La metáfora es uno de los «tropos» centrales, es decir, de las formas de utilización «impropia» del lenguaje en expresiones o manifestaciones literarias y aliterarias, escritas y orales. Pero si se tiene en↗ cuenta que el descubrimiento del sentido de las realidades religiosas está marcado, en virtud de su misma naturaleza, por el lenguaje simbólico, debe concluirse que las metáforas no son, en la Biblia, un lenguaje «impropio» (adorno estilístico o aclaración de «cosificaciones»), sino que quiere hacer accesible, en aquella capacidad de verdad que les es propia, y —más allá de las certezas conceptuales— lo «genuino» de la experiencia bíblica fundamental: la realidad de Dios.
La nueva valoración hermenéutica y semántica de lo metafórico en las actuales ciencias de la filosofía del lenguaje, la literatura y la teología (autonomía estética, potencial creador, referencia comunicativa con los destinatarios, pragmática emotiva y cognitiva, dimensión de la psicología profunda) ha sido aceptada y utilizada por la exégesis bíblica con los siguientes centros de gravedad: motivación de la gloria de Dios; parábolas de los sinópticos; soteriología paulina; eclesiología y parenética; cristología joanea; campos de imágenes apocalípticas; «metaforización» de la Escritura veterotestamentaria en la apropiación neotestamentaria. ↗Alegoría, ↗parábola.
Knut Backhaus