Además del sentido normal, el AT distingue algunos árboles especiales. Abundancia de árboles de sombra o aromáticos o frutales distinguen el paraíso o parque, el lugar encantado de los amantes en el Cantar de los Cantares, el camino y el término de la restauración de Is 35; Is 41,19; regados por el agua del manantial del templo, los árboles dan fruto cada mes y hojas medicinales (Ez 47). En el paraíso están el árbol del saber y el de la vida (Gn 2,9; Gn 3,22); un "árbol de vida" (sin artículo) aparece en Prov 3,18; Prov 11,30; Prov 13,12; Prov 15,4, cuya traducción es dudosa: vivaz, perenne (no caduco), ¿que da o renueva vida? Hay árboles plantados por Dios (Sal 104,16) y hay plantaciones dedicadas al Señor (Is 61,3). En oposición, los jardines idolátricos (Is 17,10s ¿dedicados a Tamuz?); es frecuente la presencia de un árbol en los cultos idolátricos o prohibidos (Dt 12,2; Jr 3,6). El árbol es también símbolo de vitalidad humana (Sal 1,3; Sal 92,4; Sal 144,12). En Dn 4 aparece el árbol cósmico.