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El Testigo Fiel
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Documentación: Ambrosio de Milán, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria de san Ambrosio, obispo de Milán, y doctor de la Iglesia, que descansó en el Señor el día cuatro de abril, fecha que en aquel año coincidía con la vigilia pascual, pero que se le venera en el día de hoy, en el cual, siendo aún catecúmeno, fue escogido para gobernar aquella célebre sede, mientras desempeñaba el oficio de Prefecto de la ciudad. Verdadero pastor y doctor de los fieles, ejerció preferentemente la caridad para con todos, defendió valerosamente la libertad de la Iglesia y la recta doctrina de la fe en contra de los arrianos, y catequizó el pueblo con los comentarios y la composición de himnos.

Sin motivo padece persecución, el que es combatido siendo inocente

fuente: Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 21, 6-9: PL 15, 1581-1583)
Se utiliza en: Viernes, IV semana de Pascua (impar)

Los nobles me perseguían sin motivo, y mi corazón temblaba por tus palabras. Están también los nobles de este mundo y los poderes que dominan estas tinieblas, que tratan de subyugar tu alma y suscitan en tu interior violentos ataques, prometiéndote los reinos de la tierra, honores y riquezas, si sucumbes en un momento de debilidad y te decides a obedecer sus mandatos. Estos nobles unas veces persiguen sin motivo, otras no sin motivo. Persiguen sin motivo a aquel en quien nada suyo encuentran y a quien pretenden subyugar; persiguen no sin motivo al que se ha abandonado a su dominio y se entrega en alma y cuerpo a la posesión de este siglo: con razón reivindican para sí el dominio sobre los que les pertenecen, reclamando de ellos el tributo de la iniquidad.

Con razón afirma el mártir que soporta injustamente los tormentos de las persecuciones, él que nada ha robado, que a nadie ha despóticamente oprimido, que no ha derramado sangre alguna, que no ha infringido ninguna ley, él que, sin embargo, se ve obligado a soportar los más graves suplicios infligidos a los ladrones; él que dice la verdad y nadie le escucha, que expone todo lo concerniente a la economía de salvación y es impugnado, hasta el punto de poder afirmar: Cuando les hablaba, me contradecían sin motivo.

Así pues, sin motivo padece persecución, el que es combatido siendo inocente; es impugnado como culpable, cuando es digno de alabanza por su confesión; es impugnado como blasfemo por gloriarse en el nombre del Señor, siendo así que la piedad es el fundamento de todas las virtudes. Es ciertamente impugnado sin razón, quien ante los impíos e infieles es acusado de impiedad, siendo maestro de fe.

Ahora bien: quien sin motivo es impugnado, debe ser fuerte y constante. Entonces, ¿cómo es que añadió: Y mi corazón temblaba por tus palabras? Temblar es signo de debilidad, de temor, de miedo. Pero existe una debilidad que es saludable y hay un temor propio de los santos: Todos sus santos, temed al Señor. Y: Dichoso quien teme al Señor. Dichoso, ¿por qué? Porque ama de corazón sus mandatos.

Imagínate ahora a un mártir rodeado de peligros por todas partes: por aquí, la ferocidad de las fieras que rugen para infundir terror, por allí, el crujido de las láminas incandescentes y la crepitante llama del horno encendido; por una parte se oye el rumor de pesadas cadenas que se arrastran, por otra, la presencia del cruento verdugo.

Imagínate —repito— al mártir contemplando todos los instrumentos del suplicio y, en un segundo tiempo, considera a ese mismo mártir pensando en los mandamientos de Dios, en aquel fuego eterno, en aquel incendio sin fin preparado para los pérfidos, y el sofoco aquel de una pena que constantemente se recrudece; mírale temblar en su corazón ante el miedo de que, por escapar a la presente, se labre la eterna ruina; mírale profundamente turbado, al intuir en cierto modo aquella terrible espada del juicio. ¿No es verdad que esta trepidación puede conjugarse con la confianza del hombre constante? A una misma meta concurren la confianza de quien anhela las cosas eternas y del que teme los divinos castigos.

