Aclaro que ya le di buscar y solo hay dos cosas de esta parabola
1.- Que es imposible de convertir en doctrina (abel)
2.- Que los parrocos la explican mal.
y no solo los parrocos, mi biblia de Jerusalen y mi biblia comentada de Manuel tuya me dejaron mareado con las vueltas tratando de justificar lo que Jesús alaba...
¿Alguien me puede explicar que entiende de esta parabola? Es una ironia? una burla? es seria? QUE?!
16,1: Decía también a sus discípulos: "Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda;
16,2: le llamó y le dijo: "¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando."
16,3: Se dijo a sí mismo el administrador: "¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.
16,4: Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas."
16,5: "Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?"
16,6: Respondió: "Cien medidas de aceite." Él le dijo: "Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta."
16,7: Después dijo a otro: "Tú, ¿cuánto debes?" Contestó: "Cien cargas de trigo." Dícele: "Toma tu recibo y escribe ochenta."
16,8: "El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.
16,9: "Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.
Principalmente esto ultimo" Haceos amigos con el Dinero injusto... (segun M. Tuya *dinero injusto* significa "dinero terrenal" )
No sera una parabola ironica para luego rematar en lo que sigue?
16,10: El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho.
16,11: Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero?
16,12: Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?
Alguien que se atreva a analizar la parabola 
Por lo pronto: es ironica de cabo a rabo; y aún si pusiéramos un grabador creo que podríamos grabar las risas de Jesús y los Doce al lado de la jarrita de cerveza mientras les explicaba su parábola (lástima que no nos llegó la expli).
Todo auténtico creyente tiene buen humor... ¡cuánto no tendrá el propio Dios! ¿Y no habrá vestigios de ese humor en las palabras de Jesús?
el relato consta de TRES partes bien marcadas:
-La parábola: vv 1 al 7
-La lectura que hace Jesús: vv 8 y 9
-La lectura que hace la tradición apostólica: 10 a 12
Es muy importante distinguir estas dos lecturas, porque es evidente que la tradición posterior quedó consternada frente a esta parábola, y de alguna manera intentó explicarla metiéndola en el molde de otras palabras de Jesús que no terminan de encajar aquí, en particular de la parábola del Señor que se va de viaje, y su conclusión de que el que es fiel en lo poco lo será en lo mucho, doctrina que suena fuera de lugar en la del administrador infiel, que fue, precisamente, infiel.
Da la sensación de que la tradición hizo un pastiche y cerró la parabola como pudo, inauguirando la larga lista de párrocos y manueles tuyá que dicen cualquier cosa menos lo que surge de la lectura del texto.
¿Otra vez me toca habermelas con Manuel Tuyá? Madre mía, quítenme ese hombre de cerca que lo trompeo, ¿de dónde saca que "dinero injusto" es "dinero terreno"? si Jesús hubiera querido decir eso, lo hubiera dicho, pero dijo "dinero injusto", así que lo menos que podemos hacer es respetar lo que dijo.
Todo el problema se produce en la lectura que hace Jesús, mejor dicho, en las dos enseñanzas que extrae de la parábola:
Primera enseñanza:
El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.
Más claro, agua. Antes de fundar las parroquias y editar las tarjetas paulinas, el Señor, que lo ve todo, sabía que demasiada fe nos iba a volver infantiles en el peor sentido, así que dejó esta advertencia: si viven en un mundo donde la gente se da dentelladas, Uds. no tienen que chorrear miel ni hacer que se aman y besan a la salida de misa, sino adquirir astucia en el trato con el mundo, porque Ud. están para llevar mi palabra al mundo, no para autoconvencersede que ya llegaron al cielo.
Alaba el conocimiento que el administrador injusto tiene del mundo que lo rodea, y desea que nosotros seamos capaces de conocer dónde estamos parados. Lástima que no lo logramos.
Segunda enseñanza:
Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.
Ya completamente irónico, yo lo entiendo como una advertencia del Señor hacia la trampa del dinero. Como toda ironía, debe tener muchas lecturas posibles, a mí me parece que el Señor estaba bastante preocupado (y a la vista de las historia, tenía razón) de los estragos que la limosna dominical iba a hacer en su Iglesia, así que dejó esta advertencia: no jueguen con el dinero, que es cosa del mundo, no de Uds, y el que juega con el dinero, que espere luego que sea el dinero el que lo salve, no me vengan con reclamos que se los advertí.
Aquí es donde se inserta la "explicación" de Tuyá de que "dinero injusto" es "dinero terrenal"... sólo que no hay ningún otro dinero más que el terrenal , ¿o Tuyá vio algo así como "dinero celestial"?
El dinero es injusto, y es terrenal, y es peligroso. Y el que juega al dinero, queda atado a que el dinero lo salve... y ahí nos quiero ver a todos, a ver qué hacemos.
***
Estas dos enseñanzas son completamente independientes, es más, posiblemente se recojan aquí dos lecturas distintas que hizo Jesús de la misma parábola
-Seño, Seño, cuenta otra vez esa del administrador cabrón, porfa...
-Pedro, no digas tacos, "injusto", no "cabrón"
-ah, sí, ésa; dale, Seño, porfa...
(viene la parábola)
Y luego de disfrutar contándola (porque es una de las más lindas para contar) le saca algún jugo, que no tiene por qué ser siempre el mismo, así que tenemos dos muestras, y a lo mejor hasta hubo más.
****
Lecturas de la tradición: vv 10, 11 y 12.
¿En qué se nota que no es una lectura directa de Jesús? en que no siguen la ironía de la parábola, es decir, son lecturas que intentan extraer una enseñanza lineal, impropia de una ironía.
¿Vale menos esa lectura? No, también está en el NT y vale lo mismo, pero es bueno distinguir estos dos enfoques ya dentro mismo de la tradición lectora, precisamente para no hacerlos lío.
Notemos que esta lectura obvia el versículo 8, donde dice que "Jesús alabó...", y más bien entiende que en la parabola Jesús pone al administrador injusto como un antiejemplo; a esto llamo hacer una lectura lineal, no irónica.
Si obviamos la alabanza de Jesús, es decir, el v 8 (que no forma parte de la parábola sino de las enseñanzas), la lectura que hace la tradición es muy adecuada, dentro de los límites de haber dejado de lado lo irónico del asunto, es decir: "No seáis como este adminisrador, sino comportaos con justicia y no tendréis que añadir injusticia a la injusticia".
Bueno, Carlos, ya tienes algo más para encontrar en el buscador. Espero que les guste, porque es una de mis parábolas preferidas.
Un abrazo
Abel
Te vi debajo de la higuera
Cuando el amo se enteró de esta astucia final de su mayordomo, alabó al mayordomo infiel por haber obrado hábilmente.
