opinión pública. El sin sentido de este griterío contestatario significa un retroceso a las formas de anticlericalismo del siglo XIX”.
La universidad nació para confrontar ideas
Sobre la polémica surgida en torno a la anunciada visita de Benedicto XVI a “La Sapienza” de Roma, habló también para Radio Vaticano monseñor Rino Fisichella, rector de la Pontificia Universidad Lateranense, quien entrevistada por la periodista Silvia Gusmano, de la emisora vaticana, efectuó un comentario al margen de la presentación del libro del senador Domenico Fisichella, “Crisis de la política y gobierno de los productores”, realizada en el ateneo pontificio.
“Me parece que hay demasiada miopía y muchos prejuicios en esta prospectiva. Pienso que la Universidad, y todo el ámbito académico, es o debería ser un lugar abierto a la escucha de todos, a la escucha de las diversas instancias presentes en la sociedad. La universidad, precisamente, nació para eso, la universidad nació para que pueda haber un lugar donde confrontar las propias ideas con las posiciones de los demás. La universidad existe y debe existir propiamente para que las diversas instancias, que están presentes como fruto de la investigación, puedan ser compartidas y participadas. Si existe una cerrazón o un preconcepto sobre la presencia católica, me parece entonces que esto significa una autoexclusión de parte de quienes cumplen gestos de este tipo. Me parece, por tanto, que esto disminuye la naturaleza misma de la universidad”, declaró monseñor Fisichella.+