¡Ojalá mereciera yo ser uno de éstos! De modo que si alguna vez el perseguidor se ensañare conmigo, no tome en consideración la acerbidad de mis suplicios, no pondere los tormentos ni las penas; no piense en la atrocidad de dolor alguno, sino que todo esto lo tenga por cosa sin importancia; que Cristo no me niegue por mi pusilanimidad, que no me excluya Cristo ni me rechace del colegio de los sacerdotes, por considerarme indigno de semejante asamblea; vea más bien que si es verdad que me aterrorizan las penas corporales, me horroriza mucho más el juicio futuro. Y si me llegare a decir: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?, me tienda su mano y, aunque turbado por el encrespado oleaje de este mundo, me estabilizará en la sólida esperanza del alma.

Otras lecturas del mismo autor

Que el encanto de tu palabra cautive el favor del pueblo - [(Carta 2,1-2.4-5.7: PL 16 [edición 1845], 847-881)]
Somos herederos de Dios y coherederos de Cristo - [(Carta 35 4-6.13: PL 16 [ed. 1845] 1078-1079. 1081)]
Predicamos a Cristo - [Cartas (Carta 29, 6-9: PL 16, 1100-1101)]
Cristo no se arrogó el sacerdocio: lo aceptó - [Cartas (Carta 67, 47-50: PL 16, 1253-1254)]
Sobre el signo de Jonás - [Comentario al salmo 43 (83-85: PL 14, 1129-1130)]
Él mismo fundó su Iglesia - [Comentario al salmo 47 (16-17: PL 14, 1152-1153)]
Carguemos con la cruz del Señor para que, crucificando nuestra carne, destruya el pecado - [Comentario sobre el salmo 118 (Homilía 15, 37-40: PL 15, 1423-1424)]
Eres, oh hombre, una obra maestra, animada por la potencia creadora de Dios - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 10, 10-11: PL 14, 1332-1334)]
Cristo es el camino para los que buscan a Dios - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 11, 4-6: CSEL 62, 234-236)]
Adelantémonos a la salida del sol, salgamos a su encuentro - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 19, 30-32: CSEL 62, 437-439)]
Cristo penetra el alma y la ilumina cual reflejo de la luz eterna - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 19, 36-40: PL 15, 1480-1482)]
De la plenitud del Verbo todos hemos recibido - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 20, 54-55: CSEL 62, 471-472)]
En la sombra observamos las palabras de Dios - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 3, 19-21: CSEL 62, 50-53)]
En el tiempo de nuestra humillación, la esperanza nos consuela - [Comentario sobre el salmo 118 (Sermón 7, 7-8: PL 15, 1282-1283)]
Del seno de la Virgen nació el que es Siervo y Señor a la vez - [Comentario sobre el salmo 35 (Núm. 4-5 : CCL 64, 52-53)]
El sacrificio del justo Abel significó que el Señor Jesús iba a ofrecerse por nosotros - [Comentario sobre los salmos (39 11-14: PL 14, 1061-1062)]
Vino el perdón, y saltaron las cadenas del pecado - [Comentario sobre los salmos (45, 16-17: CSEL 64, 340-342)]
Dios nos amonestó por medio de la ley, los profetas, el evangelio y los apóstoles - [Comentario sobre los Salmos (Comentario 1, 14-15 sobre el Salmo 118: PL 15, 1270)]
Sé hombre sujeto a Cristo, súbdito de la sabiduría de Dios - [Comentario sobre los Salmos (Comentario 16, sobre el salmo 36: PL 14, 973-974)]
La semilla de todos es Cristo - [Comentario sobre los Salmos (Comentario 36-39, sobre el salmo 43: CSEL 64, 288-290)]
Asumió Cristo la obediencia para inoculárnosla a nosotros - [Comentario sobre los Salmos (Comentario 4-6 sobre el salmo 61: PL 14, 1224-1225)]
Esta carne que era sombra de muerte, comenzó a resplandecer gracias al Señor - [Comentario sobre los Salmos (Comentario 75-77 sobre el salmo 43: PL 14, 1125-1126)]
