Alfa & Omega,23/10/9 -
El pasado sábado, Madrid se convirtió en la capital mundial de la vida, dada la enorme cantidad de adhesiones de otros países, las varias manifestaciones paralelas en Iberoamérica como muestra de solidaridad, y la presencia y protagonismo de líderes provida de Europa y América. Un fenómeno que también tiene que tener su proyección en el futuro. «Si queremos un mundo donde reine la paz de verdad, le toca a cada país defender los derechos básicos de todo ser humano -afirma doña Nicole Carton, representante de 40 entidades norteamericanas-. Va a hacer falta unir fuerzas y apoyarnos mutuamente, si queremos conseguir leyes que protejan a los más débiles».
Un lugar donde se ve esto con especial claridad es Iberoamérica, ya que «España es la madre patria de todo el continente, así que su influencia es muy fuerte», explica el brasileño don Miguel Vidigal, en representación de tres entidades brasileñas. Una influencia que funciona para mal -podría surgir una corriente de imitación de la nueva ley-, pero también para bien, como demuestra el hecho de que los medios provida todavía siguen hablando de la Marcha por la vida del 29 de marzo pasado, y también se recuerda la manifestación por la familia en 2005. Hay que seguir -subraya- el ejemplo de los abortistas, que «están muy unidos en todo el mundo. Si mostramos que somos una gran mayoría, que estamos dispuestos a combatir y protestar, utilizando todos los medios lícitos y pacíficos, ya habremos ganado la primera ronda». Sabe que no será fácil, entre otras cosas porque «los latinos tenemos el hábito de olvidarnos muy fácilmente de la lucha, sobre todo por la falta de unión», pero espera que, «si de esta manifestación internacional empezara un gran movimiento por todo el mundo, seremos muy fuertes, y muy difícilmente perderemos».