Si bien no es el primer mártir (el primero es Esteban) es el primero al que el propio NT califica como "mártir" en nuestro sentido, es decir, como testigo cruento. Dado que uno de los cometidos del Apocalipsis parece ser fundamentar el reconocimiento de los mártires, este es entonces un personaje fundamental. A él se le da además un título que comparte con el propio Cristo: "El testigo fiel" (ho martys ho pistós). Sus "actas" (apócrifas) fueron conocidas en al antigüedad, y los Bolandstas lo recogieron el 11 de abril.