En oposición a Egipto y Babilonia, Palestina es región de montañas. La montaña es símbolo frecuente del espacio divino: monte Safón, Olimpo; por eso coloca Ez 28 el paraíso en una montaña divina. La montaña es el lugar privilegiado de la manifestación divina: Sinaí (pero Ezequiel la recibe en un valle). De modo especial, el monte Sión es escogido como residencia del Señor: por lo cual lo envidian las otras montañas (Sal 68,16-17). Y el reino escatológico se implantará en una montaña (Is 2,2-5; Is 11,9).