Alfa & Omega,14/09/09 - En la espléndida edición que hace Manuel Moleiro de Apocalipsis 1313, se explica cómo este «manuscrito Français 13096, de la Biblioteca Nacional de Francia, que contiene un Apocalipsis ilustrado y su comentario en francés, permaneció prácticamente ignorado hasta una época reciente, a pesar de su muy desarrollado ciclo de 184 pinturas». Fue necesario aguardar a los trabajos de Suzanne Lewis para atraer la atención de los especialistas.
La investigadora americana Suzanne Lewis veía en el Apocalipsis 1313 una especie de manifiesto de la dinastía capeta, en lucha entonces contra la Santa Sede por la afirmación del poder temporal sobre el espiritual.
Lewis destaca el valor pedagógico y los acentos didácticos de este Apocalipsis centrados en la humanidad de Cristo, así como en el sacrificio del Salvador y la redención de los pecadores. No debe olvidarse que el Apocalipsis es un libro de consolación, de aliento y de esperanza frente a las tribulaciones que atraviesan los cristianos perseguidos, fortalecidos con la certeza del triunfo definitivo de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte.
El Infierno de los oficios
Algunos de los aspectos que convierten al Apocalipsis 1313 en una joya única, son la luminosidad de su colorido, el efecto de contraste de los oros y la riqueza de las ilustraciones del Apocalipsis, en particular «la inesperada inserción de un ciclo pintado del infierno, entre el Apocalipsis, ilustrado con 162 pinturas».
El privilegiado lector actual puede observar los despiadados castigos de los condenados, ya que el artista ha pintado con todo lujo de detalles las torturas más terroríficas y sorprendentes: los pecadores son desollados, aserrados, martilleados en un yunque, introducidos en calderos de agua o aceite hirviendo, dejados ciegos con tenazas y cinceles... Este manuscrito destaca por la insistencia en la representación del infierno, en un alarde de imaginación y fantasía del artista, mientras que, en otros códices, es un elemento más.
Una de esas representaciones del infierno recoge el momento del Juicio Final que ilustra el pasaje evangélico de Mateo 25, 31-46, que muestra cómo, el día del Juicio, el Señor colocará las ovejas a su derecha y las cabras a la izquierda; dirá a quienes estén a su izquierda: «Alejaos de mí, malditos, id al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles».
El fuego eterno se plasma en una de las pinturas bizantinas de este Apocalipsis por un fuego rojo sangre que emana del trono de Dios; debajo, los condenados sufren sucesivamente, en seis grutas distintas, suplicios específicos, difiriendo en ello, también, del esquema occidental que cultiva la imagen de la hoguera donde hierven calderas.
Pero como se anuncia en el último libro de la Biblia, Apocalipsis 1313 subraya la esperanza de la Segunda venida de Cristo, en gloria y esplendor, cuando diga a los elegidos: «Venid, benditos de mi Padre, recibid el Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo».
En conclusión, Apocalipsis 1313 constituye, según los expertos, un cambio importante en la concepción gótica del Apocalipsis ilustrado, hacia un libro de devoción, utilizado para el recogimiento y la meditación en la intimidad.
V. Gutiérrez
Imágen :El Cordero, luz de la Ciudad (Ap 21, 21-27)