En la serie que estoy viendo, “The Chosen”, hay una escena que causo mucha polémica entre toda la audiencia. En ella se ve a Jesús “practicando” el sermón de la montaña.
Los espectadores, muchos viniendo de Iglesias Evangélicas acusaron al director (Dallas) de hereje, argumentando que Jesús no practicaria nada y el Padre le dirá siempre que y cómo decirlo.
Ayer salió Dallas ha hablar en vivo por Facebook y argumenta que nada de lo que escribe lo hace sin haber orado, leído y consultado con teólogos, y que el tema del grado de conocimiento de Jesús es un debate de Siglos. Que todos estamos de acuerdo en que Jesús es 100 humano y 100 Dios.. pero que también la escritura muestra instancias donde Cristo no sabe algo... y que visualizar a un Jesús donde es omnisciente todo el tiempo, donde el conocimiento fluye de golpe, donde todo es apariencia o lo divino arrasa lo humano, disminuye (para Dallas) el grado de sacrificio que hizo. Que de alguna manera Cristo se despojo de algunas prerrogativas divinas que lo hicieron experimentar (excepto el pecado) limitaciones también intelectuales o de conocimiento.
Dallas no tiene el “arsenal” de términos que la teología Católica tiene, pero me pereció interesante el tema. Ya leí a Tomas de Aquino acerca de que Cristo tiene la Visión Betifica, Ciencia Infusa, y que solo su conocimiento experimental se fue dando con el tiempo.
Pero no me queda tan claro.
También, sobre la misma línea, me gustaría saber si hoy que Cristo está a la derecha del Padre sigue teniendo o tiene limitaciones en cualquier grado y si es así, no sufrió entonces alguna modificación la naturaleza de Dios al encarnarse???
Preguntas fáciles para este Jueves.
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Preguntas fáciles para este Jueves
Jajajjajaaj!
En cuanto a Dallas, creo que tiene razón en lo que intenta decir: si Jesús es 100% divino y 100% humano, hay que encontrar la manera de expresar la gradualidad de su conocimiento humano. Un Jesús que como hombre tuviera "disponible" a cada instante su conocimiento divino no sería verdaderamente Dios encarnado, sino Dios con apariencia de hombre.
Nunca se me hubiera ocurrido que Jesús "ensayara" un sermón, pero en realidad, ¿por qué no? cualquier orador sabe que el efecto de sentido de una palabra dicha es distinto que el de una palabra solamente pensada. Mucho más en una cultura oral, que se maneja casi por completo con ese efecto. La literatura clásica nos presenta ejemplos de oradores retirándose a ensayar en voz alta sus palabras (por ej.: Fedro, de Platón), e incluso en la parábola del hijo pródigo el hijo ensaya en voz alta sus palabras antes de volver al padre (Lc 15,18-19)
Pienso que a quienes les molestó ver a Jesús ensayando su sermón, les hubiera molestado cualquier otra situación en la que se mostrara la plena humanidad de Jesús.
El problema de todo esto es la dificultad de imaginar lo que conceptualizamos en el dogma de la encarnación: que Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios.
No es del todo correcto pensarlo así: "de alguna manera Cristo se despojó de algunas prerrogativas divinas que lo hicieron experimentar (excepto el pecado) limitaciones también intelectuales o de conocimiento."
Eso significaría suponer que divinidad y humanidad son homogéneas, y por tanto para que fuera verdadero hombre no podría ser del todo verdadero Dios.
Cristo en la encarnación no se despojó de ninguna prerrogativa divina, pero vivió como hombre la plenitud de su humanidad, y la plenitud de la humanidad como tal implica el gradualismo y las mediaciones: conocemos y amamos por mediaciones y gradualmente.
Santo Tomás de Aquino expresa este problema en una forma luminosa:
«el Hijo de Dios tomó la naturaleza humana completa, es decir, no sólo el cuerpo, sino también el alma; no solamente la sensitiva, sino también la racional. Y, en consecuencia, fue necesario que poseyese la ciencia creada» (S.Th. III, q9 a1 r).
El conocimiento gradual es una perfección en el hombre, es una de las potencialidades que realizan la plenitud de su ser, por tanto, si Cristo es verdadero hombre, no puede menos que poseer esta forma de conocimiento.
En la primera respuesta a las objeciones a esta tesis, trae el santo un párrafo que se ha hecho famoso en esta disputa: "si en el alma de Cristo no hubiera existido otra ciencia que la divina, no hubiera conocido nada." Precisamente porque el conocimiento inmediato y total, es la esencia misma de Dios, por tanto, solo como Dios puede poseer tal conocimiento, pero no como hombre.
Naturalmente, le damos vueltas a una cuestión que no podemos ni imaginar; el mismo santo Tomás afirma que "aunque en otra ocasión yo escribí de forma distinta, hay que decir
que Cristo tuvo ciencia adquirida." (III q9 a4 r). El tema nos confunde con facilidad y caemos en contradicciones del propio lenguaje, lo que lleva a algunos a negar que Cristo conociera como hombre, y que por tanto progresara en conocimiento, o que su alma fuera modificada por la experiencia.
Desde luego no lo podemos imaginar, porque no tenemos ninguna experiencia de cómo es realmente la unión de la naturaleza humana con la divina. Pero forma parte, y muy importante, de lo que debemos confesar como cristianos, no porque sepamos cómo funciona el conocimiento de Cristo, sino porque esa imbricación de lo humano con lo divino, en donde lo humano no pierde ninguna de sus perfecciones, es verdaderamente expresión de un "modus operandi" constante de Dios para con el hombre.
Exactamente de la misma manera se realiza la revelación divina en la palabra humana, y tenemos así la "palabra de Dios". A diferencia de como lo piensa el fundamentalismo, "de Dios" no pisa ni avasalla la dimensión humana de la "palabra": por ser "de Dios" no deja de ser palabra, y estar por tanto sujeta a la temporalidad, al desenvolvimiento, al descubrimiento... ¡inclusive a la multivocidad y el equívoco!
De la misma manera se realiza la relación sacramental de Dios con los hombres: el pan eucarístico, aunque es por completo Cristo, en cuerpo, sangre, alma y divinidad, no deja de presentarse a nosotros en la forma de pan. Lamentablemente también en esto presentamos quizás como un defecto que la sagrada forma tenga aun sabor a pan y textura de pan, pero no es ningún defecto, sino unión hipostática de lo humano y lo divino.
Dios ha creado al hombre, Dios ha creado la temporalidad, Dios ha creado a un hombre que se desenvuelve y tiende a su perfección en y a través del tiempo. Al encarnarse, Dios le dice un "sí" expreso a toda esa realidad que el hombre mismo no termina de amar.
Dios le dijo "sí" a la temporalidad del hombre al crearlo, y por el hecho de crearlo, pero podríamos decir que ese "sí" es aun implícito, tácito. Al encarnarse da un "sí" explícito, y nos enseña que todo lo que es gradual, tendiente, progresivo, en el hombre, es objeto de amor, porque está en la base misma de la humanidad de la que el propio Dios quiso participar.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.