Ante el incumplimiento de los códigos de autorregulación que algunas cadenas de televisión practican sistemáticamente en España y las quejas de las asociaciones de telespectadores, por la emisión de escenas inadecuadas en horario infantil, cabe preguntarse ¿quién protege a los niños de la tele?
La respuesta viene de la mano de un experto que forma parte del Consejo de Administración de RTVE, Josep Manuel Silva, quien considera que “un niño nunca debería ver la tele solo” y que “siempre es mejor que los padres se excedan en el control de la televisión” que quedarse corto.
En una entrevista concedida a la revista Mundo Cristiano el pasado mes de diciembre, Silva, licenciado en Derecho y en Periodismo, opina que las cadenas privadas, las que menos sensibilidad demuestran por los espectadores más pequeños, “no deben renunciar a la calidad” de su programación, aunque conseguir beneficios sea su principal objetivo.
Cabe recordar que Antena 3, Cuatro, Telecinco y La Sexta, además de la primera de TVE, infringen su propio Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos, que teóricamente protege a los niños de programas perjudiciales.
Según denunciaba en julio del año pasado un estudio elaborado por el Grupo de Investigación sobre Comunicación, Sociedad y Cultura, de la Universidad Rey Juan Carlos I, las cinco cadenas estatales se saltaron hasta 9.000 veces, en tan sólo 14 semanas, el acuerdo suscrito en enero de 2004.
¿Protección al menor? “No se cumple”
Con respecto a esta cuestión y al cumplimiento de la normativa europea de protección al menor, Silva opina que “lo que realmente tiene influencia son los códigos de autorregulación, que los aprueban las propias televisiones”.
Sin embargo, “en muchos casos no se cumplen: algunas privadas consideran que prima el criterio comercial, y los códigos se quedan en declaraciones de buenas intenciones”, añade.
Silva asegura que “la televisión cumple una función social, educativa, pero también puede ser perjudicial” y, por tanto, “el Estado debe tener la posibilidad de regular los contenidos, al margen de la autorregulación, e imponer sanciones”.
El control, en la familia
Silva cree que la familia es quien debe ejercer un control sobre la televisión y el consumo que de ella hacen los niños, dado que “hay cadenas que en horarios de especial protección emiten una programación exactamente igual al resto. Con lo cual, el sistema se pervierte”.
La mejor manera de que un niño no esté indefenso ante el televisor y de ejercer al mismo tiempo un control sobre la programación es “viendo la tele con ellos, o sabiendo que el niño sólo puede ver los canales que quieren los padres, o desprogramando determinados canales”.
“Me parece que siempre es mejor ejercer el control parental por exceso que por defecto, y es mejor que tus hijos te tengan que pedir permiso para ver la tele”, opina Silva.
“Hay que evitar que la tele se acabe convirtiendo en un recurso fácil para entretener a los niños, tan fácil como que los estudios científicos demuestran que la actividad cerebral de un adulto mientras ve la televisión es incluso inferior a cuando se está durmiendo”, concluye.