Es un título de respeto típico de la época a los maestros de la Ley. Significa "Mi grande" (de "rebe", grande), pero se interpreta como "mi maestro". En san Mateo sólo lo usa Judas Iscariote para dirigirse a Jesús, y las dos veces en el contexto de la traición (Mt 26,25.49). Marcos registra un uso posiblemente más histórico (Mc 9,5; Mc 11,21 y Mc 14,45); en Lucas no aparece (sino más bien la traducción "Maestro"). En Juan se usa con bastante abundancia (8 veces), pero siempre identifica una percepción inadecuada de Jesús, y está sólo en el Libro de los Signos (Jn 1-12), ya que en el Libro de la Gloria (Jn 13-21) los mismos discípulos se dirigen a Jesús como Kyros (Señor). Una sola vez aparece en el libro de la Gloria, en el encuentro de la Magdalena con el Resucitado (Jn 20,16) en forma de un cariñoso diminutivo (Rabbuní); también en este caso identifica una inadecuada percepción de quién es verdaderamente Jesús.
El título se extendió con el auge del rabinismo fariseo posterior a la destrucción del templo, pero estaba ya en uso en época de Jesús.