Cada uno de nosotros, de los que estamos aquí, confesamos ser creyentes, católicos. ¡Pero es tan difícil decir hoy en qué consiste eso!
Hoy leía un blog de los del diario El Mundo, donde la autora ponía el siguiente título: «Por culpa cristiana», y la foto de una celebración eucarística. El blog pertenece a una serie propia de la sección "Gentes-Verano", y el título enuncia demasiada metafísica para tanto calor como está cayendo. Lo cierto es que su autora, Cristina Fallarás, acierta en el clavo del problema de Dios hoy.
Descontemos cuanta gente se va de la Iglesia por escándalos evitables, o por ignorancia religiosa, o por vaya a saber qué; más allá del problema de la Iglesia, está el problema de Dios:
[la autora habla consigo misma:] «Te creíste aquello de que la vida tenía un sentido, ¡joder!, te lo creíste hasta el tuétano y tu vehemencia me convenció. Se vive para amar, blablablá, para entregarse a los demás, blublublú, se vive para, para, para... Mecagonlaleche, Fallarás, ¡se vive para vivir! Punto pelota. Y una vez entendido eso, se hace todo lo que esté en tu mano para vivir lo mejor posible. O sea, placer, vacaciones, hijos, dietas, amigo pediatra, amigo ginecólogo, amigo notario, un buen sueldo y a poder ser el mejor siquiatra a mano. ¡Mecagontusmuertos otra vez! ¿Tan difícil era eso? [...] Veinte años creyendo que vivir tiene un sentido, cuando son los primeros veinte años, los que te construyen, solo puede tener un resultado: convertirte en una bonita empanada rellena de insatisfacción peluda. A reventar.»
Eso enlaza, naturalmente, con que la Iglesia nos retiene a base de fomentar la culpa (hay que justificar el título del artículo y la portada de El Mundo), pero lo medular está en el párrafo citado.
Aunque nos duela está bien sintetizado. Nosotros quisiéramos que la extensión de la descreencia fuera por un espíritu de perversidad, o por la conspiración judeomasónica, o por anticlericalismo "de izquierdas", o por hedonismo barato, pero no: se trata lisa y llanamente de que no todos ven que la vida tiene alguna clase de sentido. No es algo que se ve de manera inmediata, como a veces queremos autoengañarnos. Más bien lo más visible es que no tiene ningún orden, ni ningún sentido. Si me ponen a mirar la vida un rato, lo que veo es eso. Luego quizás, con algo de esfuerzo, reflexión, introspección, proyección y abducción, llego, a lo mejor, a ver que es un poco chungo esto de que estemos aquí por 80-90 años y luego, como dice el poeta (por cierto, católico, Ungaretti):
«... non si vede piú,
neanche le tombe resistono molto» (no se ve más, ni siquiera las tumbas resisten mucho)
Le estamos dando vueltas en estos años a la "nueva evangelización", que si esta estrategia o aquella, si este plan pastoral o aquel. Yo, desde luego, ni soy pastor, ni tengo idea de "planes pastorales"; lo único que estoy seguro, es de que si no podemos responder con la vida a la pregunta por el sentido, a la cuestión de la esperanza, no hay nada católico que valga la pena transmitir.
Quizás en este mundo que ha tomado el camino de sobresaturarse de planificaciones y proyecciones a futuro, donde pondemos simular en ordenador el apagamiento de todos los soles en unos inescrutables miles de millones de años, más que ofrecer planes pastorales (más de lo mismo), debiéramos ser testigos de cómo Dios rompe todos los planes (los de nuestra vida personal, primero, y también los de la Iglesia) e irrumpe, sólo para cenar en la misma mesa con cada uno.
El link del blog (nobleza obliga): http://www.elmundo.es/elmundo/2012/08/10/gentes-verano/1344609300.html
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«Dios nos ordena hacer con torpeza y lentitud lo que Él podría llevar a cabo con perfección y rápidamente.»
la filosofía no es fácil, parece ser. jeje
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Profetas... en sus barruntos siempre se sintieron incomprendidos, y si todos y cada uno de ellos hubieran vivido del tirón hasta hoy, seguirían igual, con ese relleno de insatisfación peludo lastrándoles el ánimo.
