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El Testigo Fiel
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Documentación: Hilario, obispo
San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en Aquitania, en tiempo del emperador Constancio, el cual había abrazado la herejía arriana. Luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, y fue desterrado por esta razón a Frigia durante cuatro años. Compuso los celebérrimos comentarios a los Salmos y al evangelio de san Mateo.

Dios edifica y guarda su ciudad

fuente: Del Tratado sobre el salmo 126 (Núms 7-10: PL 9,696-697)
Se utiliza en: Común de santos pastores (lecc. único)

Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. Sois templo de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros. Este es, pues, el templo de Dios, lleno de su doctrina y de su poder, capaz de contener al Señor en el santuario del corazón. Sobre esto ha hablado el profeta en el salmo: Santo es tu templo, admirable por su justicia. La santidad, la justicia y la continencia humana son un templo para Dios.

Dios debe, pues, construir su casa. Construida por manos de hombres, no se sostendría; apoyada en doctrinas del mundo, no se mantendría en pie; protegida por nuestros ineficaces desvelos y trabajos, no se vería segura.

Esta casa debe ser construida y custodiada de manera muy diferente: no sobre la tierra ni sobre la movediza y deslizante arena, sino sobre sus propios fundamentos, los profetas y los apóstoles.

Esta casa debe construirse con piedras vivas, debe encontrar su trabazón en Cristo, la piedra angular, debe crecer por la unión mutua de sus elementos hasta que llegue a ser el varón perfecto y consiga la medida de la plenitud del cuerpo de Cristo; debe, en fin, adornarse con la belleza de las gracias espirituales y resplandecer con su hermosura.

Edificada por Dios, es decir, por su palabra, no se derrumbará. Esta casa irá creciendo en cada uno de nosotros con diversas construcciones, según las diferencias de los fieles, para dar ornato y amplitud a la ciudad dichosa.

El Señor es desde antiguo el atento guardián de esta ciudad: cuando protegió a Abrahán peregrino y eligió a Isaac para el sacrificio; cuando enriqueció a su siervo Jacob y, en Egipto, ennobleció a José, vendido por sus hermanos; cuando fortaleció a Moisés contra el Faraón y eligió a Josué como jefe del ejército; cuando liberó a David de todos los peligros y concedió a Salomón el don de la sabiduría; cuando asistió a los profetas, arrebató a Elías y eligió a Eliseo; cuando protegió a Daniel y en el horno, refrigeró con una brisa suave a los niños, juntándose con ellos como uno más; cuando, por medio de el ángel, anunció a José que la Virgen había concebido por la fuerza divina, y confirmó a María; cuando envió como precursor a Juan y eligió a los apóstoles, y cuando rogó al Padre, diciendo: Padre santo, guárdalos en tu nombre a los que me has dado; yo guardaba en tu nombre a los que me diste; finalmente, cuando él mismo después de su pasión, nos promete que velará siempre sobre nosotros: Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Ésta es la protección eterna de aquella bienaventurada y santa ciudad, que, compuesta de muchos, pero formando una sola, es en cada uno de nosotros la ciudad de Dios. Esta ciudad, por tanto, debe de ser edificada por Dios para que crezca hasta su completo acabamiento. Comenzar una edificación no significa su perfección; pero mediante la edificación se va preparando la perfección final.

Otras lecturas del mismo autor

Don del Padre en Cristo - [Del Tratado sobre la Trinidad, lib. 2,1,33.35]
Del verdadero temor de Dios - [Salmo 127,1-3]
¡Oh Dios, que te alaben los pueblos! - [Tratado sobre el salmo 66 (Tratado 3-5: CSEL 22, 271-273)]
El Hijo entregará al reinado de Dios, a los que él llamó al reino - [Tratado sobre la Trinidad (Lib. 11, 36-40: PL 10, 423-425)]
Toda la alabanza del Padre viene del Hijo - [Tratado sobre la Trinidad (Lib. 3, 15-16: PL 10, 84-85)]
Te serviré predicándote - [Tratado sobre la Trinidad (Libro 1,37-38: PL 10,48-49)]
Muy a gusto hemos de presumir de nuestras debilidades, para que así resida en nosotros la fuerza de Dios - [Tratado sobre los Salmos (Tratado 3. 7. 11 sobre el Salmo 15: PL 9, 892. 894. 896. 897)]
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios - [Tratado sobre los salmos 64,14-15]
La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma - [Tratado sobre los salmos: Salmo 132 (PLS 1,244-245)]
El cimiento de nuestro edificio es Cristo - [Tratados sobre los salmos (Sal 14, 4-5: CSEL 22, 86-88)]
Cristo regirá como pastor las naciones que se le han confiado - [Tratados sobre los salmos (Sal 2, 31.34 35.37: CSEL 22, 60.63.64.65)]
Cuando entregare el reino a Dios Padre, Cristo reinará con los que son reyes - [Tratados sobre los salmos (Salmo 60, 5-6: CSEL 22, 205-207)]
Cristo, que es la vida, quiso morir para hacernos digna morada de Dios - [Tratados sobre los Salmos (Tratado 6-7 sobre el Salmo 131: CSEL 22, 666-667)]
Paraos en el camino del Señor - [Tratados sobre los salmos (Tratado sobre el Salmo 127, 2-3. 6: CSEL 22, 629-632)]
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