Es un sufrimiento que el hombre se impone voluntariamente. Su forma más frecuente es el ayuno, al cual se puede sumar el vestido burdo "sayal", dormir en el suelo, no asearse, echarse ceniza (Job 2,12). Su sentido es expresar con el sufrimiento físico la pena interior y también mover a Dios a compasión (2Sm 12,16s). Su motivo puede ser: penitencia por el pecado (1Re 21,27), compasión y petición (Sal 35,13); por una desgracia (Jue 20,26). Hay ayunos rituales (Jr 36,6; Zac 8,19; Jl 1,14) que pueden caer en ritualismo si persiste la injusticia (Is 58,3-6). ↗ayuno.