Es consecuencia de la filiación de Cristo (Mt 21,3; Hb 1,2) y se extiende a los coherederos (Rm 8,17), se otorga por la ↗alianza = testamento (Hb 9,15), su prenda es el Espíritu (Ef 1,13s). No basta ser hijos carnales de Abrahán (Rm 4), pero se abre a los paganos (Ef 3,6; Gal 3,28s). Su objeto es la ↗vida eterna (Mt 19,29), el ↗Reino (1Cor 15,50), la ↗bendición (1Pe 3,9).