Y Cristo saca explícitamente la lección: “los hijos de este siglo son más avisados en el trato con los suyos que los hijos de la luz” para sus obras religiosas. Esta es la doctrina e intento directo: la necesidad de esmerarse sumamente en lograr el mayor provecho en la vida del Reino. Al menos en la redacción “cristiana” de Lc.
Y la aplicación se hace a un caso concreto: el saber administrar las riquezas, los bienes materiales, de tal manera que traigan gran provecho en el Reino: probablemente alude de una manera específica a la limosna, ya que el tema es de riquezas.
La frase “con las riquezas injustas haceos amigos” no justifica el robo, sino que, aludiéndose a la parábola que acaba de exponerse, y sabiendo que había de suponerse lo que era elemental suponer, se dice que las riquezas que se tengan se las administre esmeradamente para la vida eterna. Además, “riquezas injustas” es una frase del A.T. que significa “riquezas terrenas” (Eclo 5:10). La palabra usada “mamona” es versión griega del arameo mamona, que significa “riqueza.”
Literariamente se presenta con una doble modalidad: una es ahora “haceos amigos,” que aquí son los pobres socorridos, que serán los que despuós intervendrón ante Dios, móxime cuando al hacer esto se hace al mismo Cristo (Mt 25:40). Rabí ben David decía del pobre y el rico que ambos se necesitan: “Los ricos auxilian a los pobres en este mundo con sus riquezas; y los pobres, a los ricos en el mundo venidero.” La otra finalidad, definitiva, es lograr que os “reciban en los eternos tabernáculos,” expresión que es sinónima de cielo, y que se encuentra citada en el apócrifo apocalíptico Testamento de Abraham
La expresión “hijos del siglo” (v.8) encuentra formas semejantes en Qumrán para designar los buenos y los malos (1QS 1:9; 2:16; 3:13.24; 1QM 1:1.3.9).
J. Jeremías piensa que, originariamente, se pueda aludir con ella a algún hecho reciente que indignó a la población, y que Cristo lo utiliza como una parábola de “crisis” por la actitud farisea ante el reino. Siquiera — como el mayordomo ante su catóstrofe — que aprendan a no desperdiciar la última oportunidad.
*************
Siempre es un placer leer tus exegesis o interpretaciones Abel, cuando saques una biblia comentada me avisas que me interesa mucho
Se me olvido mencionar algo...
los parrafos posteriores de Lucas
-La lectura que hace la tradición apostólica: 10 a 12
Dices que esta fuera del espiritu ironico de Jesucristo mi pregunta es doble
1.- ¿Por que los evangelistas pondrían una parábola que escandaliza, es un bello dato débil de cierta veracidad en esta parábola?
2.- Aunado a lo anterior, ponen una parábola difícil y luego la armonizan con la lectura de la tradición me parece mas complicado que mejor borrarla de los evangelios, a menos de que el evangelio de Lucas tenga una redacción periodica y esa parabola paso tradicionalmente y causo escándalo posteriormente y en vez de suprimirla le dieron una Lectura armonizadora en el evangelio según San Lucas edición revisada 2
O sera el soplo del Espiritu que nos grita en el evangelio y no quizo que se quitara de alli.
Me suena un poco al suceso de la adultera que iba a ser lapidada mientras Cristo escribe en la tierra, evento que aparece en Juan, pero falta en muchos codices, casi parece que se forzó por si solo esta escena en aparecer en los evangelios.
Estaba seguro de haber comentado algo del mensaje de Carlos, pero se ve que sólo lo redacté mentalmente, y luego me olvidé de escribir... si estoy cada día mejor, vean... ![]()
1: Efectivamente, cuando una palabra de Jesús no encaja eclesialmente, es un elemento importante a favor de la presunción de autenticidad histórica.
Como veniamos charlando en los otros hilos sobre la historicidad, hay varios criterios de historicidad que se usan convergentemente; precisamente uno de ellos es que el dato (o la enseñanza) resulte "incómodo".
2: Bueno, una posible explicación es la que haces de las redacciones múltiples, pero también démosle un punto a favor a la primitiva Iglesia: no se creían tan superados como para suponer que porque algo de lo que había dicho Jesús les resultaba incómodo había que eliminarlo. La armonización es una manera de corregir aceptando que el sentido ultimo nos excede.
Algo parecido hacemos nosotros hoy con las palabras de Jesús que a nosotros nos escandalizan; por ejemplo: «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada» (Mt 10,34)
Naturalmente, no nos gusta nada, todo lo que suene a posible chorrito de sangre casa muy mal con nuestra laigthología. No lo leemos, o lo leemos lo menos posible; si no queda más remedio, se lee, pero en el sermón hablan de otra cosa; y si no queda más remedio que hablar de eso, pues se hace una lectura laight, interpretando la espada como la espada de la verdad, o alguna alegoría así, ya está, dejamos a nuestro Jesús pacifista intocado... es decir, hacemos verdurita... pero no borramos la frase de las ediciones de la Biblia.
La diferencia con la primitiva Iglesia es que ellos estaban escribiendo los Evangelios, por lo que esas capas de lecturas quedaron incorporadas, pero la actitud básica es la misma en uno y en otro caso.
Si Jesus no fuera en algún punto incómodo incluso para la Iglesia: o él no sería quien es, o la Iglesia sería Dios.
Te vi debajo de la higuera
No he leído vuestras intervenciones. Las leeré. Pero esa parábola me dice lo siguiente:
"Dios sigue riéndose de nuestra inmadurez diciendo: vaya panda de gilipoyas que se montan en mi montaje!".
Seibei Iguchi dixit et redixit.
Gracias, Abel.
Un abrazo
Eduardo
Hagase Tu voluntad
Estimado Abel, esta parábola no es irónica: Dios es el hombre rico que deja al administrador a cargo. El administrador es cualquiera de nosotros. Los bienes dilapidados son la vida del espíritu o gracia. Cavar no puede ni mendigar porque sólo Dios da su gracia imposible de merecer. Las deudas de los otros son sus pecados y la reducción de ella es el perdón. Esta sagacidad se trata d utilizar el poder que nos da Dios: a quienes perdonéis los pecados les serán perdonados . Los hijos de este mundo son más astutos con los de su clase que los hijos de la luz. En los negocios mundanos todo vale para obtener más dinero igualmente deberíamos actuar con la gracia en el plano espiritual. Haceros amigos con el dinero injusto, la gracia que no merecéis, para que, cuando haga falta, el día de nuestra muerte, todos a quienes perdonamos hagan otro tanto por nosotros y así, limpios de deuda por medio de esta triquiñuela, nos reciban en las eternas moradas. El administrador es fiel en lo injusto, beneficia a los demás, por lo tanto le darán lo suyo. Luego cambia el tema, habla de Mamon, el ídolo, no habla en el mismo sentido alegórico del dinero y los bienes como en otras parábolas (el hijo prodigio, los talentos) en las quese refiere a bienes espirituales. La parábola debería llamarse el administrador fiel. (cuál será la palabra griega o hebra que se traduce como fiel?)