Dulzura del libro de los salmos - [Comentario sobre los salmos (Comentario al Salmo 1, 4. 7-8: CSEL 64, 4-7)]
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Dios prefirió que la salvación del hombre viniese por el camino de la fe, más que por el de las obras - [Comentario sobre los Salmos (Comentario sobre el Salmo 43, 10-14: CSEL 64, 268-272)]
Uno solo es el mediador entre Dios v los hombres, el hombre Cristo Jesús - [Comentario sobre los salmos (Comentario sobre el Salmo 48, nn. 13-14: CSEL 64, 367-368)]
Cristo reconcilió el mundo con Dios por su propia sangre - [Comentario sobre los salmos (Comentario sobre el Salmo 48, nn. 14-15: CSEL 64, 368-370)]
Ha resplandecido sobre nosotros la luz de tu rostro - [Comentario sobre los salmos (Salmo 43,89-90: CSEL 64, 324-326)]
Haced resplandecer para vosotros la luz del conocimiento - [Comentario sobre los Salmos (Sermón 1, 2 sobre el Salmo 118: PL 15, 1199-1200)]
Aplastar bajo los pies a todos los prisioneros de la tierra - [Comentario sobre los Salmos (Sermón 12, 3-6, sobre el Salmo 118: PL 15, 1361-1362)]
Sé un testigo fiel y valeroso - [Comentarios sobre el Salmo 118 (Cap 20,47-50; CSEL 62, 467-469)]
Cantar salmos con el espíritu, pero cantarlos también con la mente - [Comentarios sobre los salmos (Salmo 1, 9-12: CSEL 64, 7. 9-10)]
Abre tu boca a la palabra de Dios - [Comentarios sobre los salmos (Salmo 36, 65-66: CSEL 64, 123-125)]
Testimonio fiel de Cristo - [Del comentario de , sobre el salmo 118 (Cap. 20,43-45.48: CSEL 62,466-468)]
Muramos con Cristo, y viviremos con él - [Del libro sobre la muerte de su hermano Sátiro (Libro 2,40.41.46.47.132.133; CSEL 73, 270-274.323-324)]
Con la claridad de tu mente iluminas la gracia de tu cuerpo - [Del libro sobre la virginidad (Cap.12,68.74-75; 13,77-78: PL 16 [ed. 1845], 281.283.285-286)]
No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria - [Del tratado sobre las vírgenes (Libro I, caps. 2.5.7-9: PL 16 [edición 1845], 189-191)]
La visitación de santa María Virgen - [Exposición sobre evangelio de San Lucas 2,19.22-23.26-27]
Como Adán es la primicia de la muerte, así Cristo es la primicia de la resurrección - [Libro sobre la muerte de su hermano Sátiro (Lib. 2, 89-93: CSEL 73, 298-300)]
Hay que orar especialmente por todo el cuerpo de la Iglesia - [Tratado sobre Caín y Abel (Lib 1, 9, 34. 38-39: CSEL 32, 369.371-372)]
En toda ocasión, llevemos en el cuerpo la muerte de Jesús - [Tratado sobre el bien de la muerte (Caps 3, 9; 4, 15: CSEL 32, 710.716-717)]
En Cristo murió nuestra culpa, no nuestra vida - [Tratado sobre el Espíritu Santo (Lib. 1, 108-111: PL 16, 759-760)]
Estad siempre alegres en el Señor - [Tratado sobre la carta a los Filipenses (PLS 1, 617-618)]
Unirse a Dios, único bien verdadero - [Tratado sobre la huida del mundo (Caps. 6, 36; 7, 44; 9, 52)]
Catequesis sobre los ritos que preceden al bautismo - [Tratado sobre los misterios (1-7: SC 25bis,156-158)]
Todo les sucedía como un ejemplo - [Tratado sobre los misterios (12-16.19: SC 25bis,162-164)]
El agua no purifica sin la acción del Espíritu Santo - [Tratado sobre los misterios (19-21.24.26-38: SC 25bis,164-170)]
Catequesis de los ritos que siguen al bautismo - [Tratado sobre los misterios (29-30.34-35.37.42: SC 25bis,172-178)]
Instrucción a los recién bautizados sobre la eucaristía - [Tratado sobre los misterios (43.47-49: SC 25bis,178-180.182)]
Este sacramento que recibes se realiza por la palabra de Cristo - [Tratado sobre los misterios (52-54.58: SC 25bis,186-188.190)]
Renacemos del agua y del Espíritu Santo - [Tratado sobre los misterios (8-11: SC 25bis,158-160)]
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