Es lo que dicen muchos descreidos: si ellos fueran Dios, acababan con la falta de fe y las dudas de un plumazo. Pero como Dios no lo hace y Dios sólo puede ser como ellos quieren que sea, pues lo tienen clarísimo: Dios no existe. Bonito, aburrido y repetitivo esquema, pero es lo que hay.
Dicho en dual: Dios llama a todos en cada uno - Dios llama a cada uno en todos. Forzosamente ha de parecernos desquiciadamente complicado. Bueno, no, es desquiciadamanete complicado. Qué leches: es directamente una estupidez.
Y mañana a misa, a la eucaristía, ese momento cumbre, esa locura... ya podía Dios haberlo puesto todo más fácil, haber elegido en vez de un poco de pan y vino, no sé... me lo pensaré.
estás llamando profeta a la chica del post? jeje
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
como pienses en estupideces... no todo es para todos: descansa.
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Benedicto XVI.
ah! disculpa. estabas usando el término ampliado de profeta.
como te veo verde... escribió (en su término ampliado, quizás) ezequiel: cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor.
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Benedicto XVI.
Ya, ¿pero qué hacemos con el "gu, gu, nene tere toro"? ¿acaso, en el fondo, tú te conformas con menos? ¿eres de los que también , cuando duda, piensa si no será un típico error de lipotimia el literal "cuando Dios sea todo en todos"?
EL espíritu sopla donde y como quiere, o sea, casi nunca a favor de profeta desde el punto de vista del pobre profeta. Y me estaba refiriendo como tal a Abel, a la chica del post, a ti, a mí, a todo aquel que se define como creyente y que no comprende del todo la utilidad de su misión en este mundo.
¿Verde?.. verde caótico más bien.
jejeje... suerte y al toro!
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Sí, creo entender más o menos a dónde va, pero...
"Nosotros quisiéramos que la extensión de la descreencia fuera por un espíritu de perversidad, o por la conspiración judeomasónica, o por anticlericalismo "de izquierdas", o por hedonismo barato, pero no: se trata lisa y llanamente de que no todos ven que la vida tiene alguna clase de sentido."
... pero, digo, esto, así en crudo, podría no mover un pelo del católico de manual, y podría él replicarte con la suficiencia que ya conocemos, algo así:
"Bueno. Es todo lo mismo: llámalo 'espíritu de perversidad' o 'hedonismo' ... o 'no saber ver el sentido de la vida'. Precisamente, los modernos (ay, pobres, los modernos) tienen esa tara, les cuesta ver que la vida tiene sentido, y por lo mismo les cuesta la religiosidad. Nosotros, en cambio, vemos/creemos que la vida tiene sentido, y por eso somos cristianos. ¿Cuál es el problema? El problema, en todo caso, es de ellos (y secundariamente nuestro, en cuanto que la ceguera ajena nos hace más difícil evangelizarlos; pero... los ciegos son ellos)"
En todos los casos parten de la base de que hay algo que los que dejan la Iglesia no entienden, no ven, no alcanzan a percibir, etc. etc. Y sin embago, puede ser que SÍ entiendan, conozcan, vean, y hayan percibido, pero ... aunque la "moral" les parezca buena y hasta digna de ser seguida, no crean. Así, sencillamente.
Y no se trata de planes de evangelización. Los planes pueden hacer la parte fácil, ayudar a promover conductas, morales, etc. pero no van a sacar fe de la galera, sobre todo en territorios que ya padecieron o gozaron una primera evangelización. "Lo católico" entendido como una serie de características de "ondas de amor y paz" puede tener éxito (y ojalá lo tuviera), pero si "lo católico" te habla de muertos que resucitan... como los griegos a Pablo: "ja! te escucharemos otro día!". Idem "presencia real (¿¿¿!!!) en la Eucaristía". Todo, con dos mil años de explicaciones de lo inexplicable.
Personalmente le tengo alergia a la expresión "nueva evangelización" y a todo lo que lleva detrás de planificación, planes pastorales y cifras estadísticas, marketing y "vendidas de moto". La "verdadera evangelización" es tan vieja como el cristianismo, y es la coherencia y el testimonio de vida hasta las últimas consecuencias...todo lo que no sea eso es buscar soluciones en el lugar equivocado.