Francisco, qué interesante la alegoría que propones... tengo la sensación de haber leído esas mismas equivalencias, pero no recuerdo ahora mismo dónde.
Ahora bien, el problema del alegorismo es que en realidad no interpreta la parábola, lo que hace es construir un sentido con las relaciones que da la parábola, que es algo bien distinto.
Todo lo que dices es cierto, si y sólo si el significado que da Jesús a "los bienes dilapidados" es "la vida del espíritu o gracia", pero no hay ni pistas de si Jesús le dio o no ese significado alegórico, y no parece por el contexto interpretativo (los versículos 10 a 12, que reflejan la recepción de esta parábola) lo haya entendido así.
Una doctrina de la gracia como la que dices: "no puede ni mendigar porque sólo Dios da su gracia imposible de merecer", supone la historia de la teología de san Pablo a Lutero...
No estamos ya en tiempos de Orígenes, ni siquiera de san Agustín, que podemos leer alegóricamente la Biblia como si fuera su forma natural de expresarse.
No es que esté mal hacer alegoría, de hecho la alegoría nos revela muchos aspectos de la verdad cristiana que no los podemos conocer más que por alusiones y miradas oblicuas; pero de ninguna manera es aceptable (hoy, aunque lo era hace 15 siglos, e incluso menos) dar el significado alegórico como significado literal de un texto, salvo que el propio texto se proponga como alegoría, cosa que hace en contadísimas ocasiones.
Revisa tu propio escrito: tan a contrapelo es tomar como literal el sentido alegórico, que terminas proponiendo que la parábola no se considere como su propio autor la consideró, sino al revés:
Lucas: "El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz." Está claro que para Jesús este administrador es injusto, y no pertenece al conjunto de "los hijos de la luz".
Tu mensaje: "La parábola debería llamarse el administrador fiel.", pero a diferencia de otros casos (como la parábola del "híjo pródigo") "el administrador infiel -o injusto-" no es un título puesto un poco arbitrariamente por la tradición posterior, sino algo que surge de la propia interpretación que Jesús da a sus palabras, registrada en los vv 8-9. Es demasiado explícito como para pararle los pies a Jesús y hacerle decir exactamente lo contrario de lo que dice.
Cierro como comencé: qué interesante la alegoría, pero agrego que no es una interpretación de este texto, sino una explicación (muy atendible) del sentido teológico de la gracia y de cómo debemos movernos con ella.
Nota: Lo contrario de injusto es "dikaios" -justo-; fiel sería "pistós"; no son sinónimos, pero en este contexto cualquiera de los dos adjetivos sería posible para el sentido de lo que quieres decir.
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
Yo pienso naturalmente, que como todo texto de La Sagrada Escritura, no se agota, en una sola interpretación
Sin embargo, no lo veo, como Francisco, es decir mi interpretación va por otro lado, en primer lugar, porque como dice Abel, no le puedo hacer decir a Jesús, algo distinto, de aquello, que los evangelios, me dicen que dijo
Así, que aquí, yo hago 2, secciones, divido la parábola en dos partes, la primera, la situó, en lo que es la narración del cuento, y, la segunda, el colofón, o, moraleja, de segunda parte
En la primera, que sería el relato de Jesús, Jesús no esta hablando de un señor corrupto, un sinvergüenza, injusto, claro que sí, un ladrón, al que Jesús, no alaba por ladrón, lo pone, como ejemplo no de que se deba robar, si no, que lo pone de ejemplo de chico listo, listo porque en vez de quejarse, tontamente, lo que hace es aprovechar la situación, para remediar su propia situación
Jesús concluye diciendo, que los hijos de las tinieblas, el señor del ejemplo, son más listos que los hijos de la luz, los creyentes, no porque tengamos que ser sinvergüenzas, si no, porque así, como el administrador; aprovecho las circunstancias, nosotros hemos de aprovechar las oportunidades que nos da Dios, para servirlo
El segundo apartado o, colofón, es añadido, por La Comunidad lucana, que era , una comunidad pobre, por eso, el Evangelio, según Lucas, en sus bienaventuranzas, se refiere a los pobres, de dinero, se ve, claro en los ay, de las mismas
Y, por eso, dice, aprovechando el relato, y, lo dirige a los ricos
“con las riquezas injustas (e injustas se consideraban todas, o, casi todas), haceos amigos, para que cuando os falten(el momento de la muerte), os reciban en los cielos”
La función social de la riqueza, que hoy se puede hacer de muchas maneras
Porque como diría un Padre de La Iglesia, “lo que tiene el rico, es del pobre, y, él que no lo comparte es un ladrón
Un abrazo
Maite
“Los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada”
Yo tampoco entendía este pasaje hasta que leí a Lanza del Vasto en sus comentarios al evangelio (http://.www.libroesoterico.com/biblioteca/Enciclopedias/Del%20Vasto%20Lanza%20Comentario%20Al%20Evagelio.pdf página 85 del PDF). Él dice que la administración de la hacienda es el poder de juzgar que nos arrogamos injustamente y que la parábola nos enseña a no ser tontos intransigentes sino sagaces y prudentes suspendiendo nuestro juicio de los demás para que luego sean ellos, -todavía no el mismo Cristo, sino los que debían al Señor y fueron perdonados gracias a nosotros- quienes nos reciban en las eternas moradas. De este modo la injusticia o indulgencia terrenal se transforma en bienaventuranza.
Yo voy más allá y entiendo que la hacienda o patrimonio de Dios es su Espíritu y que la administración es la entrega de las llaves del Reino.
Con el bautismo, el Espíritu nos purifica y habita en nosotros, es por tanto lógico que ahora nosotros mismos podamos purificar a los demás por el poder del Espíritu. Así, el mayor de los dones espirituales y las llaves del Reino son el perdón de los pecados.
"Como el Padre me envió,
yo también los envío."
Dicho esto, sopló y les dijo
"Recibid el Espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados,
les quedan perdonados;
a quienes se los retengáis,
les quedan retenidos." Juan 20, 21-23
Mateo usa la poderosa imagen de las llaves del Reino para referirse a lo mismo cuando Jesús premia a Pedro por su fe (Mt 16, 17-19). Luego hace extensiva esta mayordomía a todos sus discípulos (Mt 18, 18). Aunque Mateo no lo menciona explícitamente, con la profesión de fe por parte de Pedro comprobamos que el Espíritu habita en él. ("Nadie puede decir "¡Jesús es el señor!" si no lo hace movido por el Espíritu Santo" (Co 12, 3)).
