Gaceta, 04/06/08 - Natividad tiene 36 años. Está casada, tiene una niña pequeña y vive en Zaragoza. Hace año y medio decidió dejar de trabajar para dedicarse cien por cien a cuidar su casa y a su familia. Su jornada empieza a las ocho de la mañana. Media hora después desayuna junto a su hija y su marido. Es el primer momento del día en el que se reúnen todos juntos. Luego toca llevar a la pequeña Inés al colegio, ir de compras, limpiar la casa, planchar, preparar la comida y hacer los deberes con su hija por la tarde.
Natividad es una de las cinco millones de amas de casa, que según la Ceaccu (Confederación Española de organizaciones de amas de casa, consumidores y usuarios) trabajan en España. Un empleo que no tiene ningún tipo de remuneración ni de compensación económica. “He dejado de trabajar” —comenta—, “porque no tengo que pagar una hipoteca. Si no, hubiera sido completamente imposible. Ahora tenemos un solo sueldo y la cosa está bastante justa. Aunque es verdad que gastas más cuando trabajas.
Hay que pagar el comedor, la ruta y tus propios gastos para desplazamientos. Pero si hay algo que tengo claro es que a pesar de estar las cosas un poco más crudas hemos ganado en calidad de vida. Nos vemos. Antes no hacíamos vida familiar”.
Trabajadoras de 33 tareas
Isabel Ávila es presidenta de Ceaccu. Ella considera que “las amas de casa son mujeres que tienen dedicación exclusiva al hogar y que realizan un trabajo sin ningún tipo de derecho: salario, pensión, seguridad social, vacaciones, etc. Creo que se tendría que reconocer a estas mujeres como trabajadoras. Estamos cansados de que no se les considere como personas activas. No tienen ningún tipo de compensación, salvo el amor. Además, muchas de estas mujeres han rechazado un puesto de trabajo para dedicarse a su familia.
La ama de casa no sólo realiza tareas domésticas. Cuidada de sus hijos, los educa y gestiona la economía del hogar. Es una trabajadora que realiza 33 tareas diferentes. No reivindicamos sueldo, sino que las amas de casa puedan cotizar para tener derecho a Seguridad Social y a una pensión de jubilación en el futuro.
Llegados a este punto cabría plantearse: ¿Remunerar el trabajo de las amas de casa o no hacerlo? El Ministerio de Trabajo señala en el caso de las empleadas del hogar una retribución anual no inferior a 8.400 euros. Teniendo en cuenta que hay cinco millones de amas de casa, el importe anual destinado a su trabajo se situaría en 42.000 millones de euros. Pero, ¿qué sucedería en la economía española? ¿Sería capaz de soportar ese gasto? El profesor del IESE Antonio Argandoña aporta algunas claves que pueden dar clarividencia al asunto. “Retribuir a las amas de casa es una medida bastante utópica.
Es una propuesta que haría cambiar el dinero de manos. Porque o se lo pagaría la propia familia, como sucede hasta ahora de algún modo, o lo haría el Estado con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Y por tanto habría una posible subida de impuestos”.
“El problema”, explica Argandoña, “es que lo que aportan al PIB no está recogido en él, aunque su aportación se realiza. De ahí que si se les pagase un sueldo, el PIB aumentaría pero no los bienes y servicios. Me da mucho miedo. Entre los aspectos positivos: aplauso social de las amas de casa, más tiempo dedicado al hogar, mejor salud de las mujeres y un posible aumento de la natalidad. El gran problema son los devastadores efectos negativos. Subida de impuestos y aumento de las pensiones. En cuanto a lo primero, debido al momento de recesión en que nos encontramos no sería lo más adecuado.
Y respecto a las pensiones. la medida agravaría fuertemente el problema. Porque si la bolsa está ya vacía. ¡Qué sería en el futuro! No quiero ni pensarlo”.