La forma "Simeón", aunque también es una helenización, es más semejante al original hebreo-arameo del nombre. La forma "Simón" es del todo helenística, aunque sigue siendo el nombre semítico que es, no es un nombre griego. Es difícil detectar por qué motivo está puesto en este versículo el nombre de Pedro en esta form, que no es la habitual. Luego la Segunda Carta de Pedro (mayoritariamente reconocida por la crítica como pseudoepigráfica, tardía, y por tanto no escrita por el propio Pedro) parece querer zanjar la cuestión acudiendo a la fórmula "Simeón Pedro" para el encabezado (igualmente en el papiro más antiguo que se conserva de la carta, el P75, dice "Simón Pedro" no "Simeón Pedro").
Una hipótesis podría ser que realmente Jacob (5) El hermano del Señor, cabeza del partido judeocristiano, use adrede el nombre más semítico de Pedro y no su forma más helenística Simón (5), para remarcar la cuestión judía que se está debatiendo, y de la cual él representa, precisamente, una hermenéutica de gran continuidad.
El inconveniente de esta hipótesis es que supone que la escena narrada por Lucas es literal, mientras que en general la crítica está de acuerdo en que el capítulo 15 de Hechos no es reproducción de una escena sino de dos: habría habido una asamblea donde se trató la cuestión teológica central de la circuncisión, la admisión de los gentiles, la ley mosaica, con centro en la exposición que hacen los de la iglesia de Antioquía (Pablo, Bernabé), y que da lugar a una apertura que parece por completo ilimitada; y un encuentro, con centro en Jacob (5) El hermano del Señor, que trató sobre cuestiones disciplinares y prácticas, como el mantenimiento de las reglas judías de pureza alimentaria o los idolotitos (carnes consagradas a los ídolos), y que da lugar a un "decreto" de compromiso (la "Carta apostólica") cuyo contenido Pablo no conocerá hasta Hch 21,25 (es difícil, por tanto, que Pablo haya participado de esta segunda parte de la asamblea narrada en Hch 15).
Por todo esto, no surge de suyo que el Simeón (8) sea el mismo que Tomás Dídimo (gr.: mellizo) Pedro. Incluso un autor patrístico como S. Juan Crisóstomo, no los identificaba. Como la práctica general es identificarlos, lo inscribo como nombre alternativo, pero con todas las dudas y salvedades del caso. No debe descartarse a la ligera que el mencionado aquí sea Simeón (7) Niger.
Para leer más extensamente sobre esta cuestión puede consultarse Fitzmyer, Hechos II, págs. 201ss.