La parábola del administrador infiel sigue a la del hijo pródigo. En ambas, como en otras parábolas, se menciona la hacienda o patrimonio del señor y se juzga su dilapidación o su fructificación en ausencia del señor. Estas dos en particular coinciden en que el personaje ha perdido la hacienda y no encuentra otro modo de subsistir. Al hijo pródigo no le dan ni siquiera el alimento de los cerdos y el administrador infiel admite que le resulta imposible cavar ni mendigar. Sólo si entendemos de qué se trata realmente la hacienda del señor comprenderemos por qué no hay otro lugar donde obtener sustento equivalente o por qué no sencillamente se emplean con otro patrón. ("¿También vosotros queréis marcharos?" Le respondió Simón Pedro "Señor ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6 67,68))
Pero aquí las dos parábolas difieren en el modo de resolver el problema. El hijo pródigo vuelve para pedir perdón a su padre por ser malagradecido, pero el administrador infiel decide beneficiar a otros deudores de su amo para que éstos lo reciban después. ¿Por qué? Porque somos hijos de Dios, pero también sus administradores. Como hijos, podemos y corresponde suplicar perdón a nuestro padre, pero como administradores nuestra vocación es actuar con sagacidad en los negocios, ya que, como sugiere el personaje ("mendigar me da vergüenza"), es indigno suplicar a un patrón. Aquí no estamos hablando del amor filial sino del frio mercado laboral.
Luego aparece el concepto de deudas. Ya sabemos por qué debemos perdonar a los que nos deben, nos lo enseña el Padre nuestro y la parábola del “siervo sin entrañas” (Mt 18 23,35), pero aquí se habla de otras deudas: las que otras personas han contraído directamente con el señor, no con nosotros. Al rebajar las deudas el administrador se explicita un término importantísimo del contrato de administración que firmamos con nuestro señor. ¡Tenemos la autoridad también sobre estas deudas de los demás que no nos conciernen en absoluto! Al estar nuestro contrato a punto de expirar hacemos uso de esta autoridad estúpidamente cuando cobramos toda la deuda y castigamos en nombre de nuestro Señor a quienes ni siquiera han pecado contra nosotros, por ejemplo cuando leemos el periódico y condenamos mentalmente al abortista, al narcotraficante, al criminal, al empresario estafador y al político corrupto; o cuando, peor aún, apoyamos públicamente leyes que los castigan.
“El Señor alabó al administrador injusto, porque había obrado con sagacidad. ¡Y es que los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz! Asique os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas”
Habiendo dilapidado la hacienda, y por ello siendo injusta nuestra administración desde un comienzo, el Señor alaba nuestra sagacidad en esta hora crucial cuando abusamos de su autoridad en favor de los demás y rebajamos sus deudas. Porque ya sabemos que las prostitutas y los publicanos serán los primeros en entrar al Reino y, como se deduce de esta parábola, serán también ellos quienes nos recibirán en las Eternas Moradas. El juicio llegará y Jesús será el juez que nos impondrá nuestra pena, pero quienes determinan nuestra culpabilidad o inocencia, el jurado y los testigos, serán todos aquellos que no perdonamos: el abortista, el narcotraficante, el criminal, el empresario estafador, el político corrupto y todos los que hoy están encarcelados.
La parábola se debería llamar “El administrador sagaz” ya que, mientras que para perdonar a quienes nos deben debemos tener corazón o “entrañas”, para perdonar a quienes ni siquiera nos han hecho daño hay que tener sencillamente cerebro.
Abel, espero haber respondido a tus objeciones. Sólo nos queda por aclarar el trabalenguas de Lucas (similar a éste: Lc 11, 36) que sigue a la parábola y a la lectura que hace Jesús.
“El que es fiel en lo insignificante, lo es también en lo importante; y el que es injusto en lo insignificante, también lo es en lo importante. Entonces, si no fuisteis fieles con el dinero injusto, ¿Quién os confiará el verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno ¿quién os dará lo vuestro?
Más arriba (por allá por el año 2007) discurrías que este pasaje está algo viciado, que la moraleja de Jesús fue fundida de manera torpe con la enseñanza de la parábola del señor que se va de viaje o “de las minas” (Lc 19 11ss) y que no encajan del todo. Estoy de acuerdo y creo que sólo se puede extraer algo de aquí si forzamos un poco los conceptos. Se habla de la fidelidad o justicia con respecto a tres oposiciones: lo insignificante y lo importante, el dinero injusto y el verdadero, lo ajeno y lo propio. Personalmente, cuando confronto estas oposiciones con la parábola descarto la primera, precisamente la que suponemos fue copiada de otra parábola, porque sencillamente no me hace ningún sentido. La parábola no habla de nada que podamos llamar insignificante. La injusticia del vs.10 parece que no es la misma injusticia del vs.11 y esto enreda mucho las cosas: ambas adquieren significados distintos al confrontarlas con sus respectivas parábolas (en la primera es la injusticia como el abandono de los deberes y de fidelidad debida al amo). Luego viene la segunda oposición. Tal vez la virtud propuesta en este caso debiera ser más lógicamente la que enseña la parábola: la sagacidad en lugar de la fidelidad. Ser sagaz con el dinero injusto para recibir el verdadero. La tercera oposición apunta mejor y complementa la segunda aclarando que el dinero injusto no lo es intrínsecamente ni por ser mal habido sino específicamente por ser “ajeno”. Es decir que pese a que el don del Espíritu no es nuestro, si lo administramos fielmente –sagazmente- superaremos el juicio y recibiremos el dinero propio, tal vez la comunión definitiva con el Espíritu, propietario real de los bienes. En fin, son conjeturas que en nada alteran la feroz enseñanza de la parábola.
Abel, espero haber respondido a tus objeciones.
No, no lo veo respondido, ya que mi objeción no es a este o aquel detalle de lectura, sino al método de lectura en su conjunto, al hecho de presentar como "significado" de la parábola una construcción alegórica, muy interesante y bien trabada, pero que no se apoya en el texto.
Tú mismo señalas que Lanza del Vasto:
"...dice que la administración de la hacienda es el poder de juzgar que nos arrogamos injustamente"
¿Y eso en qué aspecto del texto se funda? ¿qué indicio da el texto de esa equivalencia?
De hecho, pocas líneas más abajo, escoges otro principio:
"entiendo que la hacienda o patrimonio de Dios es su Espíritu y que la administración es la entrega de las llaves del Reino."