Acerca del artículo de Fallarás, crreo que el término que ella utiliza (insatisfacción) es muy acertado. Yo al menos en muchas ocasiones he sentido insatisfacción, e incluso me he sentido estafado, porque se me habían prometido cosas que al final no son ciertas...y ves que los buenos se mueren de muertes crueles mientras a los malos les va bien...que tú haces el bien y te devuelven mal...que quieres estar con Dios y eso no te proporciona paz sino tormento...en definitiva, que te prometen una religión analgésica en la que encontrarás descanso, paz y sentido, un cristianismo edulcorado envuelto en celofán, que cuando vienen mal dadas te hace sentirte engañado. Nos quedamos en el "qué bien se está aquí" de la Transfiguración, y nos olvidamos de la Cruz, de Qohelet, de Jeremías y de Job. Si me van a vender algo, que sea el paquete completo.
Tres bordados a lo dicho:
-A Hernán: ¡claro! el catolicismo autosuficiente siempre encontrará el "pero" en el otro (o mota de polvo en el ojo ajeno), de todos modos, creo que vale la pena, ante estos mismos temas, de reflexionar un poco en paralelo al catolicismo autosuficiente, sabiendo que una buena parte de las cosas que uno vea, va a haber un grueso de "católicos comprometidos" que se las van a sacar de encima más pronto que corriendo.
-A Invitado: eso debe quedar siempre a salvo: la trascendencia y libertad, tanto de la fe como de la no-fe. Nadie va a creer por lo que le digamos, pero el mandato de Jesús existe: vayan y enseñen, así que la pregunta acerca de "qué debo enseñar, en esta época, a esta gente concreta, que no sea mío" no puede evitarse. Luego vendrá el momento de humildad en el que reconozcamos que Pablo planta y Apolo riega, pero el que da el crecimiento sólo es Dios. De todos modos la preciosa cita de Hechos 17 sigue aun un par de versículos: «Al oír la resurrección de los muertos, unos se burlaron y otros dijeron: "Sobre esto ya te oiremos otra vez." Así salió Pablo de en medio de ellos. Pero algunos hombres se adhirieron a él y creyeron, entre ellos Dionisio Areopagita, una mujer llamada Damaris y algunos otros con ellos.» (vv. 32-34). Aunque la fe no depende de razones ni es eficaz por nuestra predicación, pero es el medio (débil) escogido por Dios para su cosecha.
-A Jorge: me parece que en la tradición evangelizadora hemos hecho un poco de abuso de la expresión de san Agustín "nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti". El abuso está en entender que nuestro corazón "descansa en Dios" cuando entra en la Iglesia, cuando en realidad, en lo que dice don Agustín, se trata del descanso y fruición en la contemplación eterna, en el otro barrio, no en esta vida: cuando nuestro corazón entra a la Iglesia, cambia de inquietud, pero si deja de estar inquieto, mala cosa.
Y esa mala interpretación tiene que ver un poco con "venderle la moto" (o el buzón, segun se mire) al que está afuera, y que luego no encuentra en la Iglesia lo que le habíamos prometido. ¡Y ni hablemos de cuando Dios decide esconderse y es más invisible para el creyente que para el no creyente!
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Hechos dice "Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar." (2,42-44)
Verdad que es un cuadro idealizado, y que históricamente es poco probable que semejante estado de cosas haya durado más de dos segundos. Pero precisamente por ser un cuadro idealizado, resume muy bien la diferencia entre el catolicismo "de ideas" sobre el sentido de la vida, y el catolicismo de "práctica de una vida con sentido"... que requiere ideas, claro, pero que no puede limitarse a las ideas, ni mucho menos hacer de las ideas el núcleo de la fe.
En nuestras parroquias (mi experiencia es limitada a hace años en Argentina y a diez años en España, pero no creo equivocarme si extrapolo a otros escenarios) no se vive la caridad fraterna, o se entiende como falsa postura de sonreirle a la luna, o en el mejor de los casos como disponerse a aspirar a la santidad individual, pero no hay un programa de vida en común, de ayudarse entre todos (no sólo los que van siempre), de conocerse, de saludarse, de apoyarse.
