Alfa & Omega,23/12/09 - En la Baja Edad Media, la grisalla (la utilización del gris para pintar las escenas que van en la parte de atrás de los dípticos, trípticos y polípticos) se consideraba una categoría creativa independiente. Su uso aparece en una gran variedad de soportes y técnicas, desde la pintura mural o al fresco, hasta pinturas sobre tabla, lienzo, textiles o cristal, miniaturas, dibujos... Se trataba de una técnica enormemente valorada, pues se consideraba más próxima al proceso creativo del artista y, por lo tanto, muy adecuada para lucir su talento y virtuosismo.
Uno de los mayores exponentes artísticos en el uso de la grisalla fue el pintor flamenco Jan Van Eyck, y una de sus obras maestras, el Díptico de la Anunciación, en la que el efecto visual de volumen y profundidad está muy conseguido.
Van Eyck nos presenta las esculturas en toda su corporeidad moldeando luz y sombra. Las figuras, iluminadas por una luz tamizada pero fuerte, sobresalen de los nichos de modo que las partes más iluminadas son las partes más salientes, como el ala del arcángel, el libro de la Virgen, los pliegues, los pedestales o las cabezas.
Otras obras de la muestra
Junto a la obra maestra de Van Eyck, dentro de la exposición número 23 de la serie Contextos de la Colección Permanente, se reúnen otras representaciones en grisalla de la Baja Edad Media, tanto dibujos como pinturas, marfiles, miniaturas y textiles. El objetivo es mostrar una panorámica del uso de esta técnica en los siglos XIV y XV, así como presentar un completo estudio de sus implicaciones artísticas, sociales y funcionales, no sólo gracias al selecto conjunto de piezas reunido en la sala de exposición, sino también, de forma muy destacada en este tipo de exposiciones, a través de los ensayos publicados en el correspondiente Catálogo.
De entre las obras cedidas de forma excepcional para la muestra (todas ellas, préstamos muy singulares, ya que se trata de piezas de gran valor y que precisan de condiciones especiales, tanto para su traslado como para su exposición al público), destaca la tabla Santa Bárbara, de Van Eyck, una obra maestra que, en muy contadas ocasiones, ha salido de las salas del Museo Real de Bellas Artes de Amberes, y que por primera vez se presenta en España, así como otras dos tablas fundamentales que forman La Anunciación, de Hans Memling, procedente del Museo Groeninge, de Brujas.
Destaca, igualmente, el conjunto de manuscritos que se ha logrado reunir en la muestra, entre los que se incluyen magníficos ejemplares con algunas de las mejores iluminaciones miniadas en grisalla que se conservan.
Virginia Gutiérrez
Imágen: Santa Bárbara (1437), de Van Eyck. Amberes