Es el nombre principal de Cristo en el Apocalipsis; aunque en español coincide con el título que da el Ev. Juan (Cordero de Dios), la palabra, en griego, es distinta: la del Ap es "arníon". Además el cordero apocalíptico lleva eternamente la marca de su sacrificio: se dice que está degollado. Es el objeto central del políptico "La adoración del Cordero Místico", de Van Eyck, que se contempla en la iglesia de San Bavon, en Gante.