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La reacción de la prensa ante el primer viaje de Benedicto XVI a EEUU ha sido “jubilosa”, según el semanario alemán Der Spiegel, que la compara con el entusiasmo con que fue recibido el Pontífice en el Yankee Stadion.
El diario católico francés La Croix resalta el respeto a los Derechos Humanos del Papa, no sólo al reclamarlos en la ONU, sino al recibir a víctimas de abusos cometidos por sacerdotes pederastas, “aportando así a la Iglesia una doble experiencia: la de la compasión hacia esos niños y la vergüenza por los sacerdotes culpables”.
Según el Times londinense, Benedicto XVI “ha mostrado a cuantos dudaban de él, que es una persona cálida y sensible, y no el académico doctrinario del que hablaban los titulares hace tres años”, cuando fue elegido. “El mundo debería agradecer al Papa su compromiso en los días pasados”.
En Italia, La Stampa asegura que “Ratzinger no ha querido limitarse a mostrar la religiosa América como un modelo a seguir; sino como un modelo que debe corregirse. Es una nación donde se reza mucho, pero donde los católicos apenas están unidos a Roma por un suave hilillo. El Papa ha abierto a los católicos de EEUU nuevas fronteras”.
Por su parte, el Corriere della Sera asegura que la fortaleza de Benedicto XVI se ha mostrado, más que en dar calor, en recibirlo, y que “se ha dejado abrazar, hasta el agotamiento, por más niños, jóvenes y enfermos, que en todo lo que llevaba de carrera eclesiástica”.
La franqueza del Papa para tratar cualquier tema polémico ha quedado patente, resalta la prensa norteamericana, al referirse en su encuentro con los jóvenes a las dificultades que él mismo sufrió como joven en la Alemania nazi.
· El Vaticano cree que el viaje papal a Estados Unidos ha alcanzado sus objetivos.
· El Papa pide en la zona cero de NY la paz en “nuestro mundo violento”.
Por qué Benedicto XVI ha insistido tanto en la cuestión más espinosa
El padre Raymond J. de Souza, del diario canadiense National Post, aseguraba ayer que “Benedicto XVI ha tomado el toro por los cuernos” al referirse al tema más espinoso, el de los sacerdotes pederastas en EEUU, y al saludar a los periodistas durante el vuelo.
Las 10.667 denuncias contra 4.392 sacerdotes (4% del clero norteamericano) dieron lugar a 1.400 casos en los tribunales y al pago de 1.500 millones de dólares en indemnizaciones. El escándalo se desató en 2002, pero la mayor parte de estos abusos tiene que ver con el libertinaje sexual de los 60. Entre 1968 y 1982 se registraron más de 600 incidentes anuales. Desde los años 90, nunca ha habido más de 100 incidentes anuales denunciados. Para Benedicto XVI, debe primar la petición de perdón y atención a las víctimas, mientras que para los sacerdotes culpables no hay más que la expulsión del estamento clerical.
Los medios, dice De Souza, se preguntaban si el Papa iba a hablar del asunto, y ahora se preguntan si no lo trató en demasía. El sacerdote canadiense asegura que Benedicto XVI ha llegado a “matar el asunto”, como ha dicho el New York Times, por cuatro motivos: porque en 2001 le había tocado resolver un asunto de ese estilo en Roma; porque desde 2002 se ocupó de castigar los casos relativos a EEUU; porque quiere explicar el asunto en un marco más amplio, el de la sexualidad rectamente entendida; y porque como buen maestro sabe que hay que aprovechar momentos especiales si se quiere dejar clara una lección.