Puede tener una forma verbal o exteriorizada, "musitar, susurrar" (Sal 1,2), con la lengua (Sal 35,28), con la boca (Sal 37,30). Puede ser interior "en el corazón" (Is 33,18). Es actividad típicamente sapiencial (Job, Eclesiastés), o forma de oración (Sal 4,5; Sal 77).