
si corrijo desaciertos de tipeo, no envío, si envío, no corrijo desaciertos.
Lo primero que me gustaría indicar es que, de manera completamente independiente a los problemas que este profesor pueda tener con Roma, no hay en esta conferencia nada que no pueda sostenerse perfetcamente por cualquiera que analice el tema: se trata de un "diagnóstico" (las cosas son así ) y de una "expresión de deseos" (quisiera que las cosas fueran de tal manera). Quizás si lo dejáramos diez minutos más diría algo que cayera fuera de lo admisible... pero a mí me parece muy necesario comenzar señalando que en un diálogo no hay por qué saber si además de lo que uno estña charlando la persona dice otras cosas "condenadas", o si es pecador, o si es tuerto.
Mi primera impresión (por favor: es sólo una primera impresión), y cinéndome exclusivamente a lo que dice aquí, lo veo un planteo un poco demasiado simplista. Ya sé que se trata de una conferencia en un aniversario, y no de un tratado de los cambios doctrinarios en la Iglesia, pero cuando me refiero a "simplista" no me refiero a "simplista por las circunstancias" sino a "simplista por la manera de enfocar el asunto", con lo cual imagino que si leyera un tratado de él mismo sobre los cambios doctrinarios, seguramente, con más alambiques, más peripollos, etc... terminaría resultando igual de simplista.
¿En qué me resulta simplista?
Debo decir que me cuesta un poco bastante leer autores norteamericanos -pensadores, me refiero-; salvando Brown, no sé por qué, y Tillich, porque su pensamiento, incluso expresado en inglés, es manifiestamente alemán, no he conseguido aun leer un pensador norteamericano que no me resulte excesivamente esquemático y simplificador. Es un límite, sin duda, y puede que haya algo de prejuicio de mi parte, pero me gusta aclararlo de antemano para yo mismo exigirme razones de lo que digo, así como no me gusta la gente que dice "ah, no, este tipo no porque es malo, porque está prohibido, o interdicto", o lo que sea".
Me parece que adopta un punto de vista "evolutivo", y termina envuelto en la propia dialéctica de la "evolutividad". A ver, trataré de aclararme:
-Por evolución podemos querer decir que la cosas cambian, aunque habitualmente la palabra "evolución" introduce un matiz diferencial respecto a "cambio"; en "evolucionar se tiene presente, de manera expresa o tácita, una dirección para el cambio. Una de las grandes paradojas del "evolucionismo científico" en paleontología, por ejemplo, es que abandonó hace rato la noción de una dirección para el cambio, epro se resiste a dejar de lado la palabra "evolución", cargada de fuertes connotaciones ideológicas irrenunciables por los mentores de la ciencia actual.
En el casio de esta conferencia ocurre al revés: Curran usa sólo dos veces una palabra ligada a "evolución", pero no es siquiera el término "evolution" sino el verbo "to evolve"; al principio, cuando dice que hablará de cómo la doctrina social de León XIII evolucionó hasta el presente, y al final, cuando reclama para las enseñanzas sexuales la misma metodología que ha permitido que evolucionaran las enseñanzas sociales.
Mucho más presente está "change", cambio y cambiar, es decir, tanto en sentido sustantivo como verbal; palabra muchísimo más actual que "evolution", muy criticada en muchos ámbitos.
Sin embargo, a mi entender, aunque no usa la palabra "evolution", piensa estos cambios en el esquema de la evolución, es decir de una dirección que va de menos a más, de deductivo a inductivo, de rígido a flexible, de legal a personal, etc... y esto no es sólo una metodología de análisis, es un verdadero esquema mental que sunyace al documento, de tal manera que, por ejemplo, cuando llega a la "Laborem excersens", nos e le ocurre preguntarse por qué JP II no utiliza lo que él llamó la "metodología de la conciencia histórica", pregunta que sería la mar de interesante, porque en realidad muestra que el esquema evolutivo que Curran presenta es enteramente artificial.
Es más fácil suponer que JPII es un papa "conservador" y entonces dio un "paso atrás", "involucionó", que preguntarse si ese supuesto "retroceso", esa "vuelta a la Iglesia dictanormas" (que no dudo que se produjo con Juan Pablo II, estamos de acuerdo en eso), no es parte de una nueva conciencia histórica, a lo mejor enteramente incómoda, pero parte del cambio histórico que no puede ignorarse sin más, o simplemente dividir en "aggiornados" y "conservadores", "integrados" y "prohibidos", etc.
-A mi entender el esquema evolutivo que pretende aplicar, impide entender las específicas diferencias entre enseñanza social y enseñanza sexual, de tal modo que no basta analizar que una cosa cambió y la otra no; nos guste o no, la moral social parte de la interacción de las personas en eso que llamamos "sociedad", de tal modo que la "conciencia histórica" no es algo que descubrió la Iglesia con Pablo VI sino algo que estaba también en León XIII; la conciencia histórica de la Iglesia con León XIII era, nos guste o no, la de una Iglesia del lado de los príncipes.
Ojo, es verdad el cambio de lenguajes que él detecta, pero ese cambio de lenguajes no es ninguna clase de evolución, es el cambio de una Iglesia que va descubriendo que en ese específico punto de su doctrina, en relación a la persona y a sus libertades, resultaba profundamente infiel -en lo profundo y para este momento histórico- al evangelio, aunque en la superficie se mantuviera fiel a la letra, no es un cambio metodológico sino profético.
Para terminar y redondear un poco más esta primera impresión ya demasiado larga, me parece que quiere aoplicar un molde a los cambios de la Iglesia, como si pudiera seguirse lo que él llama "metodología" en cualquier ámbito, para ponerse al día. No digo con esto que la moral sexual no deba cambiar; posiblemente sí, y mucho, quizás realmente dar una vuelta completa.... pero esos cambios no tienen que ver con evolucionar: evolucionar sería volver a poner lo mismo que antes, epro más moderno, quizás el cambio deba ser enteramente distinto al del cambio de la doctrina social, que es lo que me parece que en el discurso de Curran no se termina de ver, tal vez porque él mismo no lo ve.
---------------------
«Mira el amanecer: la luz vence muy lentamente a las tinieblas» (San Isidoro abad)
Me sorprende que no haya mención alguna a un documento fundamental para entender la doctrina sobre moral sexual, como es la Humanae Vitae de Pablo VI. Es un documento que precisamente surge como respuesta al signo de los tiempos, pues aparece en pleno estallido de la revolución sexual de los 60, y su contenido en cambio no parece ser del agrado del P. Curran.
Es lo que puedo decir de momento.
Un abrazo.