Más allá de las discusiones sobre la historicidad, la referencia geográfica se remite a la cita de cumplimiento de Os 11,1. La voluntad de acomodar la cita al sentido se ve en la elección del texto hebreo, en lugar del griego (que era lo habitual), ya que en el texto griego "hijo" está en plural, además la preposición "ex" del griego no deja duda de que está llamando desde fuera de Egipto para que salga de allí, mientras que el "min" hebreo es más ambiguo y le permite sugerir que Dios llamará a su hijo para que salga de Egipto; pero también que, desde Egipto, él mismo llama a su hijo. Esta misma inversión de la perspectiva geográfica será usada en la cita de cumplimiento de Mt 4,15.
Algo sobre el país:
La fertilidad del Nilo vio surgir en sus márgenes poblaciones ya desde muy antiguo. En tiempos muy anteriores a los relatos bíblicos, hacia el 5000 a.C. pueden detectarse los primeros "nomos" o agrupamientos de poblaciones, que serán los antecedentes del posterior Egipto unificado, hacia el año 3100 a.C. Pocos siglos más tarde, con la consolidación del poder real en el Alto (sur) y el Bajo (norte) Egipto, y la expansión hacia el este con el dominio de la península del Sinaí (y por consiguiente, de las minas de cobre y los pasos caravaneros de/hacia la Mesopotamia) se puede comenzar a hablar ya de un Antiguo Imperio Egipcio, desde aprox. 2700 a.C. hasta el 2150 a.C. Es la época del Egipto monumental de las pirámides, y la consolidación de su compleja religión.
Tras un período de cierto desmembramiento de la unidad política, de poco menos de 100 años, vuelve a resurgir imperialmente, es el llamado Imperio Medio, entre el 2050 y el 1800, en que se abre un nuevo período intermedio, con invasiones del este que modifican la organización imperial, es el llamado "Período de los Hicsos", de gran interés para el estudio bíblico por la posible correlación con las migraciones patriarcales narradas en Génesis (ver, por ej Abraham en la base de datos de personajes de la Biblia).
Tras este comienza el Imperio Nuevo, entre el 1550 y el 1080 aproximadamente. Otro período de gran importancia para el estudio bíblico porque en algún momento de él se produce la gesta de Moisés, es decir, la creación del pueblo de Israel a partir de esclavos y otros fugitivos egipcios, por otra parte en ese mismo período se produce el primer monoteísmo estricto del que tenemos noticias, el del faraón Akhenaton (1352-1335) y su dios Atón, cercano quizás en el tiempo al de Moisés.
Tras este período comienza un tiempo de debilidad política en Egipto, desmembrado en dos reinos, y que acompaña el surgimiento, consolidación y final del único período de independencia en el territorio de Israel, ya sea en la unificación davídico-salomónica, como en la posterior división en los reinos del Norte (Israel) y del Sur (Judá). Tras este período intermedio, Egipto reconquistó su unidad por poco tiempo, ya que en 343 a.C. cayó en dominio persa, luego griego (332 a.C.), y luego romano (30 a.C.). Precisamente en esa última parte de su historia alberga en su ciudad de Alejandría (fundada por Alejandro Magno en el 331 a.C.) una muy importante colonia de judíos de la dispersión, que llevaron adelante un judaísmo "de habla griega", impulsora también de la traducción del AT a la lengua griega (la llamada Versión de los LXX).
El valor simbólico de Egipto para la Biblia es mucho más que el lugar de la esclavitud, aunque ese sea, evidentemente, su significado fundamental, también es un aliado, aunque traicionero y débil (por ej. en Jeremías e Isaías, ver Jr 37,5-8 e Is 30,1-7), y también una fuente de inspiración por su asentada sabiduría de vida.
Este pequeño esbozo geográfico-histórico no pretende más que una cierta introducción a un tema que excede al estudio de los evangelios, pero sirve para señalar la enorme importancia histórica y simbólica que tuvo Egipto en la conformación de la religión bíblica.