La alegoría es incontrolable: hoy puedes sacar un sentido muy espiritual, y mañana podría venir alguien y decir que entiende que la hacienda es la castidad, y por tanto el administrador decidió dilapidar la castidad del dueño de la casa, ofreciéndola por internet, y Jesús alabó, etc...
Sin control del texto, la hacienda podría ser cualquier cosa que a cualquiera se le ocurra, basta que se respeten las relaciones entre los distintos elementos de la parábola y sus correlatos alegóricos.
¿Qué significa "control del texto"? significa que es el texto quien tiene que dar una última palabra sobre cómo debe ser correctamente leído. Eso lo hace a través de indicios textuales. En la actualidad tú vas, por ejemplo, a una librería y ves un libro que se llama "El día que Rajoy asesinó a su chofer", entonces das vuelta y en la contraportada lees: "en esta novela...", o "en este ensayo sociológico el autor...", o "por medio de esta penetrante crítica a la política laboral", y ese título, literalmente entendido, es colocado en contexto con las palabras "novela", o "ensayo sociológico", etc... pero si el libro pretendiera que no es nada de eso sino una "crónica histórica", el autor podría ser incluso demandado por difamación... El texto se las ingenia (con sus paratextos, y todos los demás indicadores) para situarnos en cómo debe ser leído.
Por ejemplo, Platón comienza su famoso relato de la caverna (libro VII de la República) con estas palabras:
«compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna. [...]»
En ese caso el texto mismo se propone ser una alegoría, que además deja explícito el tema de esa alegoría, y orienta sobre el modo de ir acomodando las relaciones entre los elementos que aparecen en el relato con el conjunto de realidades que la alegoría quiere explicar. (Lo cierto es que Platón luego hace trampa, y rompe la alegoría, para confusión de sus intérpretes, pero eso es otro tema. Como excelente dialéctico, se maneja con mucho humor también en textos planteados con toda seriedad.)
Incluso en textos antiguos, carentes de muchos de nuestros abundantes indicadores textuales (no tenían títulos, solapas, portadillas, críticas de prensa, etc), el escudriñamiento atento te tiene que llevar a poder responder a la pregunta: texto, ¿cómo quieres ser interpretado? Es el texto el que te lo tiene que decir, no Lanza del Vasto, ni tú (ni yo).
¿Pero entonces no vale para nada toda la montaña inmensa de explicaciones alegóricas de esta y de otras parábolas que no son alegóricas, y que se han sedimentado en la interpretación bíblica a lo largo de 20 siglos?
Hay, por supuesto, cosas que valen y cosas que no valen, pero en conjunto no puede considerarse una buena interpretación literal de un texto bíblico una alegoría basada en un texto que no es alegórico. Eso no significa que esas interpretaciones haya que tirarlas, puede ser buena teología, lo que no puede es hacerse pasar como interpretación de tal texto.
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
Pero Abel, todos reconocemos que en la parábola del hijo pródigo, el padre es Dios, la hacienda equivale a sus dones espirituales, el hijo menor es el pecador, el hijo mayor es el hombre de pura observancia, etc. y que, del mismo modo, en la parábola de las minas, el señor que se va de viaje es Jesús, sus siervos somos nosotros, las minas son bienes espirituales y así. Y no veo que tengamos más pistas textuales para estas interpretaciones que para la que yo te propongo. Hay lugares oscuros (¿tú sabes, Abel, a que corresponde el banco donde el siervo infiel debió depositar su mina? yo no lo sé), pero cuando el sentido general de la historia se puede trasladar del plano de la cotidianidad en que se relatan al plano espiritual y sacar de ello una enseñanza luminosa y clara, que también la encontramos escrita en nuestro corazón ¿porqué rechazarla?
Dices que así se pueden obtener infinitas interpretaciones distintas, que basta con que todo calce, pero, por favor, demuéstramelo con una sola que contenga otra lección espiritual (la de la castidad no resiste mucho). Si fuera tan fácil este hilo del foro estaría lleno de ellas ¿no crees?
En cuanto al ejemplo del "hijo pródigo" es y no es cierto lo que dices: es una parábola muy fácil de alegorizar, y en la que se cumple precisamente el criterio que te decía en mi mensaje anterior: el propio texto pone en la guía de interpretar al hermano menor como el pecador contumaz recibido de manera puramente gratuita y al hijo mayor como el rigorista, al encajar el texto en una contraposición con los fariseos (15,1-3)
No entiendes que no rechazo la enseñanza que puedas sacar, lo único que rechazo es que presentes eso como significado de la parábola. Tú saca de las parábolas cuantas enseñanzas veas en ellas, pero sólo algunas convienen realmente al texto, otras son una teología libre, basada en relaciones que crea tu espíritu (o el del intérprete que sea) estimulado por la meditación de las parábolas.
demuéstramelo con una sola que contenga otra lección espiritual
Tú has presentado dos, a falta de una, así que mira si no se pueden hacer alegorías. Mi ejemplo de la castidad es una tontería, no soy buen alegorista ![]()
Mira, sin demasiada búsqueda, sólo cojo la Catena Áurea de Santo Tomás, y veamos qué lecturas hay allí de la misma parábola (los destacados en negrita son míos):
San Beda:Después que el Salvador reprendió en tres parábolas a los que murmuraban porque daba buena acogida a los penitentes, ahora añade la cuarta y después la quinta para aconsejar la limosna y la moderación en los gastos, porque la buena doctrina enseña que la limosna debe de seguir a la penitencia. Por esto continúa: "Decía a sus discípulos: Había un hombre rico", etc.
CrisóstomoUna opinión errónea, agravada en los hombres, que aumenta sus pecados y disminuye sus buenas obras, consiste en creer que todo lo que tenemos para las atenciones de la vida debemos poseerlo como señores y, por consiguiente, nos lo procuramos como el bien principal. Pero es todo lo contrario, porque no hemos sido colocados en la vida presente como señores en su propia casa, sino que somos huéspedes y forasteros llevados a donde no queremos ir y cuando no pensamos. El que ahora es rico, en breve será mendigo. Así que, seas quien fueres, has de saber que eres sólo dispensador de bienes ajenos y se te ha dado de ellos uso transitorio y derecho muy breve. Lejos, pues, de nosotros el orgullo de la dominación y abracemos la humildad y la modestia del arrendatario o casero.
[También del Crisóstomo, es interesante porque hace otro tipo de alegoría, no con los bienes sino con el antes/después del administrador]:Si tomamos esta parábola en sentido alegórico, comprendemos que después que hayamos salido de esta vida, no será ya tiempo de trabajar. La vida presente es para el cumplimiento de los mandamientos y la venidera para el consuelo.