Cuento una anécdota del otro día: estábamos en misa los de siempre en ese horario; un señor mayor tuvo un problema y vomitó en su asiento. Con la natural vergüenza, el pobre hombre y su mujer -muy mayores- no sabían qué hacer; nadie de los que estaban alrededor se interesó demasiado, una sacó un carilina y se lo dio. Uno se levantó, fue a buscar a la sacristía (abierta a todos) un trapo y un mocho y limpió. Este domingo tuve oportunidad de ver con qué agradecimiento se acercaron estos dos ancianos a la persona que les había ayudado limpiando, como si fuera algo extraordinario, cuando nadie hubiera dejado de limpiar y ayudar un poco si hubiera estado en su casa. Descontemos que de 20 personas alrededor diez no supieran dónde se guardan los trapos, el mocho, dónde está la pila de agua, en fin, que no hubieran hecho nada por no entorpecer... pero aun quedaban diez "de los de todos los días", que sabían perfectamente dónde están las cosas, pero no sintieron que estaban en su casa, donde hubieran reaccionado haciendo algo.
Perdón lo largo que se hace esto. Para mí el catolicismo es que, donde nos toca estar en comunidad (una parroquia, un sitio de internet, un colegio, donde sea), nos reconozcamos unos a otros como hermanos auténticos (no como "doctrina de fraternidad"), y por lo tanto partícipes de "los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias" de los que están con nosotros en la misma barca, sin posturas ficticias, sino por un sentimiento interior, que brote de dejar actuar al Espíritu, que se muere de ganas de transformarnos y no lo dejamos. En un segundo círculo, de esa comunidad vivida, brota el deseo de incluir a otros.
Pero me quiéren decir de dónde va a brotar el deseo de invitar a otros a participar de la fantochada de nuestras experiencias parroquiales?
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«Dios nos ordena hacer con torpeza y lentitud lo que Él podría llevar a cabo con perfección y rápidamente.»
Muy buen articulo de de Cristina Fallarás, describe un sentimiento común a cualquier persona. Lo que creo es que al final Cristina hacia lo que hacia por que debía hacerlo, por quedar bien con su moral, con su adoctrinamiento, se podría quitar a Dios como el que exige y da un sentido, y poner no se... la sociedad que exige algo del matrimonio, un sentido, o el gobierno que exige un sentido a su política y espera algo de ella como ciudadana, y Cristina hastiada de seguir las reglas se rebela.
Ademas ese "se vive para vivir" es ya un sentido dado por lo que ella entienda que es vivir, que por lo visto es dejarse llevar por la cotidianidad de su propia vida.
Todos los seres humanos le dan un sentido a su vida, el creyente en dios es el que cree que ese sentido le ES DADO, le precede, es gracia dada por Dios... y los que no creen en dios, creerán que ese sentido se lo crean ellos mismos, se lo construyen sus propias acciones, son el tramado de decisiones de su vida.
Para al Cristiano que es al final desde donde puedo hablar, tampoco creo que exista UN sentido, ni si quiera dado por Dios. No un sentido universal, si no mas bien hay un sentido para cada uno de nosotros, es la palabra dirigida haca un YO concreto, hacia mi. Mi sentido sera diferente al de Gerardo, al de Marycruz, al de Abel, al de Hernan.
Por eso creo que hay que dejar de ver el sentido como un trayecto que me lleva hacia algún lugar y mas bien verlo como el propio trayecto, junto a Dios, a la escucha de El.
hace mucho escribía
“esta en constante dialogo con nosotros, aun que nosotros nos hagamos los sordos, y un fallo en el camino, un desvió del mismo no es una tragedia humana, por que nuestra vida no conoce puerto alguno, nuestro puerto es el mismo camino junto a Dios…”
Todo eso que Cristina "descubrió" que era la vida... no cambiaria mucho si lo hubiera descubierto de cara a Dios, si lo caminara junto a El, entonces las "exigencias" "y las culpas" no vendrian desde lo que los demás dijeran o creyeran de nosotros, si no que vendrian desde nuestra relación con Dios, amar seria un reflejo de lo que me siento amado, peronar una exigencia de mi propia culpa que pido sea perdonada a Dios, ganar el sueldo seria una bendición de trabajo dada por Dios.
No cambia el destino y quiza ni el trayecto, pero si nuestra compañía y por lo tanto nosotros mismos vamos cambiando en ese dialogo constante con Aquel.
