El profeta canónico. Lo mismo que ocurre con otros nombres importantes y con una forma ya muy asentada, adopto la forma habitual, aunque el nombre correctamente transcrito sería Yeshayahu.
Es uno de los profetas más conocidos de la Biblia, si no efectivamente el más conocido. Incluso en el NT se lo cita con abundancia (unas 22 veces, mucho más que otros).
Tal como lo reconoce en la actualidad la crítica bíblica, su libro debe considerarse el resultado de al menos dos, si no tres colecciones proféticas separadas entre sí por unos 150 años: hay un Isaías I (el histórico), de la segunda mitad del siglo VIII, representado en Is 1-39; un Isaías II (o DeuteroIsaías), de la segunda mitad del siglo VI, profeta que anuncia y celebra la inminente vuelta del destierro, representado en el mismo libro de Is 40-55 o 40-66. Y quizás un Isaías III (si no es el mismo que el II pero en un nuevo contexto), profeta del pueblo retornado, que celebra la futura restauración de Jerusalén. Quienes piensan que no es el mismo que Is II, lo sitúan en el siglo V, su obra estaría contenida en Is 56-66.
Naturalmente en esta base de datos no aparecen distinguidos los tres personajes, porque para la Biblia no hay más que un profeta Isaías, el de la primera parte. Lo otro es una comprensión crítica que ayuda a distinguir mejor el mensaje de un libro tan complejo, y de estilos e ideas tan diversos en su desarrollo.
Los poemas del Segundo Isaías, en particular su personaje del misterioso "siervo sufriente" (ver, por ej. Is 52,13-53,12) fueron una de las fuentes en las que bebieron los primeros cristianos cuando trataron de entender en qué medida la muerte ignominiosa del Señor estaba inscrita en el designio divino.