San Agustín (como te digo, puestos a alegorizar, todo vale):Respecto a lo que dice que de cien barriles de aceite hizo que el deudor escribiese sólo cincuenta y que al que debía cien coros de trigo le hizo escribir sólo ochenta, creo que debe entenderse en el sentido de que lo que cada judío daba a los sacerdotes y a los levitas debe aumentarse en la Iglesia de Cristo. Es decir, que si aquéllos daban la décima parte, éstos den la mitad, como hizo de sus bienes Zaqueo ( Lc 19), quien daba dos décimas partes (o una quinta) para superar a los judíos.
Esto es sólo una búsqueda muy rápida, para que veas qué otras cosas se pueden sacar alegorizando.
Fíjate lo que señala el documento de la PCB "La interpretación de la Biblia en la Iglesia", de 1998 (refiriendo a su vez a la Divino Afflante Spiritu, de 1943):
Persuadidos de que el misterio de Cristo da la clave de interpretación de todas las Escrituras, los exégetas antiguos se esforzaban por encontrar un sentido espiritual en los menores detalles de los textos bíblicos -por ejemplo, en cada prescripción de las leyes rituales-, sirviéndose de métodos rabínicos o inspirándose en el alegorismo helenístico. La exégesis moderna no puede considerar este tipo de intentos como interpretación válida, no obstante cual haya podido ser en el pasado su utilidad pastoral.(dentro de: "El sentido espiritual de la Escritura")
Yo soy menos crudo que este documento: no digo que esas interpretaciones hayan sido útiles pastoralmente sólo en el pasado; pueden seguir siéndolo en el presente, pero debemos cuidar de no atribuírselas a la intención del texto: es tu teología, o la de Lanza del Vasto, o la del Crisóstomo, o la de San Agustín, o la mía, pero el texto no da ningún anclaje para alegorizar en esa dirección (como sí lo dan otros textos).
En cuanto al banco donde el siervo infiel debió depositar su mina, te revelo su significado: es un banco.
Si alegorizas, podrías entender que debería haber hecho buenas obras, por ejemplo, o que debería haber obrado vicariamente por los demás, o que no debería haber puesto su yo como medida de los dones de Dios; y todas estarían muy bien, son buenos mensaje para quedarse uno: no debo guardarme los dones que me dio el Señor, sino ponerlos a trabajar.
Pero el banco de la parábola es un banco, ninguna otra cosa.
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
Abel: dices "En ese caso [la caverna de Platón] el texto mismo se propone ser una alegoría".
El problema que tenemos, me parece, a la hora de tratar de "entender" las parábolas (no sólo, pero especialmente las parábolas) de Jesús, es que espontáneamente suponemos que cada parábola debe ser eso: una alegoría, unívoca y clara... al menos en la mente e intención de Jesús (quizás también para su auditorio? o de los apóstoles que las conservaron? o de los evangelistas que las recogieron?). Y que el texto afirma esto. O sea, que Jesús entendía (y se proponía que sus oyentes entendieran/entendiéramos) en esos términos alegóricos tajantes: el padre del hijo pródigo ES Dios padre (o alguna otra cosa - pero una cosa determinada). Si suponemos esto (y no estoy seguro de cuándo, cómo y en qué medida debemos suponerlo), es inevitable y válido que nos propongamos descifrar la parábola, a buscar la "correspondencia" correcta (que no puede ser más que una sola).
(Naturalmente, esto no prohibe hacer -además- correspondencias adicionales, acomodaticias, espirituales - siempre y cuando admitamos que eso no es la intención del texto - pero una cosa no quita la otra.)
EL mismo Jesús (o al menos el evangelista) parece dar la razón, cuando "descifra" la parábola del sembrador, por ejemplo.
La pregunta, entonces, sería: cada parábola de Jesús (el texto mismo) ¿se propone ser una alegoría o no?
Está muy bien la observación, Hernán. El problema fundamental es que estamos usando categorías griegas para algo que no estaba ni pensado, ni dicho, ni vivido en griego, sino en el horizonte del habla del AT.
Jesús no enseñaba en "parábolas" (que es una palabra griega) sino en "mashalim" (que es el supuesto equivalente en hebreo y arameo). Brown, en su comentario a la parábola del Buen Pastor de Jn 10, comenta lo siguiente:
«en el pensamiento hebreo no encaja la distinción tajante entre parábola y alegoría, que se debe a las precisiones de la oratoria griega; en hebreo hay un solo término, mashal, para designar todas las ilustraciones figurativas: parábola, alegoría, proverbio, máxima, semejanza, metáfora, etc. En la predicación de Jesús cabía perfectamente una alegoría sencilla, como lo demuestran los ejemplos contemporáneos de Qumrán y la literatura rabínica. Un Jesús que habla únicamente utilizando lo que modernamente se entiende por parábola es una creación de la crítica del siglo XIX.» (El evangelio de Juan, t. 1, pág. 701)
Lo cual nos enseña dos principios fundamentales:
-No debemos negarnos a alegorizar cuando el texto lo propone,
-No debemos suponer que una parábola y otra parábola pertenecen necesariamente al mismo género literario: bajo el nombre parábola podemos estar ante una alegoría (por ej. parábola del sembrador), o ante una paradoja (parábola del administrador infiel, mashal del camello y el ojo de la aguja). Aunque a las dos las llamamos "parábola", se trata verdaderamente de textos de distintas clases.
Es verdad que popularmente se ha extendido la idea de que toda parábola es una alegoría, sobre todo porque todos tenemos presente la parábola del sembrador (que el propio Jesús o las comunidades apostólicas interpretaron en sentido alegórico), y nos sale con naturalidad una relativa alegorización en la parábola "del hijo pródigo", pero una vez comprendido que bajo un mismo nombre hemos agrupado textos verdaderamente disímiles, hay que evitar una forma de interpretar que violenta los textos.
Esto es independiente de, como le he insistido una y otra vez a Francisco, la enseñanza de una alegoría pueda ser teológicamente muy válida y provechosa; el problema no es la enseñanza, sino presentarla como interpretación de un texto del cual no lo es, lo que dispone a no seguir buscando en el texto a ver cuál es su sentido literal.
Lo que debemos buscar en un texto es siempre su sentido literal, que es el sentido garantizado por la inspiración, en una alegoría ese sentido es el alegórico, en una metáfora es el metafórico, en un texto histórico es su crónica histórica, en una catequesis es su interpretación de la fe, en una paradoja es aquello que pretende "subvertir",.... etc.
No está demás aclarar que el "sentido literal" es el sentido literario: lo que un texto dice atendidos su género literario, contexto socio-histórico-cultural-religioso, contexto literario próximo y remoto, inserción en el canon, hasta llegar a colegir la intencionalidad personal del autor, supuesto que lleguemos a ello. El "sentido literal" no tiene casi relación con lo que los fundamentalistas bíblicos llaman "literal".