Yo tampoco veo un Macrosentido, ni veo el sentido del vecino que se tiro un balazo en la cabeza, ni veo sentido al que violo a X persona, ni veo sentido a las injusticias políticas de aquel país, ni veo sentido a la destrucción que conlleva el crimen, soy como aquellos judíos que no vieron las nubes y se dieron cuenta que era tiempo de la cosecha, pero si veo o puedo a veces entrever un sentido en mi propia vida... el cual veo cuando Dios me da un zape para que abra los ojos. ¿Por que me da de zapes a mi y no al vecino? Yo que se, yo que se si siquiera se los de o no, o si hable con el o no, o si si quiera Dios quiera dirigirle la palabra o no, a lo mejor si Dios no me zapea yo estaría echando tiros por alla matando gente y sabra Dios que otra cosa haciendo y por eso decidió hablarme mas fuerte, por que era mas debil y mas sordo.
Ser católico??? no se, yo voy a misa y veo a otros que dicen ser convocados por el mismo Dios... creemos ser convocados por el mismo Dios y caminar con el mismo Dios, creemos seguir todos un mismo camino y un mismo sentido, y somos mas o menos conscientes de que se nos ha dado un misterio con ciertos matices y reglas que medio creemos o creemos creer. Pero creo que estamos un poco engañados, creo que lo único que hacemos alli es (fuera de los que van de verdad completamente dormidos, aburridos y acostumbrados) lo que hacemos alli es compartir una llama, o chispa, o chispita acerca de Dios... vamos con una pregunta, no con muchas respuestas... y eso es algo que NO ES EXCLUSIVO de los creyentes, esa chispa y esas preguntas estan en casi todos los seres humanos... por lo que creo que Evangelizar no es darle respuestas a la gente, si no... hacerles ver que en nuestras preguntas, en sus preguntas.. tenemos esperanza.
Quiza esto sea muy estúpido, pero como Jesus no mas nos mando a evangelizar y no dejo un procedimiento unequivoco e infalible de como hacerlo, pues tendrá que aguantarse de que sus discípulos cada uno con sus millones de defectos y ridiculeces se invente metodos poco eficaces... quizá eso ya es parte del propio plan de Jesus.
Cuando el hastío que nos produce seguir unas reglas encuentre cura precisamente en aquello mismo que en el fondo explica el hastío por casi nunca seguirlas, entonces dejaremos de preguntarnos por tonterías, y haremos entonces muy bien en pasar de la ley así como pasamos de nosotros mismos. Mientras tanto, la ley será ese maldito espejo -sí, que los habrá más o menos pulidos, pero nadie se resiste a echar una miradita y lanzar la pregunta: "Espejito, espejito..."-.
Ni yo sé si tiene algún sentido lo que acabo de decir, pero que conste que me ha gustado leer lo que habéis escrito tanto Abel, como Jorge y Carlos. Pienso que el día que vayamos a la iglesia y, a la primera disculpa que nos ofrezca el plasta del cura, hagamos lo del anciano y vomitemos todos, ya no ocurrirá lo que nos has contado, Abel. Por cierto, te honra haber ayudado al pobre viejo; así, cuando un día te pregunte algún listo por los trapos sucios de la iglesia, podrás ponerle en las manos aquellos paños y contarle su historia antes de que te agredan porque sí.
Yo estoy dentro de los diez que no saben dónde hay nada, lo que pasa es que como voy en el mismo horario, puedo ver las distintas cosas que ocurren con la misma gente, pero más viejos todos semana a semana, y como dice Carlo, vamos cambiando de tanto quedarnos un rato al lado de Dios, casi por fuerza.
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«Dios nos ordena hacer con torpeza y lentitud lo que Él podría llevar a cabo con perfección y rápidamente.»
Ni yo sé si tiene algún sentido lo que acabo de decir
ninguno. pero ya te conocemos y te queremos como eres.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Esa cura de que hablas del hastío, solo la encontraremos cuando el velo se corra...mientras tanto pienso que hay que trabajar la libertad interior. Y cuesta, porque el espejito siempre está ahí.
«Que el recuerdo de Jesús esté unido a tu aliento»
¿Que vamos cambiando?, ¡pero, si tras medio siglo yendo, en misa seguimos siendo de los jovencitos de la concurrencia!
Gerard, y eso marca.
Perdona, Andrea, al cura me he referido como plasta. Tú debes estar pensando en un cura de estío, que debe ser otra cosa más tirando a lo eremítico... y muy, muy viejo