Walter Cortellari, arquitecto italiano y profesor, que organizó el pasado mes de junio la muestra sobre Gaudí en Italia, con José Manuel Almuzara, arquitecto y presidente de la Asociación pro-beatificación de Gaudí, miembro de la Comisión científica del primer Congreso mundial de Gaudí, y con Etsuro Sotoo, escultor jefe de la Sagrada Familia.
¿Qué representa, a su parecer, este Congreso mundial, y la obra de Gaudí?
Gaudí nos da una muestra clarísima que equipara a la construcción de la Sagrada Familia a la construcción de Europa. Dos utopías, pero que han sido llevadas a cabo. Durante estas pocas horas en que he podido escaparme y venir de Italia para hacer acto de presencia en la inauguración de este Primer Congreso Mundial sobre Gaudí, he leído una frase de Sotoo que no conocía y que me ha golpeado el corazón. Él había conseguido trabajar la piedra en la Sagrada Familia pero no tenía suficiente: quería entender con profundidad lo que Gaudí pensaba; ¡y mirar donde Gaudí miraba!
Cuando descubrí la Sagrada Familia algo cambió en mí; se me ha abierto un horizonte nuevo. Empecé a disfrutar de mi trabajo de arquitecto y de profesor y cambié la manera como hago lo que hago. Mi pasión se ha redoblado y al escuchar a estas personas y su encuentro personal con el pensamiento de Gaudí estoy deseoso de hacer mío este tesoro, de pasar por esta experiencia que cambia la vida.

¿Qué representa para usted Gaudí y su obra?
A mí me cautivo mucho más en el tema de la observación, cómo observa Gaudí la naturaleza y cómo toma las leyes físicas, cómo con estas formas, que son sabias, volcadas en su arquitectura, satisfice las necesidades humanas. Mi trabajo está básicamente relacionado con la arquitectura social, la vida me ha llevado por ahí; he trabajado mucho el bambú, que crece muchísimo en Perú. He visto cómo retomar un arte local para satisfacer de mejor manera a la gente.
¿Cuál es el aspecto que más le impresiona de Gaudí?
Para mí Gaudí es un maestro de la sensibilidad. Yo fui educada en un colegio llevado por las Teresianas, y se me inculcó mucho el trabajo social. Veo en la obra de Gaudí una Obra para Dios y de Dios; justamente conocí a Gaudí en un congreso en Lima, con José Manuel Almazara y Esturo Sotoo, que llamaba por título “Gaudí, el arquitecto de Dios”.
¿Qué espera llevarse con usted al Perú después de estas jornadas con los máximos expertos mundiales sobre Gaudí?
Creo que esta ocasión representa para mí un reencuentro; es un reencuentro pues la vida nos lleva a veces por caminos que no sospechamos y es muy fácil ir por otro lado y estar muy preocupado todos los días con qué va a pasar mañana y cosas de solamente el día a día.
Para mí esta semana es un paréntesis, un detenerse para volver a tomar conciencia del porqué estamos acá, no acá ahorita, sino en este planeta, en esta vida. Y no estamos todos juntos en este momento, en este Congreso Mundial por coincidencia: existe un motivo; y en la vertiente profesional quiero descubrir mejores maneras de relacionar las formas de la naturaleza y el bambú; y con esto servir. Servir a la gente, por ejemplo diseñando sus viviendas.
“La ciencia y el arte siempre llevan a Dios”Etsuro Sotoo, escultor jefe de la Sagrada Familia. Llegado en 1978 a Barcelona camino de Alemania para ir a picar piedra, su pasión se detuvo en Barcelona. Vio la Sagrada Familia, y ya no pudo irse. Mirando donde miraba a Gaudí, recibió el don de la Fe Cristiana, y se bautizó en la Iglesia Católica.
Y, ¿dónde mira Gaudí?
Donde mira Gaudí es donde hay que mirar; y eso está incluido en la labor del arquitecto: tiene que mirar, es una obligación, porque hoy en el siglo XXI, nuestra inteligencia no ha cambiado, no respecto al siglo pasado, sino de hace 500 años, ¡1000 años! No hemos evolucionado: Gaudí es la evolución, la nueva Mirada: nos lleva al futuro. Gaudí entró en el futuro antes que nosotros; futuro es la inteligencia, futuro es allí donde tenemos que ir. Conocer a quien lo sabe todo, a quien tiene la respuesta.
¿Qué pasa cuando un arquitecto bueno, catedrático de Universidad,, no tiene fe y dice no, yo me quedo en la genialidad del arquitecto.
Mira, Goethe dijo que la ciencia y el arte siempre llevan a Dios. Si buscas la verdad desde la ciencia, siempre encuentras la fe
Yo iba a Alemania. Vine a Europa a picar piedra, nada más; no vine para visitar museos ni nada. Aprovecharía, claro, pero mi objetivo era picar piedra aunque fueran trozos pequeños. Los únicos datos que tenía era que Alemania, desde después de la segunda guerra mundial quería ir reconstruyendo minuciosamente sus edificios tal como eran antes de la guerra. Yo quería ir allí, a picar piedra, a construir Iglesias.
Pero los alemanes son grandes, fuertes, y para afrontar aquello, siendo yo débil, tenía que alimentar el cuerpo; y, ¿dónde me iba a alimentar mejor que en España? Debía alimentar la fuerza, y aquí encontré vino, jamón, en el año 78. Japón y Alemania habíamos perdido la guerra, pero Japón había construido ya otro país. Alemania sin embargo, numeraba todos los trozos de piedra que habían destrozado. La ciudad de Dresden, por ejemplo, habiendo sido arrasada, ha vuelto a ser lo que era como si no hubiera pasado nada. Eso es lo que estaba haciendo Alemania. Por eso yo intentaba meterme en algún sitio con esta misión.
Viniste a España… para comer.
Si no hubiera encontrado alimento tan bueno, tan rico, no hubiera trabajado en la Sagrada Familia [ríe].
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El Dr. Jan Molema, Doctor ingeniero, es profesor investigador en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Tecnología de Delft (Holanda), miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes Sant Jordi, profesor de la Universidad de Gestalt de Xalapa (Veracruz).
Dr. Jan Molema: Gaudí para mí ha sido un arquitecto de orden mundial, en auge en los últimos años. Porque cuando empezamos, en los años 70 no tenía ningún interés; ni aquí ni en Holanda. Nosotros hemos sido de los primeros que hemos tenido interés en estudiarlo.
Defina “nosotros”.
En este orden yo y mis alumnos en la universidad; yo en la construcción, como ingeniero, y en el departamento de arquitectura donde he sido profesor.
¿Mirar donde mira Gaudí? ¿El Gaudí místico?
Yo no soy creyente, por eso veo el trabajo de Gaudí como un buen ejemplo para otros arquitectos, pero como arquitectura pura y como una ciencia, no tanto como arte sino como técnica, con la que uno tiene que solucionar los problemas que enfrenta. No sabemos mucho de hecho. Hay unos escritos de sus sucesores, sí. Pero hay poco escrito por él, y al empezar su carrera no habla de la fe. Habla de la naturaleza, sí, y para los católicos también quiere decir Dios; pero también se puede estudiar Gaudí sin entrar en este aspecto.
¿Qué le enamora más de la obra de Gaudí?
Una aproximación fascinante a la arquitectura: cuanto más entras en sus proyectos y en sus edificios, en los detalles, tanto más respetas y admiras su inventiva, genialidad e intuición.