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
Bien, pero un par de cosas que no me cierran de todo:
1. La cita de R. Brown parece poner "parábola" como un género literario más, al mismo nivel que "alegoría", "metáfora", etc Y dice (si lo entiendo bien) que los "ilustraciones narrativas" de Jesús que se suelen llamar parábolas en realidad son algo más general (mashal) se podría subdividirr -en nustras categorías- en esos géneros literarios, entre los cuales está parábola (en sentido estricto). Tú, en cambio, usas parábola en este sentido general (sinónimo de mashal, digamos), y no pareces incluir el género estricto "parábola" en tus alternativas. (No sé nada de teoría literaria, aclaro ni siquiera sé si "parábola" es usualmente considerada así, ni imagino cuáles son las características que la definen).
2. Dice Brown: "en el pensamiento hebreo no encaja la distinción tajante entre parábola y alegoría, que se debe a las precisiones de la oratoria griega; en hebreo hay un solo término, mashal, para designar todas las ilustraciones figurativas: parábola, alegoría, proverbio, máxima, semejanza, metáfora, etc" Pero: esto se refiere a la teoría/análisis/terminología o a la existencia? O sea, quiere decir que los hebreos sólo carecían de los esquemas conceptual (y la terminología) de los griegos para hacer estas clasificaciones de géneros literarios , o que de hecho su narrativa no admite (ni siquiera en un análisis a posteriori) la distinción de esos géneros literarios? acaso esa distinción no es universal, en toda narrativa?
3. Dices que la parábola del sembrador es una alegoría y la del mayordomo no. Pero este juicio surge del análisis literario de la parábola del sembrador, aislada, o depende del hecho de que el evangelista después intente verla como tal?
¡Qué preguntas precisas! ¡es difícil encontrar a alguien que sepa preguntar tan bien! algunos dicen que toda la formación filosófica (y quizás hasta científica) se resume en aprender a hacer las preguntas correctas.
Vamos una por una:
1:
Cuando Brown escribió ese texto, era todavía habitual llamar "parábola" a un género literario determinado, que él define así: "simple ilustración o relato ilustrativo en que la comparación se refiere a un solo punto" (no es una gran definición, pero es bastante habitual); y la contraponía a la alegoría, a la que define como "series amplias de metáforas en que los distintos detalles y personajes poseen un sentido figurativo" (como definición, bastante mejor que la anterior, aunque la mención de "metáforas" complica la comprensión).
Por mi parte, por edad y formación vengo una o dos generaciones después de Brown, y ya la comprensión de que lo que se llamaba "parábola" es propiamente el "mashal" es algo corriente (otra cosa es que aun no haya llegado al "gran público"), así que sí: yo (acorde con el uso actual) uso parábola como traducción de mashal, y por tanto no como un género literario en sentido propio y diferenciado, sino como un agrupamiento de distintos géneros literarios, entre los que se podría contar la "parábola" en sentido propio, pero eso confundiría muchísimo más toda esta terminología ya de por sí imprecisa y complicada.
Por otra parte, nadie sabe bien a qué llamar "parábola" en sentido propio (siempre en el horizonte de la exégesis del NT, no me refiero a la lieratura griega en general), porque parece que todo lo que tradicionalmente decimos de la parábola se puede resumir en que es una comparación desarrollada literariamente. Yo creo que la parábola (en sentido propio, como género) tiene un elemento característico, que la distingue de la simple comparación, y es el elemento de exageración: la parábola acentúa rasgos hasta deformar a los personajes: el señor de la parábola de las minas es "un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste", los agricultores de la de los agricultores homicidas no se contentan con raptar al hijo: lo asesinan, la de los invitados al banquete es impresionante la cantidad de sangre que chorrea contando con que se trataba sólo de una invitación a comer... Ese elemento de exageración hace muchas veces difícil trasponerla a realidades teológicas.
Pero, a lo que íbamos: la parábola puede o no incluirse como género literario en sentido propio en el conjunto de géneros literarios que comprende el mashal o "parábola" en sentido amplio; las clasificaciones son siempre artificios, y en bien de la claridad puede ser bueno no incluirla.
2:
La distinción es posible en el nivel del análisis, y diría que es necesaria (nuestra tradición grecolatina sólo comprende distinguiendo, así que no habría libros de exégesis si no se pudiera distinguir); pero sabiendo que no existe esa distinción a nivel de la realidad, hay que contar con ese dato, es decir, ser lo suficientemente amplios en el análisis para saber que lo que empezó como una simple comparación, puede tener elementos de alegoría, o de retruécano popular, o de enigma y adivinanza, o de paradoja, etc.
Eso implica -al respecto de lo que estamos hablando- que uno no debe negarse por principio a encontrar aspectos alegóricos en un relato que no lo sea, pero que posiblemente ninguna alegoría pueda ser llevada hasta todos los detalles.
«¿Esa distinción no es universal, en toda narrativa?» No, en absoluto, como los colores, cada grupo humano, cada época, y aun cada grupo de individuos percibe la narratividad de la realidad acorde con moldes no siempre clasificables con solidez.
3:
¿este juicio surge del análisis literario de la parábola del sembrador, aislada, o depende del hecho de que el evangelista después intente verla como tal?
La pregunta me obliga a complicar un poco la cosa: pasada la época de la rigidez histórico-crítica, en general te diría que la exégesis hoy tiende (ojo, no todos) a identificar como sentido del texto al de la redacción final, no al de la redacción inicial, esto incluso se refleja por primera vez de manera casi "oficial" en el último documento de la Pontifica Comisión Bíblica: "Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura" (2014, te lo recomiendo, está en la biblioteca), que asume una postura "canon-crítica" es decir: los textos bíblicos son siempre textos "en un canon", y por tanto el sentido que reciben en sus contextos canónicos es el sentido que interesa encontrar, no tanto lo que buscaba el estudio histórico-crítico, que era el sentido "original", despojado de sus relecturas posteriores.
Así que la interpretación alegórica de ciertos textos, cuando está indicada por el texto mismo, aunque fuera la relectura de la comunidad apostólica y no la impronta que le dio Jesús en el momento en que la predicó, sigue siendo parte del sentido de la parábola, porque está allí porque fue leída con tal sentido, no porque Jesús la dijo con tal otro.
Por supuesto, esto da para todo un juego de intenciones cruzadas, y debemos investigar qué habrá querido decir Jesús al predicarla (aunque no se debe excluir a priori que a veces Jesús mismo hiciera sencillas alegorías), para entender qué aspectos recogieron las comunidades apostólicas (e incluso cuáles dejaron en la sombra, pero que pueden ser recuperados como lectura crítica de la recepción apostólica).
