
La Biblia es profecía. El boom de las publicaciones sacras se debe a la nostalgia de Dios”. Vatican Insider entrevistó a Simone Venturini, biblista , escritor y editor, Oficial del Archivo Secreto Vaticano y profesor de Ciencias Bíblicas en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Acaba de publicar su último libro, “Los grandes misterios si resolver de la Iglesia”, editado por Newton Compton. Con la misma editorial publicó “El libro secreto de Jesús”.
Profesor, la figura de Jesús sigue cuestionando al hombre, después de dos mil años. ¿Cuál es el motivo?
Los Evangelios no son documentos de Archivo, sino textos que nacieron de la experiencia viva de las primeras comunidades cristianas, en las que pasaron las narraciones sobre Jesús, sobre su vida y sobre su muerte y resurrección. Por ello, se trata de una realidad viva que va más allá de los siglos y sigue viva hoy. Es de esta vitalidad, que se esconde en las palabras evangélicas, que deriva la fascinación irresistible de Jesús de Nazaret, que sigue llamando la atención de las conciencias y extendiendo los horizontes del corazón humano.
En su último libro, “Los grandes misterios sin resolver de la Iglesia”, usted recorre toda la Biblia buscando el mundo de Dios y el mundo del Mal. ¿Cómo llevó a cabo su investigación?
Buscando en la Biblia todo lo que nos permite entrar en contacto con la realidad de Dios, que se manifiesta al hombre de diferentes formas. Sobre todo mediante los símbolos, o sea todas las imágenes que representan a Dios en nuestro mundo. Pero hay una realidad que recorre toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Representa el fondo del que toman toda su profundidad los símbolos mismos: la Luz. La Luz no es solo el hábitat de Dios, sino que coincide también con su misma esencia. Opuesta a la Luz está la tiniebla, que no es una ausencia de Luz, sino otra realidad que se opone a la Luz. En mi libro traté de reconstruir también estte mundo, el mundo de las tinieblas.
Pero en su libro también habla de la Iglesia y de sus misterios, no solo de la Biblia. ¿En qué sentido?
La Iglesia misma es misterio. La vida de la iglesia está profundamente arraigada en la Biblia. Muchos de los aspectos más misteriosos de la experiencia cristiana católica se pueden comprender mejor partiendo justamente de la Biblia. Un ejemplo: los estigmas de San Pío de Pietralcina. Como sabemos, los estigmas de Padre Pío desaparecieron tras su muerte, mientras que Jesús apareció con las señales de la crucifixión. ¿Por qué? Jesús llevó consigo al mundo de Dios las muestras del sufrimiento humano, incluso del sufrimiento más atroz. De esta forma, el sufrimiento se convierte, a partir de Jesús, en el recorrido necesario que lleva al cielo. Justamente por este motivo los estigmas de Padre Pío cumplieron con su función en el momento de la muerte del santo.
Hoy se habla mucho de diablos y exorcismos. ¿Qué opina?
Se habla mucho de ello porque la gente advierte que todo el mal presente en el mundo no puede derivar solo de la actividad humana. El hombre, efectivamente, puede colaborar libremente o con Dios o con el Mal, y formar parte del proyecto cósmico de la creación o del caos. Se trata de una lógica primordial, inscrita desde el libro del Génesis. El problema, según yo, es no materializar demasiado la realidad del mundo del mal. Justamente es lo que trato de hacer en mi libro, al hablar de los diferentes nombres y de las funciones del mal. Solo de esta forma, tal vez, será posible penetrar por o menos un poco en el gran isterio de la posesión diabólica y hacerla más comprensible para los hombres y las mujeres de hoy. La función principal y más común del mal sigue siendo la de alejar al hombre de Dios y al hombre del resto de los hombres; justamente de esta función deriva el nombre más conocido del mal: diablo.
Usted sostiene que Apocalipsis 12 tiene una relación con las apariciones marianas. ¿Por qué?
Porque se haba de una mujer vestida de sol, con una corona de doce estrellas. Puede ser la Iglesia, pero no hay que olvidar los rasgos personales de esta descripción. Se trataría, de hecho, de la forma en la que, en las apariciones más famosas de la historia, se muestra la Virgen. Sobre todo, siempre aparece rodeada de luz. La luz, como he dicho, es el mundo de Dios, al que María pertenece completamente. El capítulo 12 del Apocalipsis representaría la matriz bíblica del fenómeno de las apariciones marianas en el mundo. Apariciones que están en relación con el proyecto del Dragón rojo, en sus manifestaciones históricas: la primera y la segunda bestia. María pertenece al mundo de Dios y a su proyecto para la historia, mientras que el sistema cultural y social llamado “La gran Babilonia” pertenece al proyecto opuesto del Dragón rojo, es decir del mundo del mal.