Fue una importante ciudad comercial fenicia, a unos 35 km al sur de Sidón, de gran poderío e independencia, construida sobre una isla rocosa frente a la costa. Es conocida desde el segundo milenio, y tuvo varios períodos de auge y esplendor, llegando a resistir las invasiones tanto de Asiria como de Babilonia, que no pudieron conquistarla. Alejandro Magno sí pudo hacerlo, pero empleando muchos medios bélicos, entre ellos la construcción de un dique que, con los siglos, fue convirtiéndose en una lengua de tierra que terminó uniendo, hasta hoy, la isla con la costa, de modo que hoy es una península.
Es mencionada tanto en el AT como en el Nuevo:
En el AT tiene varios vínculos con Israel: El rey Hiram de Tiro es amigo personal de David y Salomón(1Re 5,15), e incluso provee a este último la madera para la construcción del templo (1Re 5,18-26). Tiro es admirada por su firmeza y su apertura al comercio, pero también recelada como muestra de la soberbia humana que desafía a Dios (ver especialmente Ez 27).
En el NT se la menciona como una ciudad pagana próxima al territorio de Galilea, objeto de atención por parte de Jesús, sobre todo en Marcos, que lo muestra bien dispuesto a que se proclame el Evangelio a otros pueblos (ver Mc 7,24-31).
Algunas menciones la asocian a Sidón, como ejemplo de ciudades paganas con buena disposición para recibir el anuncio del evangelio, a diferencia de las ciudades de la propia Galilea (ver, por ej, Mt 11,21; Lc 10,14).
En la actualidad pertenece al territorio del Líbano, y ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO debido a sus ricos testimonios arqueológicos.