Yo pienso que una parábola como la del sembrador es simplemente una alegoría, desde el principio, mientras que una parábola como la del hijo pródigo es alegórica sólo secundariamente, la distinción provendría de la historia misma de Jesús: la tensión con los fariseos fue algo creciente, pero no entendemos al hermano mayor como representante de la tipología farisea más que a la vista del resultado en la vida de Jesús, quienes hubieran escuchado de su boca la parábola posiblemente no relacionaran tan claramente (en sentido alegórico) al hermano mayor con un "typus" religioso. Por otra parte las exageraciones y rasgos secundarios que le dan colorido (la riqueza en la que queda el joven al recibir la herencia, la extrema pobreza en la que cae, el tipo de banquete, las quejas del hermano, etc.) son rasgos de colorido literario que la alejan de la alegoría, que más bien evita los rasgos secundarios, para no distraer la comparación (otra cosa es que la tradición alegorista posterior, desde el siglo III, se esforzara en alegorizar hasta los menores detalles, y así las bellotas son las obras de la gracia, etc.).
Ahora bien, lo contrario también es cierto: si una parábola no contiene rasgos tempranos de alegorización, es que no debe ser leído como alegoría...
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
Tenía preparada mi intervención en este tema; pero la dejo para otro día, porque ahora quiero decir otra cosa
Vaya por delante, que sólo comparto, la opinión de Abel, al que considero en Biblia uno de mis maestros, Abel, tú eso no lo has leído, vale
Llevo tiempo, metida en un grupo de Biblia, y, desde hace siglos, milenios más bien, estoy familiarizada con La Biblia, suelo hacer oración bíblica, y, de ahí, nacía mi ignorancia, que no es lo mismo que desconocimiento, me salto el rollo
Pensaba, que todo debía ser visto, leído interpretado, en el sentido, de, “Qué haría yo, si fuera Pilatos, o, el siervo tonto, de los talentos, soy yo”
Abel, me enseño, que al leer la Biblia, no podía ir con idea preconcebida, hacer que el autor, dijese lo que no había dicho, no podía creo que había dicho, “teologizar”
No sabéis, de cuanta ayuda me fue, pero no voy hablar de mí, si no de los errores, que se suelen cometer, al entrar en los Libros Sagrados, porque si somos católicos son 72
1º Un día hablando con una amiga, que es además compañera del grupo de Biblia, y, del de Ecumenismo, y, que aunque parezca extraño cuando yo, hice el cursillo de Biblia, con el grupo de Zaragoza, de otros ni le hablé, ella no quiso saber nada, después si, por ella entre en el Grupo de Biblia
Pues bien, un día me dijo, “Cuando estudie en Salamanca (tiene la carrera de teología, yo no) uno de los profesores un dominico, nos dijo, “La Biblia, no, enseña a conocer a Dios, enseña como Dios conoce al hombre”; yo la replique, bien, puede, es la opinión de ese profesor tuyo; pero no es la única, yo tengo la mía, y, no tengo porque aceptar la de eso señor,( se enfado, y, me soltó el nombre, sus títulos), yo, impertérrita, le volví a decir, me importa un bledo, es una opinión privada, que puede ser cierta, pero no es incompatible, con otras, además tu amigo; no esta aquí, no puedo debatir con él, por qué mejor no me dices, lo que piensas tú”
Pues bien, Francisco, defiende desde que empezó el tema su postura, citando a su amigo; “Vasco de Gama”; que digo yo, además de andar de paseo, se dedicaba a otras cosas, yo sabía que era un navegante portugués, y, lo ha hecho en el sentido de, Abel, sí lo dice, “Vasco”, va a Misa, o, eso, he entendido
Pues mira no, es la opinión de un señor, nada más, por lo tanto, yo puedo tener, y, tengo la mía, y, prefiero la de Abel
2º La manía que se suele tener, me costo sacármela, de hacer una ensalada de evangelistas, mezclando, Mateo, con Lucas, olvidando que no tienen nada en común, que son Comunidades distintas, y, que los evangelios, están adaptadas a las mismas
3º Que cuando Jesús quiere que una parábola, sea alegórica ya lo dice, ejemplo la mostaza
4º En Lucas, existen las llamadas parábolas de la misericordia, que son el Hijo pródigo, la oveja, y, el dracma; y, sociales El rico Epulón, y, el Administrador infiel; y, más claro esta
Muy bueno, Abel, lo de que el banco, del siervo tonto, es eso un banco, y, es más Lucas, es decir La Comunidad lucana, es quien remata la historia, el cuento, que se basa en un hecho real, el rey del relato, no es Jesús, si no cualquiera de los reyezuelos de entonces, Herodes por ejemplo, que organizaban campañas, para someter territorios, y, mataban a sus opositores, y, eso a Jesús, no le va
El Administrador, puede estar basado en un personaje real, en el señor Cusa, el marido de la señora Juana, y, del que se habla en Lucas, 8
El Padre del hijo pródigo, de entrada, no es Dios, es un señor, con 2 hijos, uno, un calavera, y, el otro, un egoísta; lo otro lo de ver ahí a Dios, o, a quien quieras, viene después
5º Una frase del Papa Francisco, en la que viene a decir que, La Escritura, no se agota en un significado, y, aquí en cuanto no a su autor, si no a su Autor, gracias al cual es “La Palabra de Dios, y, no las palabras”
“La Palabra de Dio es viva. Por ello viene y dice lo que quiere decir: no lo que yo espero que diga o lo que yo confío que diga o lo que yo quiero que diga». La Palabra de Dios «es libre». Y es «también sorpresa, porque nuestro Dios es el Dios de las sorpresas: viene y hace siempre nuevas las cosas. Es novedad. El Evangelio es novedad. La revelación es novedad» (pronunciada en la homilia en la Casa de Santa Marta el 20 de enero de 2014)
Bien, el sábado, es posible que entre con más
Un abrazo
Maite
“Yo y mi casa, serviremos al Señor”
¡Las veces que te he regañado por "teologizar antes de tiempo"!
![]()
Primero entender lo que el texto dice, y luego teologizamos todo lo que necesitemos para "apropiarnos" del texto, pero si no lo entendemos, no hay nada de qué apropiarnos, estamos inventando o pretendiendo obligar al texto a que diga lo que queremos que diga, por muy humanamente útil que pueda ser nuestra enseñanza.
Me has hecho reír mucho, Maite; por algún motivo, cuando leí Lanza del Vasto también se me representó Vasco da Gama, que no tiene nada que ver aquí, pero se ve que el sonsonete del nombre nos llevó a los dos a la misma asociación de nombres.
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)